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88 SALUD www. abc. es salud SÁBADO 24- -11- -2007 ABC En Estados Unidos la pérdida de bosques ha expandido la enfermedad de Lyme, transmitida por garrapatas Los científicos auguran más problemas cardiorrespiratorios por el incremento de los niveles de ozono en la atmósfera El cambio climático está detrás de la plaga de escarabajos que afecta a Alemania AP Las enfermedades del cambio La variación de las condiciones climáticas tendrá también consecuencias para la salud. Los países más desfavorecidos serán los que más lo acusen, pero infecciones exóticas como el virus del Nilo o la malaria aumentarán su zona de influencia PILAR QUIJADA MADRID. Cambio climático. Dos palabras que preocupan mucho y que han merecido este año el Premio Nobel de la Paz. El calentamiento del planeta se traducirá en un incremento de las temperaturas, aumento del nivel del mar- -que inundará zonas hoy habitadas- -y redistribución de las precipitaciones- -más escasas en algunos lugares y torrenciales en otros- Y, según los expertos del Panel Intergubernamental Para el Cambio Climático (IPCC) reunidos la semana pasada en Valencia, es probable que estas alteraciones tengan consecuencias sobre la salud de millones de personas, especialmente las que viven en zonas desfavorecidas del planeta, donde se prevé un aumento de la malnutrición y las enfermedades diarreicas. Además auguran un incremento de los problemas cardiorrespiratorios- -por las altas concentración de ozono a nivel del suelo- así como la modificación de la distribución de las enfermedades infecciosas. El IPCC reconoce también que el cambio climático puede ocasionar efectos mezclados, tales como la disminución o aumento de la tasa y del potencial de transmisión del paludismo en África Y hace hincapié en la importancia crítica de mejorar los factores que inciden directamente sobre la salud, como la educación, la asistencia sanitaria, el acceso a agua potable y a una red de saneamiento adecuado. Los efectos también llegarán al primer mundo. En Europa y Norteamérica el mayor riesgo serán las olas de calor y la posibilidad de que algunos insectos transmisores de enfermedades como la malaria prosperen. La aparición en Europa del mosquito tigre (Aedes albopictus) contribuye a alimentar este temor. En teoría este insecto podría transmitir el dengue, el chikungunya o el virus del Nilo. Este último, por cierto, puede transmitirse a través del mosquito común (Culex sp. que aunque despierta menos alarma, hace unos años provocó la epidemia de virus del Nilo en Nueva York. Sin embargo, los expertos señalan que junto a unas condiciones climáticas favorables se requieren también unas condiciones higiénicas desfavorables para la propagación. Respecto a la posibilidad del resurgimiento de la mala- ria o paludismo, Rogelio López Vélez, jefe de la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, recuerda que no hace medio siglo la malaria hacía mella en comarcas como Las Hurdes, y no fue hasta 1964 que la OMS extendió el certificado de erradicación de esta enfermedad parasitaria en nuestro país. Los mosquitos Anopheles españoles, asegura López Velez, sólo podrían transmitir una malaria más benigna: El mosquito español no transmite la malaria de Nigeria. Para que la forma más mortífera de paludismo colonizara España primero tendría que colonizar todo Marruecos, donde la transmisión de momento es bajísima La mayor amenaza del cambio climático para la salud, estaría relacionada en la mayoría de los casos con el deterioro de condiciones higiénicas en países que ya de por sí están en una situación bastante precaria. Allí se podrían crear reservorios de agentes patógenos, capaces de viajar a países desarrollados gracias a los movimientos de personas- -viajes y migraciones- -cada vez más frecuentes. Para algunos expertos la llegada de personas infectadas por algún agente de alto riesgo a zonas de más alto nivel de vida, únicamente podría significar la aparición de casos aislados y fáciles de contrarrestar. Sin embargo, César Nombela, catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense, se muestra algo más cauto: Puede ser que en algún caso las personas sean el vehículo que utiliza un patógeno para dar el salto a un ambiente no preparado para combatirlo en el que consiga proliferar En opinión de este experto habría que considerar que en la emergencia de enfermedades consideradas controladas intervienen muchos factores, y Emigración, casos aislados Calor y malaria en Europa Los problemas crónicos, la amenaza a corto plazo Unos 390 millones de personas morirán en la próxima década en todo el mundo de enfermedades crónicas no infecciosas y evitables, que están adquiriendo proporciones de una epidemia mundial. Estas patologías ligadas a habitos incorrectos causan más muertes al año que la malaria el sida o la tuberculosis y nada tienen que ver con el cambio climático. La mayoría, como la diabetes tipo 2, las enfermeda- des coronarias o el cáncer de pulmón pueden evitarse con el seguimiento de una dieta equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico o el abandono del tabaco. El 80 por ciento de las muertes por causa de estas enfermedades se registran en países con ingresos bajos y medios, y supondrán costes diez veces superiores a los de los países más desarrollados con ingresos más altos. Las soluciones, apuntadas por un grupo de expertos en la revista Nature pasan por mitigar los impactos sanitarios de la pobreza y modificar los factores de riesgo.