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ABC DOMINGO 25 s 11 s 2007 INTERNACIONAL 43 El puente de los desafíos La ciudad de Mostar se prepara para recorrer a solas el camino; el próximo año concluirá la misión de paz de la UE tras quince años de presencia internacional s Así son las ciudades en Bosnia- Herzegovina. Tras una ventana hay una tumba TEXTO Y FOTO: ESTEBAN VILLAREJO MOSTAR. Anochece en Plaza España y los ancianos del lugar aprovechan la tenue luz de las farolas para expirar un último movimiento de ajedrez. Las piezas son grandes, las mueven con parsimonia, el suelo cuadriculado sirve de tablero. Mientras, dos niñas corretean junto al monumento a los caídos españoles. Danzan cual bailarinas junto a la losa conmemorativa: Tte. D. Arturo Muñoz Castellanos (13- May- 93) BG. G. C. D. José Andrés Yoarza Palou (13- 02- 03) Primero y último en dar la vida por aquella paz en Mostar, una ciudad que aún guarda en el afecto memorias de España. Les tenemos un gran reconocimiento, a estas personas y a la bandera que servían. Sin ellos hoy no sería posible la paz declara emocionado uno de los expertos ajedrecistas. ¿Qué hizo en la guerra? (Se lo piensa) Sobreviví Mueve ficha en el Bulevar donde un día se ancló el frente de guerra, aún restan edificios por reconstruir. Ventiuno fueron los caídos españoles en la misión de la ciudad del Viejo Puente (Stari Most) que simbolizó- -como Sarajevo, Vukovar o Srebrenica- -el delirium tremens de la guerra en los Balcanes. Un puente destruido, dos comunidades separadas, musulmanes y croatas ojo por ojo, diente por diente. En medio, también los serbios. La misión española fue oficialmente disuelta la pasada primavera. No obstante, todavía permanecen unos cincuenta mandos españoles en labores de coordinación. OTAN ya velaron anteriormente por la paz y los Acuerdos de Dayton- Tan sólo se mantendrá la misión en la capital, Sarajevo. Aunque conscientes de las heridas que aún restan por cicatrizar- Don t forget (No olvides) reza en dos piedras- muchos son los que apuestan por mirar al futuro, unir esfuerzos y pasar página ante la nueva etapa que se avecina. No quieren oír hablar de una memoria histórica de nuevas venganzas ni de ajustes de cuentas. No les gusta hablar de la guerra. Sí de justicia y prófugos. También hay quienes aún sienten la lógica desconfianza y el dolor de los múltiples cementerios que surcan la ciudad. Así son las ciudades en Bosnia- Herzegovina. Tras una ventana te encuentras una tumba Alma Elezovic, de origen musulmán, ejerce de guía para la ocasión. Curiosamente nuestra primera parada no es ni el Viejo Puente reconstruido en 2004 desde donde se arrojan al río Neretva los jóvenes Ícaros a modo de desafío (previo pago de unos euros) ni la mezquita Karadjozbeg, ni la catedral católica, destruida en su día por el Ejército yugoslavo. La primera parada turística tiene lugar en el tiempo, en un pueblo de Huelva, Paterna del Campo, donde Alma acudió con unos niños de la guerra en busca de refugio. De nuevo surge la memoria de España. Mostar se prepara para el nuevo desafío no exenta de problemas: el 40 por ciento de la población masculina está desocupada, los problemas de drogas se enraizan en la sociedad, diecisiete partidos políticos (divididos en musulmanes y croatas) que hacen más complicada la vida política y una desconfianza... la curará el tiempo Unos problemas extensibles a un país dividido administrativamente en dos entidades, la Federación de Bosnia y Herzegovina (musulmanes y croatas) y la Republika Srpska (serbios) y cuyos ciudadanos aún albergan la esperanza prometida: Ser un día miembros de la Unión Europea Anochece en Plaza España y las niñas corretean. Los mayores buscan el jaque. Comienza la llamada a la oración en las diez mezquitas existentes. Los restaurantes del río comienzan su ebullición. Hay vida nocturna. Un mural anuncia los nuevos tiempos que se avecinan en Mostar: dos puntos rojos en los extremos del puente que se unen progresivamente hasta su encuentro. Llega la hora del nuevo desafío. Protesta en las calles de una ciudad de Marruecos por una unión gay LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT. La lluvia no termina de enfriar los ánimos de los vecinos de Alcazarquivir, ciudad del antiguo protectorado español en Marruecos, indignados por la unión en matrimonio el pasado miércoles de dos hombres de la localidad. Terminada la oración del viernes varios miles de personas atravesaron la avenida principal con pancartas y gritando por lo que consideran una ofensa al islam y a la moral. Salir del armario en el reino alauí es tan peligroso o más que hacerlo en la España de Franco, por eso la inmensa mayoría de los gays y lesbianas opta por la discreción. Por eso que dos hombres decidan unirse en matrimonio con fiesta de por medio es considerado un insulto mucho mayor para los modales imperantes. El pasado miércoles una sala de Alcazarquivir acogió la unión, sin ningún valor sobre el papel, del joyero local Fuad con su pareja, también llamado Fuad. Asistieron, según el periodista tetuaní Jamal Ouahbi, medio centenar de personas entre las que había también mujeres. Los contrayentes vistieron caftanes (traje tradicional de la mujer marroquí para las celebraciones) y lucieron velo sobre la pista de baile, según otras fuentes consultadas por ABC. La fiesta contó incluso con reportaje de vídeo y fotos, que las autoridades locales están intentando mantener fuera del alcance de los medios de comunicación. Las protestas en Alcazarquivir están impulsadas especialmente por movimientos de corte islamista, según Uahbi. En la manifestación del viernes hubo seguidores del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) segunda fuerza en el Parlamento; el movimiento Justicia y Caridad, el que mayor número de seguidores moviliza en todo el país, y el grupo radical Dawa wa Tabligh El nuevo código de familia marroquí considera avanzado para tratarse de un país árabe. Tan avanzado, piensan algunos, que apenas existe en el papel y los usos sociales bien asentados impiden que se ponga en práctica. Pero evidentemente con ese paso delante de la Mudawana- -así se llama en árabe el código- -la homosexualidad no ha dejado de ser un delito y el ambiente el Alcazarquivir está más que caldeado. Doce años después del fin de las hostilidades, la ciudad se prepara para caminar en solitario. Será a partir del próximo año, cuando la UE dará por concluida oficialmente su misión de paz- -la ONU y la Misión sólo en Sarajevo Un boom turístico con el ojo puesto en el desenlace del conflicto en Kosovo Al rebufo del boom turístico experimentado por la ciudad croata de Dubrovnik, a la que no paran de llegar aviones y ferrys (a tan sólo dos horas y media por carretera) Mostar se posiciona cada vez más en el reñido mercado del viaje, con un incremento de turistas atraídos por la belleza natural, el Puente Viejo y la curiosidad de la guerra. Otrora centro de la industria militar y del aluminio antes de la guerra, la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005. Como en todo los Balcanes, se sigue con atención la evolución y el futuro de la región de Kosovo. El síndrome de los Balcanes sigue instalado en el imaginario de la población. Todos temen que un nuevo foco de inestabilidad eche al traste el despertar turístico de la región. Desafío a las costumbres No olvides En la ciudad de Mostar un hito recuerda el drama de la guerra en la calle junto al Viejo Puente reconstruido en 2004