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ABC VIERNES 23 s 11 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 93 Ana María Matute, la autora que prefiere leer, premio Nacional de las Letras El galardón, dotado con 30.000 euros, reconoce la fecundidad de la obra de esta narradora que ocupa el sillón K de la Real Academia Española desde 1996 SERGI DORIA BARCELONA. No es extraño que Ana María Matute no diera entrevistas, cuando a mediodía de ayer saltó la noticia de que era- ¡por fin! -premio Nacional de la Letras. La Matute es una octogenaria de buen ver, con sentido del humor pero que detesta el horario vespertino. Es más. No le gusta nada la palabra tarde ¡La taaarde! -exclama con ese retintín suyo de niña revoltosa- ¡Sólo oír la expresión se me van las ganas de hacer nada! La última vez que la visitamos, por su ochenta aniversario, andaba enfrascada en, Paraíso inhabitado su última novela, y hojeamos su trilogía medieval: La torre vigía Olvidado rey Gudú y Aranmanoth La Matute vive en la barcelonesa avenida Virgen de Montserrat, frente a la Clínica Quirón. La ventaja de tener cerca la clínica, nos decía, es que siempre tienes taxis a mano Desde su terraza se divisa el territorio Marsé: la Ronda del Guinardó y el Carmelo. En la sala de estar, un hogar de hierro forjado. Una lámpara con una pantalla ilustrada con nombres de escritores: Torrente Ballester, Cela, Sender... Volúmenes de historia y literatura anglosajona en las estanterías. Cuadros a punto de colgar: uno con grabados de Alicia en el país de las maravillas de Carroll; otro, con un mapa de Madrid en 1635. Las gafas de la escritora reposando sobre el Diccionario de la Real Academia Española, de la que forma parte. Eso sí, cuando le mientan lo de la literatura femenina y eso de la peculiar sensibilidad de la mujer y bla, bla, bla, la Matute se pone de los nervios porque le parece cosa de las meigas del márketing. Su escepticismo hacia las cuotas lo remacha con una expresión galaica: ¡Judióse! Cuando la escritora habla de sí misma, lo hace en tercera persona: ¡Cosas de la Matute! En su obra subyace la infancia, con sus luces y sombras. Cuando nadie se interesaba por la Edad Media, cuando Tolkien era un arcano para las masas, ella llenó sus historias de príncipes, hadas, magos y castillos... En los años cincuenta y sesenta reivindicar a Andersen era incorrecto en los páramos del realismo de la berza y el plúmbeo nouveau roman. No todo eran hadas. La Matute recuerda que en su juventud se deleitó con La recherche de Proust y las Cumbres borrascosas de Bronté. Un libro de la colección La Nave que todavía conserva aunque se cae a trozos, no se puede ni tocar... A veces pienso: ¿Para qué escribir? ¡Que escriban otros! ¡A mí lo que me gusta es leer! Y luego resulta que no puedes vivir sin escribir... De padre y abuelo catalanes, la Matute representa a la cultura catalana que se expresa en castellano; pertenece, por tanto, a ese valioso grupo de escritores que los dirigentes nacionalistas dejaron fuera de la representación catalana en la pasada Feria del Libro de Fráncfort. A la Matute la empezamos a leer en el Bachillerato- -plan del 66- -junto a El Jarama de Sánchez Ferlosio. Era la generación de las postrimerías de los manuales. Dos libros, Pequeño teatro y Los niños tontos acuden a la memoria de los cuadernos escolares: ¡Oh! El Pequeño teatro -exclama la Matute- ¡Si es el peor libro que he escrito en mi vida! Lo escribí con 17 años y se nota Y luego matiza: ¡Hombre! Para haberlo escrito a esa temprana edad... Chapeau. Yo misma lo digo, ya ves que no soy nada hipócrita... Las jornadas de la Matute comienzan con un café y un crucigrama que culmina en su sillón. Luego se va a su cuarto y se adentra en su Paraíso inhabitado Felicidades... escritora. Nunca es tarde para un premio... aunque te lo digan por la tarde. Vicente Valero, ganador del XX premio Internacional Loewe de Poesía ABC MADRID. Un Jurado compuesto por Víctor García de la Concha, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Juan Antonio González- Iglesias, Eduardo Lizalde, Ana María Moix, Jaime Siles y Luis Antonio de Villena, acordó ayer por mayoría la concesión del Premio Internacional de Poesía Loewe, en su XX edición, al libro Días del bosque del poeta Vicente Valero, nacido el 20 de febrero de 1963, en Ibiza. El ganador, que recibirá 20.000 euros, recibe el premio con alegría porque es muy importante matizó que su obra no pretende ser una celebración exaltada de la naturaleza ni tampoco una secuencia de postales paisajísticas, que es una cosa que a mí me aburre mucho informa Ep. Aclara que quiso celebrar la naturaleza desde la palabra siempre desde la intimidad y lo cotidiano Su libro será publicado por la editorial Visor. Dada la calidad de los trabajos presentados de menores de 30 años, el jurado acordó conceder el Premio a la Creación Joven al libro Una oscuridad brillando en la claridad que la claridad no logra comprender Abierta la plica, su autor resultó ser el poeta Carlos Fonseca, nacido el 1 de diciembre de 1988, en Managua, Nicaragua. Con 18 años, es el poeta ganador más joven de la historia del Premio Loewe. Tras recibir por teléfono la noticia del galardón y preguntarle si se lo esperaba, contestó: No me lo esperaba, lo esperaba... El fallo se produjo durante una cena en el Teatro Real, al que asistieron personalidades relacionadas con el mundo de la poesía, la música, el diseño y la danza. Cultura catalana en español ¡Cosas de la Matute! Ana María Matute, en una imagen de archivo JULIÁN DE DOMINGO