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22 ESPAÑA La imparable violencia de género LUNES 26 s 11 s 2007 ABC Diversas representantes del grupo 8 de marzo con los ojos vendados, durante un acto en Teruel para conmemorar el Día Mundial contra la Violencia de Género EFE Una cuestión de vida o muerte Una de cada mil mujeres denuncia en España que sufre malos tratos, pero otras muchas callan y guardan silencio s El problema está tan enraizado que una ley integral contra la violencia de género no parece dar respuesta te todo, fortaleza, ánimo y voluntad a todas aquellas mujeres atrapadas en una relación que recurre a la agresión como estandarte de superioridad. No pueden seguir siendo víctimas ni uno solo de cada 18 segundos en los que, advierte la ONU, una mujer es maltratada en el mundo. Y este Día Mundial también nos debe poner a reflexionar a todos. Mientras haya una sola agresión no estaremos en condiciones de darnos por satisfechos. Mientras que una única mujer se sienta sola frente a la amenaza, el dolor o el miedo habremos fracasado. Debemos, por tanto, extender nuestra mirada a las acciones que, entre todos- -política, judicial y policialmente- -estamos haciendo para combatir esta dramática lacra. Una de cada mil mujeres denuncia en España malos tratos. No sabemos cuántas se aferran a su silencio. Las denuncias, en cualquier caso, han crecido un 11 por ciento y son ya 61.000 sólo en los seis primeros meses de 2007. Tenemos que ser capaces de dar a la mujer una acogida segura, legal, financiera y familiar para que puedan encarar su futuro sin miedo. No hay más que acudir a los testimonios de las víctimas para entender que muchas de ellas desisten de denunciar porque no va a servir para nada o va a empeorar las cosas Las cifras hablan por sí solas. El 80 por ciento de los casos de maltrato que llegan a las instituciones no inician el trámite judicial. O más doloroso aún: el 18 por ciento de las mujeres asesinadas lo han sido por sus parejas en situación legal de alejamiento Es lo que sucederá si no somos capaces de impedir que una denuncia se convierta en un paso temerario. La seguridad de las mujeres que afrontan con fe en la justicia su infinita desolación continúa sin garantizarse. Los protocolos de valoración policial de riesgo se han demostrado faltos de rigor y poco profesionales, cuando se deberían establecer verdaderos planes personales de seguridad, como lleva dos años y medio insistiendo el Partido Popular. Pero eso exige recursos económicos que no se vislumbran en los Presupuestos. Los mismos que deberían haber ido a parar a los juzgados de Violencia sobre la Mujer, saturados de inmediato. Sólo en el segundo trimestre de 2007 han recibido 31.189 denuncias. Y ahí siguen en su desamparo. Digo, con esto, que no basta tan sólo el recurso a la Ley Integral, acaso si de su calificativo de integral se dedujera que no hay más que hacer. Ni mucho menos. Y máxime cuando no se respalda con una dotación económica a la altura de sus ínfulas. En su análisis más atento ya se ha dicho que esa denominada Ley Integral contra la Violencia de Género tan sólo reunió en un mismo texto todo lo que había disperso en nuestra legislación, porque las modificaciones penales para castigar más duramente los delitos de violencia doméstica y el establecimiento de penas y medidas de seguridad para proteger eficazmente a las víctimas (alejamiento, prohibiciones de comunicación, de volver o residir en determinados lugares, tratamientos formativos o de reeducación) ya se llevaron a cabo, fundamentalmente, con las leyes orgánicas 11 2003, de 29 de septiembre, y 15 2003, de 25 de noviembre, ambas bajo el Gobierno del Partido Popular. Incluido el más importante instrumento de lucha contra este tipo de violencia: la orden de protección. La integridad en cualquier caso, se ha quedado en un puro nominalismo. No lo digo yo, sino los jueces, fiscales, policías. A veces se nos llena la boca con nuevas medidas de prevención, educación y de información, pero se nos olvida que necesitamos un presupuesto amplio y carente de doble moral para poner en práctica la imprescindible red de apoyo policial, judicial, médico, etcétera. Un presupuesto que nos sirva para desarrollar en paralelo una verdadera educación en igualdad. Esta realidad nos exige un verdadero sistema coordinado, estructurado, ágil y eficaz que permita que la mujer de la Mercedes de la Merced Presidenta de Mujeres en Igualdad Toda muerte es una conmoción, pero pocas se le acercan en crueldad a la que sucede en la intimidad del hogar. Ayer, Día Mundial contra la Violencia de Género, no nos debemos conformar con recordar a las 70 mujeres a las que sus parejas les arrebataron la vida en España. Sus muertes no deben ser únicamente un hecho trágico, sino que tienen que servirnos para no aflojar el combate de los principios, las ideas y, sobre todo, los hechos. Este Día Mundial tendría que darles, an-