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40 INTERNACIONAL DOMINGO 25 s 11 s 2007 ABC Anápolis calibrará la voluntad de paz de Olmert, Abbás y George W. Bush Un fracaso de la cumbre pasaría factura a los tres gobiernos, desconfiados y débiles MANUEL ERICE ENVIADO ESPECIAL JERUSALÉN. Anápolis no es nada y lo es todo. Desinflada de expectativas por los mismos que se han empeñado en redondear el globo de las grandes aspiraciones, hasta los diarios israelíes caen en contradicción al resumir la cumbre convocada para el martes en Estados Unidos: tanta tinta como agua en el Jordán y ni una palabra esperanzadora. Ni el Gobierno israelí ni la Autoridad Palestina transmiten seguridad cuando afirman que la paz es posible. La sola redacción del comunicado que resumirá el encuentro trae de cabeza a los negociadores. Por ahora, sólo dos mensajes: mejor cuanto más escueto y esperar a ver qué propone el contrario. Como dibuja un analista del Jerusalem Post Maryland será desde este martes un quirófano en el que el enfermo terminal, la paz en el eterno conflicto de Oriente Próximo, va a ser intervenido a vida o muerte por cirujanos israelíes, palestinos y estadounidenses. Anápolis se parece mucho más a un castillo de naipes que a una maqueta seriamente trabajada y con cimientos sólidos. Analistas israelíes y palestinos- -integrantes de Al Fatah, la facción oficial y única interesada en el diálogo- -reconocen extraoficialmente el abismo que separa a ambas delegaciones. Las idílicas imágenes que ofrecen estos días Olmert y Abbás no han eliminado la realidad de una profunda desconfianza mutua, labrada durante tantos años de intifada y terrorismo por un lado y de sangrientas incursiones militares por el otro. La fortaleza de los líderes políticos no es mayor. El primer ministro israelí, minado por los escándalos y enfermo, llega en sus horas más bajas. El líder de Al Fatah, tocado primero por la victoria de Hamás en las urnas y por su posterior golpe de mando en Gaza, y sin haber tenido tiempo de recomponer los mil pedazos de la inoperante facción que heredó de Arafat, de una corrupción sin límites, no acaba de reforzar su imagen. Ni Bush cuenta hoy con el músculo ni la autoridad moral suficientes para avalar al menos el principio de algo prometedor. Anápolis y su día después- -en caso de que no fracase a las primeras de cambio- -vienen a ser un puro proyecto de laboratorio, por mucho que haya intentado adaptarse a las necesidades del terreno. Pese a los años y los embates transcurridos, la célebre hoja de ruta no ha dejado de ser un instrumento válido, aunque actualizado con la exigencia previa israelí de un reconocimiento del Estado judío una especie de salvaguarda renovada frente a posibles intentos de redefinir el modelo territorial. Sostener a Abbás antes de que Hamás se lo lleve por delante. No hay más estrategia a corto plazo. El Gobierno israelí sabe que necesita dar al líder palestino alguna concesión que pueda consolidar sus expectativas ante la opinión pública, para que el control de todos los territorios vuelva a manos moderadas en un nuevo proceso electoral, pero también que debe ofrecer resultados en su país. A medio camino entre el optimismo y la táctica política, israelíes y miembros de Fa- AP Kasparov, de nuevo detenido El político y ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov (en la imagen) y otros activistas de la oposición al Kremlin, fueron detenidos ayer en Moscú durante un multitudinario acto de protesta, a sólo una semana de las elecciones parlamentarias. Kasparov es el líder de La otra Rusia y candidato presidencial. tah se empeñan en afirmar que Hamás no ganó las elecciones con el argumento de que su rival sumó más votos- -46- 54 ya que los moderados se presentaron divididos. El tiempo dirá si esa expectativa electoral se cumple, pero El problema no es de territorio, sino ideológico M. E. JERUSALÉN. Para Israel, frenar a Hamás es frenar a Irán, un país en boca de todos los dirigentes y analistas que se pronuncian estos días sobre el proceso de paz. Con continuos avisos al resto de Occidente, del que, afirman, no hace lo suficiente para detener una amenaza que es para todos el imbrincado tablero de Oriente Próximo conecta con el país persa y la permanente amenaza de Ahmadineyad de aniquilar al país hebreo. Y es que no sólo los israelíes, también Al Fatah es consciente de que el camino está sembrado de obstáculos: la violencia terrorista con la que Hamás buscará desestabilizar un proceso que no le conviene. Algo que el alcalde de Sderot- -población que con frecuencia casi diaria recibe la visita de los kassam que lanza Hamás desde Gaza- lo define así: No es un problema de territorios, es un problema ideológico Y de control del poder en terreno palestino, añaden otros. mientras, el dinero empieza a recalar sin interferencias en Samaria y Judea (Cisjordania) y lo hará también a Gaza cuando Fatah vuelva a ser también el gobernante. El diputado y portavoz Yoel Hason, del Kadima- -en la coalición de gobierno- asegura que tienen algo a su favor: casi el 70 de los israelíes aceptan su oferta de un Estado palestino junto al israelí y, en términos generales, consienten la devolución de territorios ocupados durante la guerra de los seis días (1967) si es para lograr la paz. A medida que Fatah fuera consolidando su hegemonía en el lado palestino, ambas delegaciones avanzarían paso a paso con la máxima prudencia, constatación de que cualquier patinazo puede echar abajo el invento. ABC. es Más información sobre el proceso de paz de Oriente Próximo en abc. es internacional