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4 OPINIÓN VIERNES 23 s 11 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro YAK- 42 Y MISERIAS POLÍTICAS E EMPATE TÉCNICO ANTE LAS URNAS EGÚN el sondeo sobre estimación de voto hecho público ayer por el Centro de Investigaciones Sociológicas, el PP recorta su diferencia con el PSOE a poco más de tres meses de las elecciones generales. El CIS otorga a los socialistas el 39,7 por ciento, ocho décimas menos que en julio, fecha del último barómetro con intención de voto, y concede al PP el 37,4, cuatro décimas más. La diferencia entre ambos partidos es de 2,3 puntos, mayor que hace un año- -había una diferencia de 1,4- pero inferior a los 3 puntos que en julio les separaban. Se trata de una situación de empate técnico, coincidente con otras encuestas publicadas en los últimos meses. Es notorio, pues, que el Partido Popular consigue rentabilizar, aunque no de una manera tan contundente como desearía, los graves errores de gestión del Gobierno de Rodríguez Zapatero en este final de legislatura; y, por el contrario, parece claro que el PSOE concurrirá a las urnas cargado de dudas y con el temor fundado de que una parte de su electorado, desencantado y desmotivado, se abstenga en los comicios. No en vano, Zapatero ni siquiera consigue hoy un aprobado en términos de imagen y liderazgo, aprobado que la ciudadanía sí le ha concedido en estos años. Aunque la etapa decisiva- -la campaña electoral- -no ha comenzado, lo cierto es que ya no parece haber un gran margen para el despegue nítido de ninguno de los candidatos y es previsible que la pugna se dirima más en el terreno de las propuestas políticas que en el del liderazgo o la marca personal. El sondeo de octubre acredita, por otro lado, que los muchos golpes de efecto electoralistas- -el demagógico giro social y la campaña españolista emprendida por el PSOE desde el verano para recuperarse del varapalo de las elecciones de mayo- -no están sirviendo de mucho a Zapatero. La propaganda en forma de subida de pensiones y del salario mínimo, de promoción de alquileres de viviendas o S de reparto de cheques- bebé no está calando entre los ciudadanos con los efectos calculados por los socialistas. Será la primera vez que el partido vencedor de unas elecciones acude a una nueva cita con las urnas tan desgastado y con una ventaja tan estrecha. La seguridad en sí mismo que Zapatero exhibía ante la dirección de su partido hace dos años, convencido de que el PP sería víctima de la radicalidad y de que con el tiempo quedaría aislado y castigado por el electorado, contrasta ahora con la incertidumbre que atenaza a los socialistas. En efecto, Zapatero sabe de qué habla cuando exige a su Ejecutiva que no se confíe. Y tanto el fin de ciclo de bonanza económica como la pésima imagen que están ofreciendo algunos miembros de su Gobierno- -en especial Miguel Ángel Moratinos y Magdalena Álvarez- -no contribuyen precisamente a generar un clima de euforia en el PSOE. Al PP, sin embargo, le favorecen la tendencia y el mantenimiento en el tiempo de ese empate técnico, aunque está por ver la incidencia que la sentencia del 11- M y las valoraciones que se hicieron de la misma puedan llegar a tener en la opinión pública, ya que el trabajo de campo del CIS está realizado con anterioridad al fallo de la Audiencia Nacional. Tampoco debe pasar inadvertido el dato de que el crecimiento del PP se produce a la vez que decrece la preocupación ciudadana por el terrorismo, lo que desmonta de manera concluyente la teoría esgrimida por el PSOE de que el partido de Rajoy utiliza el terrorismo de forma irresponsable como arma electoral para crecer. Y un último dato que refuerza la percepción de que el PP llega a la recta final de la legislatura con sus expectativas de triunfo intactas es el pesimismo económico de los españoles, el más hondo de los últimos siete años, que no juega precisamente a favor de los intereses del PSOE por mucho que Zapatero se esfuerce en dibujar un panorama idílico y tranquilizador. EL REY, UNA TRAYECTORIA EJEMPLAR ACE 32 años que Don Juan Carlos accedió a la condición de Jefe del Estado en un país conmocionado por la muerte de Franco y la incertidumbre social. El Rey se convirtió en el auténtico piloto del cambio y fue protagonista decisivo de una Transición modélica desde un régimen autoritario a una democracia constitucional, que ha situado a España- -de manera ya irreversible- -en el lugar que le corresponde en la Unión Europea y en el mundo. Así lo reconocen los historiadores y estudiosos de la ciencia política en las universidades del más alto nivel. Legalidad y legitimidad se reúnen en una figura excepcional que ha logrado transmitir en todas partes la imagen de una España moderna y atractiva. Han cambiado muchas cosas desde 1975 en los ámbitos político, económico y social, y nadie puede negar con criterios estrictamente objetivos que la España de hoy ha mejorado sustancialmente. Más allá de la coyuntura política, nuestro país cuenta con empresas de primera fila internacional, la emigración ha dejado paso a la inmigración y nuestra presencia cultural, deportiva y de calidad de vida ofrece perfiles muy favorables. La Corona es un factor determinante de equilibrio y moderación, porque Don Juan Carlos y Doña Sofía, así como el resto de la Familia Real, cumplen de forma ejemplar las funciones que les atribuye la Constitución. En este contexto, sólo ciertos sectores minoritarios y marginales, alentados a veces de forma irresponsable, mantienen una campa- H ña de hostilidad que la inmensa mayoría social contempla con desprecio y, a veces, con indignación. El Rey de España ha reforzado en las últimas semanas esa valoración muy positiva por parte de los ciudadanos que le atribuyen todas las encuestas. La histórica visita a Ceuta y Melilla ha sido un éxito en todas sus dimensiones. La frase ¿por qué no te callas? dirigida al dictador populista de Venezuela en la reciente cumbre iberoamericana, ha dado la vuelta al mundo como prueba de firmeza y energía en la defensa del interés nacional. El reconocimiento general acerca de las virtudes personales e institucionales del Monarca viene avalado por la opinión unánime de las personalidades más relevantes de nuestra vida pública. En este sentido, el anterior presidente del Gobierno, José María Aznar, reiteraba ayer en los micrófonos de Punto Radio su opinión muy elogiosa hacia la figura del Rey, en un ejercicio impecable de la responsabilidad que incumbe a un ex presidente del Gobierno en momentos delicados para el funcionamiento de las instituciones. Los españoles debemos a Don Juan Carlos una contribución determinante al establecimiento de la democracia y una defensa arriesgada de la libertad de todos en el 23- F. La gran mayoría de la sociedad es consciente de los desvelos del Rey en favor de la nación y los devuelve en forma de gratitud, respeto y afecto. Las voces muy minoritarias de uno y de otro signo deben quedar reducidas a la ínfima dimensión que les corresponde en una jornada de celebración por este feliz aniversario. L juez Grande- Marlaska ha decretado el archivo de las actuaciones en la causa sobre presuntas irregularidades en la identificación de los cadáveres del Yak- 42. De acuerdo con el auto dictado por el magistrado de la Audiencia Nacional, pudo haber errores en la identificación de treinta de los sesenta y dos militares españoles fallecidos en el accidente de Trebisonda (Turquía) el 26 de mayo de 2003, pero no existió falsedad alguna en el documento en el que se certificaba su muerte. Los eventuales daños morales producidos a las familias no revisten, según Grande- Marlaska, relevancia penal sin perjuicio de otras vías jurisdiccionales para su reclamación. El juez rechaza también que hubiera prevaricación, es decir, que descarta que el Ministerio entonces dirigido por Federico Trillo adoptara a sabiendas resoluciones injustas. De este modo, se cierra por completo la investigación judicial sobre el caso, puesto que hace unos meses quedó sobreseída la causa relativa a defectos en la contratación del avión. Si bien la Fiscalía anuncia su intención de recurrir el auto hecho público ayer, está claro en términos jurídicos que nadie intentó alterar la veracidad intrínseca de los documentos. Desde el punto de vista político, sería muy conveniente que el PSOE reconociera ahora su actitud imprudente y temeraria al acusar sin pruebas suficientes al equipo de Defensa durante el último Gobierno de Aznar. En efecto, los socialistas hicieron del trágico accidente del Yak- 42 un motivo permanente de oposición, anticipando conclusiones aventuradas que la Justicia ha desmentido después de forma rotunda. Más grave todavía fue la conducta del anterior ministro de Defensa, José Bono, que dedicó una de sus últimas comparecencias parlamentarias- -en concreto, en el Senado- -a profundizar en la operación de acoso y derribo a Trillo y a todo el Gobierno popular. Bono presentó como verdades evidentes meros indicios utilizados con intención partidista, según demuestra de forma inequívoca la resolución judicial. Ahora que anuncia su vuelta al primer plano después de una retirada efímera, debería admitir que midió mal sus palabras respecto a los responsables políticos y militares a los que puso en entredicho ante la opinión pública. Utilizar los sentimientos al servicio del propio interés es una conducta inaceptable en democracia. El dolor de las familias y la conmoción social que se producen en estas circunstancias dramáticas deben ser siempre respetados, sin perjuicio de las oportunas indagaciones que en un Estado de Derecho sólo alcanzan el carácter de verdad jurídica cuando existe un pronunciamiento judicial. Rodríguez Zapatero, Bono y otros líderes socialistas salen mal parados del auto de la Audiencia Nacional como responsables de la agresión injustificada a la dignidad de otros políticos y profesionales, acusados sin motivo de haber cometido o propiciado actos delictivos. Por fortuna, el tiempo y la independencia judicial ponen a cada uno en el lugar que le corresponde.