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50 ECONOMÍA Empresa DOMINGO 25 s 11 s 2007 ABC SIETE AÑOS EN BOLSA 4,0 3,5 3,0 2,5 2,0 1,5 1,0 0,5 -26,05 Máximo histórico 4,03 16 4 07 1,14 30 12 02 1,89 30 12 03 2,15 30 12 04 2,22 29 12 05 2,70 29 12 06 3,20 23 11 07 +29,54 1,19 3 4 01 4,03 16 4 07 +17,09 ABC E. Revaldería Mínimo histórico 0,62 17 09 01 +13,75 +65,79 2002 2003 2004 +3,25 2005 +21,62 2001 2006 2007 Iberia, mucho ruido y pocas nueces Tras meses de paroxismo, la semana entrante puede ser decisiva para clarificar el futuro de la aerolínea. Fondos, empresarios españoles y Gobierno juegan sus cartas sobre un tablero de pactos POR ANTONIO POLO MADRID. Integrarse en una de las tres grandes aerolíneas europeas para convertirse en una compañía global, o dar salida ordenada a los actuales socios del núcleo estable, una vez cumplida su misión después de siete años de permanencia en el accionariado. Esa era la doble alternativa a la que se enfrentaba Iberia cuando su consejo de administración autorizó el pasado 26 de febrero a su presidente, Fernando Conte, a facilitar información a potenciales inversores que muestren un interés real y serio en participar en alguna operación corporativa relevante Nueve meses después, y si nadie lo remedia, la cacareada venta de Iberia ha quedado constreñida a la segunda vía, con Caja Madrid erigida en inesperado caballero blanco y dispuesto a garantizar la españolidad de la aerolínea, condición sine qua non impuesta por el Gobierno y exigida por la dirección para proteger no sólo los derechos de vuelo suscritos con algunos países iberoamericanos, sino también las ingentes inversiones realizadas por la Administración en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, cuyo coste, aportado por los sufridos contribuyentes, superó finalmente los 6.000 millones de euros. Algunos se preguntan, con cierta razón, si hacía falta montar tanta parafernalia entre bancos de inversión extranjeros, fondos de capital riesgo y despachos de ilustres abogados para que el BBVA y Logista llegaran a un acuerdo de intenciones con Caja Madrid destinado a desprenderse respectivamente del 6,9 y 6,42 del capital, a un precio de 3,6 euros por acción, el mismo ofrecido a título indicativo por el grupo de Texas Pacific Group y British Airways- -los eternos aspirantes a presentar una opa- -y considerado insuficiente por el consejo de Iberia. Conviene recordar que a fecha de hoy la dirección de la aerolínea no tiene encima de la mesa ninguna oferta en firme que analizar, entre otras razones por la lentitud y parsimonia demostrada por sus gestores a la hora de suministrar información sensible a los candidatos. También hay que recordar el papel jugado durante estos meses por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que fiel a su costumbre de mirar al tendido se ha mantenido al margen de este interminable juego de buenas intenciones demostrado por los aspirantes- -propiciando subidas especulativas- salvo una breve interrupción de la cotización del valor acordada el 15 de noviembre con motivo de la irrupción en escena de Gala Capital. Tras la venta del 9,9 que controlaba en Endesa, por el El sueño imposible de Juan José Hidalgo A Juan José Hidalgo, presidente del grupo Globalia y Air Europa, siempre le ha gustado Iberia. Acostumbrado a conseguir todo lo que se propone, su viejo sueño de formar parte activa del accionariado de la antigua aerolínea puede volver a irse al traste si, como parece, su participación ya no resulta necesaria por la mayoritaria presencia de Caja Madrid. A día de hoy, Hidalgo resta más que suma en Gala Capital y su continuidad en el consorcio es cuestionada por algunos de sus miembros. La limitación impuesta para que acceda a información confidencial de Iberia y su exclusión de los órganos de poder de la compañía para no generar tensiones podrían hacerle desistir de tan ansiada aventura. Blesa y Ángel Mullor, de nuevo cara a cara Si finalmente el grupo de empresarios españoles englobados en el consorcio Gala Capital (Alicia Koplowitz, Manuel Jove y Juan José Hidalgo) accede a entrar en el capital de Iberia, el presidente de Caja Madrid y vicepresidente de Iberia, Miguel Blesa, volverá a encontrarse de bruces con Ángel Mullor Parrondo, ex consejero delegado de la citada aerolínea. Hasta su salida de la compañía, Ángel Mullor no mantuvo una relación excesivamente fluida con Blesa, entre otras razones porque fue uno de los miembros del consejo encargado de paralizar algunas de sus propuestas de crecimiento internacional, entre las que destacaba la adquisición de un paquete cercano al 10 de British Airways. Dos grandes opciones de ser compañía global Aunque aún no descartada, la integración de Iberia en una de las tres grandes de Europa (Lufthansa, Air France y British Airways) parece remotamente lejana por las reticencias de la propia compañía y el Gobierno, que temen un progresivo desplazamiento del negocio hacia otros aeropuertos comunitarios. La alemana Lufthansa no ha dado señales de vida tras reconocer hace unas semanas que a un precio de 3 euros por acción estaría dispuesta a estudiar la operación, mientras Air France KLM sigue volcada en la adquisición de Alitalia y penalizada por la presencia del Estado en su capital (39 Demasiados inconvenientes que salvar a cuatro meses de celebrarse las elecciones generales. Lentitud y parsimonia Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid E. AGUDO que ingresó un total de 4.220 millones de euros, 2.340 de los cuales fueron plusvalías, Caja Madrid se ha convertido no sólo en el accionista de referencia de Iberia con el 23,40 del capital, sino en el epicentro sobre el que girará cualquier solución de futuro de la aerolínea. Tanto es así que hay quien apunta a su presidente, Miguel Blesa, como máximo candidato a ocupar el sillón de Fernando Conte. La semana que entra se antoja decisiva para clarificar las posturas de unos y otros. Así, mañana se conocerá si British Airways ejerce su derecho de tanteo sobre el 50 de la par- ticipación puesta encima de la mesa por el BBVA y el miércoles si hace lo propio con el paquete de Logista. Todo apunta a que la aerolínea británica no moverá ficha y jugará sus bazas negociadoras con Caja Madrid, como ya ha comenzado a hacer Gala Capital. En todo caso, parte de una posición incómoda por las frías relaciones que mantiene con la entidad de ahorro madrileña, el resto del consejo y el consorcio español aspirante, que vería con muy buenos ojos su marcha porque considera que el papel de socio industrial de Iberia lo debe jugar precisamente la propia aerolínea de bandera española.