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102 DEPORTES JUEVES 22 s 11 s 2007 ABC AUTOMOVILISMO ATLETISMO Carlos Sainz y Luis Moya vuelven al mismo coche La pareja que puso de moda los rallys se reencuentra después de cinco años J. C. CARABIAS MADRID. Hubo un tiempo no lejano en que el automovilismo en España no se ceñía a los cambios de neumáticos, las paradas en boxes y los adelantamientos que nunca se producen. En los noventa pitaban más los rallys que la Fórmula 1. Los promotores de aquella tendencia, Carlos Sainz y Luis Moya, vuelven a juntarse en el mismo coche después de cinco años de vidas separadas. La pareja se desligó en 2002 después del RAC de Inglaterra, la misma carrera que en 1998 elevó a categoría de tótem aquella frase. Trata de arrancarlo, Carlos, por Dios, trata de arrancarlo le dijo Moya a su jefe. Nunca me he arrepentido de aquella frase porque no nos hizo ningún daño- -cuenta el copiloto gallego a ABC- Al revés, nos hizo más humanos, más cercanos. Y nos enseñó a perder, porque ganar sabe todo el mundo Luis Moya popularizó un tipo de lenguaje, frenético, electrizante, incomprensible, muy del gusto de los cómicos. Precisamente él, cuyo lema existencial es vivimos dos días y uno llueve, pues vamos a reír se ha dedicado en los últimos tiempos a participar en concursos televisivos de monólogos. Carpe diem, proclama Moya, cuyo oficio hoy consiste en ser deportista, cuidarse, mantener la forma a sus 47 años. En 2004, 2005 y 2006 fue director deportivo de Subaru en el Mundial de rallys. Pero ahora, después de participar en campañas promocionales del Lagun Aro de baloncesto, no tiene ocupación conocida. Salvo disfrutar del deporte. Luis Moya se ha convertido en un triatleta de hierro. Hace tiempo concursó en el Ironman de Ibiza (cuatro kilómetros de natación, 120 de bici y 30 a pie) con un tiempo de ocho horas. Le cogió gusto y ahora pelea contra el ácido láctico en nueve sesiones semanales. Pesa 75 kilos para sus 182 centímetros. Su penúltima aventura fue cruzar nadando el estrecho de Gibraltar en el Puente del Pilar. Lo hizo por diversión y altruismo. Su padre, un médico gallego que regentaba una cocina económica para indigentes en La Coruña, murió el año pasado. Y Moya quiso recaudar fondos para comprar camas (www. cocinaeconomica. org) No comparto la imagen de pupas que se quiere dar a Sainz- -dice- Tiene dos Mundiales, 26 victorias y un talento superior para conducir sin castigar la mecánica La pareja, que mantiene relación telefónica pero no profesional, se subirá otra vez al mismo coche en el Rally Shalimar de Madrid que empieza mañana. Yvonne cuelga la pértiga para convertirse en Iván La subcampeona de Europa en 2002, de 27 años de edad, se cambia el sexo POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Asegura que no se ha dopado y que no ha modernizado los viejos métodos de la RDA con esteroides del siglo XXI, aunque los abdominales de su cuerpo darían envidia a tres mil millones de machos. Afirma que siempre se sintió un hombre y que vivió en el cuerpo equivocado. Así triunfó frente a las mujeres. Yvonne Buschbaum, a sus 27 años, dice que cuelga la pértiga para convertirse en un hombre de verdad. Plata en el europeo 2002, bronce en el Europeo 98, la atleta alemana se someterá a un tratamiento hormonal para dejar de ser una transexual y llamarse Iván. Pero su decisión no es tan gratuita como parece. Ivonne sufría una lesión sin soluciones claras y ahora, después de haber ganado a otras mujeres a lo largo de muchos años de competición, se quita la careta y cambia las bragas por los calzoncillos. La Alemania unificada no se libra de estos sustos ni con la desaparición de la República Democrática Alemana. El viejo hermano del bloque comunista acometió durante cuarenta años la mayor aberración contra la sexualidad femenina que ha vivido el deporte mundial. La RDA dirigió un programa estatal de dopaje con el fin de conquistar medallas a escala internacional. Fue el líder político Walter Ulbricht quien anunció, en 1949, que sus deportistas serían las embajadoras del país. Comenzó así una política que hoy sigue descubriendo sus víctimas. Son hombres con pasaporte de mujer. La última que denunció aquella locura fue Heidi Krieger, que en 1998 se convirtió en Andreas Krieger por culpa de las hormonas que recibió. Campeona de Europa de lanzamiento de peso en 1986, Heidi presentó en 1998 una demanda contra Hans- Joachim Wendler, el médico que dirigió su preparación farmacológica. El Cruzó el Estrecho nadando Turinabol, el esteroide RDA Yvonne Iván celebra la medalla de plata en el Europeo 2002 doctor comenzó a suministrarle hormona masculina en 1982, cuando ella tenía 16 años. Un año después, era campeona de Europa júnior en peso y disco. Heidi, hoy Andreas, sufrió el mismo infierno que todas las demás deportistas de la RDA. En su primer año de tratamiento, Krieger recibió una dosis semanal de 17 miligramos, que significaron 885 mili- AFP En 1998, Heidi Krieger, campeona de Europa de peso, se convirtió en Andreas; era otra víctima hormonal de los médicos de la RDA En 2003, Robert Millar, rival de Pedro Delgado en los 80, se transformó en Philippa York Moya y Sainz, con el consejero de Deportes de Madrid ABC gramos anuales. Al tercer año, la cantidad semanal de hormona masculina era ya de 50 miligramos, sumando 2.590 miligramos al año. Un metabolismo masculino. En 1998, con 32 años, ella, él, se sometió a dos operaciones para ser por fin el hombre que llevaba dentro. Alemania sabe que otras muchas víctimas no hacen pública su situación, pero son miles las afectadas. El viaje al revés realizó un escocés que nos dejó boquiabiertos a todos. El inolvidable Robert Millar, que perdió la Vuelta 85 por la escapada de un loco, Pedro Delgado, vivió en 2003 su conversión como Philippa York. Nadie pudo pensar cuando era ciclista que la larga coleta que colgaba por el hueco de su gorra significara otra cosa. Incluso dio positivo por exceso de testosterona en 1992. Sigue viviendo con su novia, Linda Purr, pero por fin ganó una vuelta. De sexo.