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4 OPINIÓN DOMINGO 25 s 11 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro SARKOZY SE IMPONE FRENTE A LA HUELGA OS nueve días de huelga que han soportado los ciudadanos franceses pueden considerarse un gran éxito para el presidente Nicolas Sarkozy. Lo importante no es que hayan terminado, sino que por primera vez probablemente en décadas los ciudadanos han abandonado a los sindicatos y a los grupos de presión de la izquierda tradicional. Hasta ahora, cuando los franceses se encontraban varados en los andenes por una huelga, normalmente tendían a aceptar las razones de los huelguistas. Esta vez, en vez de solidarizarse con los autores de la protesta, muchos han acudido a afiliarse al partido de Nicolas Sarkozy. La determinación del presidente ha provocado que haya tenido éxito donde muchos otros gobiernos de todo signo han fracasado. La victoria para Sarkozy no se basa tanto en el hecho de que haya podido salirse con la suya en un asunto relativamente menor- -los privilegios de los ferroviarios en las condiciones de jubilación- sino que ha abierto la puerta para que pueda hacerse también con muchos otros sectores de la economía francesa en los que es vital emprender reformas drásticas. Ha quedado claro que la sociedad gala apoya decididamente a su presidente para que las emprenda y, sobre todo, le ha disgustado que los huelguistas hayan puesto a prueba esa determinación. Durante los llamados treinta gloriosos la Francia de posguerra conoció un modelo de sociedad en el que las capacidades del Estado parecían ilimitadas, los dos mandatos socialistas de Miterrand llevaron ese concepto más allá del colapso y otros dos de Jacques Chirac se han desperdiciado mientras el mal se esclerotizaba en el tejido socioeconómico. Ya era hora de que un presidente fuera capaz de cambiar la tendencia y de conseguir que una mayoría contundente de franceses haya entendido que para recuperar esa Francia gloriosa tienen que estar dispuestos a contribuir a ello con su sacrificio, en vez de seguir esperándolo todo del erario público. Sin haber llegado a los tintes dramáticos de la lucha entre la entonces primera ministra británica Margaret Thatcher y la huelga de los mineros, Sarkozy ha logrado en nueve días llevar la pugna a su terreno y demostrar que es capaz de mantener sus promesas. Si hubiera tirado la toalla o dado señales de debilidad hacia los huelguistas, probablemente habría comprometido todo su mandato y la posibilidad de emprender otras reformas en el futuro que deben afectar a sectores tanto o más sensibles. En algunas de sus decisiones Sarkozy cometerá errores, algunos incluso porque sus objetivos liberalizadores se quedarán cortos, pero no se puede negar que ha marcado el rumbo correcto. En cuanto a los sindicatos y a la oposición socialista, sería bueno que escuchasen también el mensaje que les ha enviado la ciudadanía en forma de indiferencia, En la elección presidencial hace seis meses, los votantes ya desecharon su oferta de mantener las cosas como estaban y ahora se lo han recordado. L VIOLENCIA MACHISTA Y OPORTUNISMO OINCIDIENDO con las vísperas de la Jornada Mundial contra la Violencia sobre la Mujer, que se celebra hoy, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunció el pasado viernes que convocará a las televisiones privadas con motivo del caso Svetlana la joven rusa asesinada por su ex novio después de que ambos aparecieran en un programa de televisión, El Diario de Patricia que les había montado un encuentro para favorecer su reconciliación No está claro qué quiere hacer el Gobierno con esta reunión, pero es evidente que el propósito del Ejecutivo tiene que ver con el fracaso de la política de prevención de la violencia contra la mujer, una de las principales apuestas personales de Rodríguez Zapatero. A falta de un mes para que acabe 2007, este año acumula ya más muertes por violencia machista (69 confirmadas y otras pendientes de determinación) que en 2005 y 2006. La ley integral contra la violencia sobre la mujer fue la primera aprobada por el Gobierno socialista, en medio de una propaganda que atribuía a esta nueva norma efectos taumatúrgicos en la protección a las mujeres. Lo cierto es que, a día de hoy, el balance de esta ley es como mínimo insatisfactorio, aun con los 50.000 agresores que han sido condenados en dos años, porque los juzgados especiales de violencia doméstica están saturados, porque algunas de sus principales reformas- -como la agravación de la pena por razón de sexo- -están pendientes de que el Tribunal Constitucional las juzgue, y porque el automatismo de determinadas medidas cautelares está discutido por jueces y profesionales, que creen que en algunos supuestos empeoran la situación de la víctima y de sus hijos. Por otro lado, no puede decirse que no se hayan hecho campañas institucionales de apoyo a las mujeres maltratadas y que no se hayan asignado recursos policiales. Por eso, tampoco sería admisible atribuir este claro agravamiento de la violencia contra la mujer al Gobierno, ni al actual ni a ningún otro, aunque el de Aznar no contó con tanta complacencia de las organizaciones feministas como el que dispensan, con su silencio y con sus premios, al de Ro- C dríguez Zapatero, a pesar de las cifras, lo que también explica el carácter político que se dio en ocasiones, durante el anterior mandato, a las demandas de reformas, a las críticas al Ejecutivo popular y a los reproches a los jueces. La convocatoria a las televisiones privadas por parte del Gobierno tiene toda la apariencia de que vaya a ser utilizada como una cortina de humo para crear un nuevo chivo expiatorio del fracaso en la lucha contra la violencia machista. Dijo Fernández de la Vega que la violencia de género no puede ser un espectáculo con lo que daba por hecho que esto es lo que sucedió en el caso Svetlana El juicio de culpa que encierra esta afirmación es temerario. La responsabilidad penal o civil de determinados programas de televisión que hurgan en los dramas y en las miserias humanas con supuestas intenciones benefactoras, es muy difícil de declarar porque habría que acreditar una relación de causa y efecto entre el programa y el resultado delictivo. Pero no sucede lo mismo con la responsabilidad social y ética, que ni son menos exigibles ni menos graves. Svetlana murió porque un hombre estaba dispuesto a matarla si no se reconciliaba. Otros hombres matan porque su esposa quiere divorciarse, o por celos enfermizos, o por complejos inexplicables para la mayoría de los ciudadanos. Un maltratador y homicida siempre tiene un motivo para su crimen. El Gobierno tiene que ocuparse de que las leyes que aprueba y las iniciativas que pone en marcha sean eficaces, estén bien dotadas económicamente y se acompañen por un discurso político convincente. Dicho esto, cada cual debe ser responsable de sus actos y el caso Svetlana es una tragedia con una seria advertencia a los medios que hacen de los platós pasarelas de dramas y penurias, con especial dedicación a las rupturas de pareja y a los enfrentamientos familiares. Eso es jugar con fuego porque la violencia y la irracionalidad se han extendido de forma tan generalizada en las relaciones personales, que detrás de una escena forzada de reconciliación puede estar fraguándose una tragedia. El caso Svetlana debe ser desde ya una línea roja para saber dónde están marcados los límites. AL SERVICIO DE HUGO CHÁVEZ L dictador populista de Venezuela no pierde ocasión de lanzar agresiones verbales contra España a partir del ya famoso ¿por qué no te callas? que le dirigió Don Juan Carlos en la última cumbre iberoamericana. Hugo Chávez ha hecho bandera del antiespañolismo al servicio de sus intereses particulares, desde una concepción sesgada y rigurosamente falsa de la historia hasta una crítica oportunista a las empresas que invierten en su país. Sin embargo, parece muy interesado en contar con el asesoramiento de juristas españoles para la implantación del socialismo del siglo XXI Se trata de juristas que contribuyen a la redacción de normas dirigidas a justificar y fomentar la propagación por varios países iberoamericanos del régimen bolivariano pero que en el fondo sólo encubren estilos de gobierno autoritarios, personalistas y contrarios a las reglas más elementales del pluralismo democrático. Estos expertos universitarios, de prestigio desigual, colaboran con el caudillo venezolano en una tarea que cualquier constitucionalista riguroso debería rechazar por razones de principio. Sin embargo, hay algunos que se apuntan a todo si, como es de suponer, una retribución sustanciosa compensa su trabajo. Hoy informa ABC acerca del asesoramiento que profesores españoles prestan al Gobierno de Venezuela- -y a los de otros países- -para la consecución de una causa cuyo objetivo es aca- E bar con los derechos y las libertades públicas. Entre ellos, figura un docente de la Universidad de Valencia cuya trayectoria ideológica es fiel reflejo de la afinidad propia de los extremismos de uno y otro signo. En efecto, Roberto Viciano Pastor ha pasado de ser miembro de Fuerza Nueva a subirse al carro de Hugo Chávez y de otros líderes iberoamericanos del mismo estilo como Ollanta Humala, candidato fallido en Perú, o el actual presidente de Ecuador, Rafael Correa. La actividad de estos asesores expresa un despropósito por partida doble. De un lado, si a Chávez le molesta la presencia de España en Venezuela, debería buscar colaboradores en cualquier otro sitio. A su vez, los profesores afectados tendrían que plantearse si las ofensas del dictador al Rey y a todos los españoles hacen aconsejable seguir prestando servicios profesionales a una causa que, por pura dignidad ideológica, cualquier jurista que se reconozca demócrata debería rechazar. Por lo demás, si ese contrato intelectual con el dictador venezolano satisface a los profesores también desde el punto de vista ideológico, habría que pensar que algo falla cuando quienes están comprometidos con la enseñanza del Derecho Constitucional en un sistema democrático contradicen la esencia misma de esta doctrina con un asesoramiento profesional a quienes invocan el autoritarismo como forma idónea de ejercer el poder.