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ABC SÁBADO 24- -11- -2007 RELIGIÓN 27 LA MISIÓN Jesús Higueras CARDENALES EN LA IGLESIA ada vez que un Romano Pontífice decide crear nuevos cardenales, es un motivo de gozo espiritual para toda la Iglesia. Pretender entender la figura cardenalicia como una instancia de poder es no comprender nada de la esencia de la Iglesia Católica. Sabemos que en el origen los cardenales fueron los presbíteros de la ciudad de Roma y los obispos suburbicarios que tenían la función de elegir al nuevo Obispo de Roma, al nuevo Papa y a la vez asesorarle y ayudarle en el gobier- C no de la Iglesia. A lo largo de los siglos esta función se ha mantenido como un tesoro precioso, de tal manera que el mismo color rojo de sus vestiduras, es un signo de esa disponibilidad absoluta que tienen en el servicio al Romano Pontífice hasta el derramamiento de la sangre. Hoy más que nunca, el colegio cardenalicio es absolutamente universal, puesto que el Romano Pontífice no solamente es el Obispo de Roma, sino que también es el Vicario de Cristo en toda la Tierra y, por tanto, necesita verse acompañado por diferentes obispos que representan y traen la voz de toda la Iglesia, que está extendida en El color rojo de sus vestiduras es signo de la disponibilidad hasta derramar la sangre los cinco continentes. Para nosotros los españoles, la creación de estos nuevos cardenales también es una señal de deferencia y de confianza por parte del Papa hacia la Iglesia en España. No es que tengamos más o menos cuotas de poder como algunos intentan decir: España siempre ha sido fiel en su fe católica. Los Romanos Pontífices siempre han sabido apreciar y amar esta fe nuestra que fue y sigue siendo misionera, una fe que hasta hace muy pocos años ha sido rubricada con la sangre de los mártires, una fe joven y viva a la vez que bimilenaria. Todos los cristianos nos uniremos con gozo a esa gran fiesta de fe que es la creación de los nuevos cardenales, orando para que todos cumplan la tarea que el Romano Pontífice les encomienda en el sentido espiritual, que es el servicio a la Iglesia Católica y a todos los hombres por amor a nuestro Redentor. AP res y la ordenación de obispos homosexuales, rechazadas frontalmente por la mayor parte de las comunidades anglicanas fuera de Inglaterra y Estados Unidos. El mismo problema afecta a las relaciones con los protestantes, donde aumentan las divisiones internas y donde se registra un vigoroso crecimiento de evangélicos y pentecostales frente al declive de las corrientes más acomodaticias a la cultura dominante. El encuentro informal de ayer reflejaba ya un clima de fiesta por la incorporación de 23 nuevos cardenales, que tendrá lugar hoy en una sugestiva ceremonia de imposición de la birreta color púrpura, el color de la sangre y del martirio. La ciudad de Roma rebosaba ayer de peregrinos venidos a la ceremonia, que dará comienzo a las diez de la mañana y en la que participarán jefes de Estado y ministros de 12 países. La delegación española, encabezada por la vicepresidenta del Gobierno, Maria Teresa Fernández de la Vega, incluirá a los presidentes autonómicos de Cataluña, José Montilla, y de Valencia, Francisco Camps, aparte de la alcaldesa de esa ciudad, Rita Barberá y otras personalidades. Como viene siendo habitual en este tipo de actos, por la noche la Embajada española en la Ciudad Eterna ofrecerá una cena en honor de los nuevos purpurados. El Papa publicará su encíclica el 30 de noviembre J. V. BOO, CORRESPONSAL ROMA. Como gesto de afecto hacia la Iglesia ortodoxa, Benedicto XVI publicará su segunda encíclica, Salvados por la Esperanza el próximo dia 30 de noviembre, fiesta de San Andrés, patrono del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. El texto abordará el ejercicio de esta virtud en el mundo contemporáneo ante el panorama sombrío de conflictos bélicos, terrorismo y desequilibrios, tanto económicos como medioambientales. El documento tiene 80 páginas, y el Santo Padre incluye en cada capítulo un ejemplo de esperanza cristiana, desde San Agustín hasta Santa Josefina Bakhita, una esclava sudanesa traída a Italia en el siglo XX, que descubrió su vocación religiosa después de haber recibido la plena libertad. Benedicto XVI publicó su primera encíclica, Dios es Amor en enero de 2006, y tiene muy avanzada una encíclica sobre temas sociales, pero ha preferido anteponer el documento sobre la esperanza, dejando la encíclica sobre temas sociales para febrero de 2008. De la Vega, en Roma