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86 CULTURAyESPECTÁCULOS Fernando Fernán- Gómez, la vida por delante JUEVES 22 s 11 s 2007 ABC Los personajes 1945. Actor Domingo de carnaval Fernando debe investigar el asesinato de una prestamista usurera, cuyo cadáver ha aparecido en su domicilio, en pleno Rastro madrileño. Uno de los mejores títulos de Edgar Neville y la primera gran película del actor, que había debutado dos años antes en Turbante blanco 1958. Director y actor La vida por delante Obra maestra que retrata la España de los años ciencuenta y muestra la madurez de Fernando Fernán- Gómez como actor, director y guionista. Su enorme éxito propició la secuela La vida alrededor también deliciosa y de nuevo con Analía Gadé como compañera de reparto 1964. Director El extraño viaje Esperpento basado en el crimen de Mazagón en el que unos hermanos desaparecieron misteriosamente. Ácido y genial, su autor debió sortear la censura, que obligó a aplazar su estreno. Como director, Fernán- Gómez demostró que no sólo sabía hacer comedias 1973. Actor El espíritu de la colmena La que para muchos es la mejor película española de todos los tiempos no podía existir sin la presencia de Fernando. Esta obra maestra de Víctor Erice ganó la Concha de Oro en el festival de San Sebastián El actor en El pícaro una de sus más emblemáticas interpretaciones para televisión ABC Grande como un continente y eterno como un gerundio Nadie era Fernando Fernán- Gómez. De él, puramente de él, sólo podíamos certificar su voz profunda y teatral, con la que sabía honrar a Valle y, llegado el caso, deshonrarse a sí mismo: ¡A la mierda! No pretendía admiraciones POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Un continente. Eso es Fernando Fernán- Gómez dentro de esa redondez achatada del cine español. Y como cualquier continente, inabarcable a un simple golpe de mirada: es eso, pero también lo contrario: húmedo y seco, montañoso y llano, frondoso y árido, concurrido y desolado, cómico y trágico. Un tipo serio con vis cómica. Un encantador malhumorado. Un poeta burlón y malhablado. Un listín de telefónica... Tan ancho y versátil, que da a elegir la ruta que se quiera entre su varios puntos luminosos: Articulista cristalino que cuenta historias para que los demás se rían mientras él supura. Actor de tablas y verso entregado a la prosaica tarea de comer del cine. Director de media docena de películas imposibles de encerrar en un artículo o en un teatro. Creador de personajes que se beben el tiempo con sed de eternidad. Bebedor eterno que apura hasta la última gota de su tiempo como si fuera tan intocable como sus personajes... Nadie como él ha explicado tan claro, contundente y graciosamente triste la incompatible verdad entre un actor de verso y un actor de plano como en esa escena sublime de El viaje a ninguna parte cuando el viejo cómico se presta a interpretar una vulgar secuencia de relleno en una película más... Nadie ha retratado el frío en el día a día de los cómicos... Nadie se ha contado a sí mismo tan solo y vencido como aquel hombre tras los vitrales y entre las colmenas... La vida por delante... La vida alrededor... Nadie, en fin, ha cantado las cuarenta en un casino como lo hizo aquel Conde de Albrit, Señor de Jerusa y de Polán que conocimos como El abuelo Extraño viaje de un creador, o mejor, un pensador, para llegar de aquel tenebroso paisaje de sus películas malditas hasta ese otro sarcástico y herrumbroso de otras como Siete mil días juntos el colmo de la contralucidez. Hace no mucho tiempo, se sentó en una silla para contarle a la cámara que lo vasto y lo basto riman con la esencia de la finura: un documental sencillo, que exudaba humor socarrón y cínica elocuencia, que dejaba entrever su propio personaje a lo largo de los siglos, desde aquel pícaro, a ratos quijotesco, hasta el humanista empapado en alcohol, vida y milagros o un entrañable y malvado Carabel. Nadie era Fernando Fernán Gómez. De él, puramente de él, sólo podíamos certificar su voz profunda y teatral, con la que sabía honrar a Valle y, llegado el caso, deshonrarse a sí mismo: ¡a la mierda! No pretendía admiraciones, lo cual, en un actor, de verso o prosa, de escena o plató, es algo fuera de toda lógica y comprensión. Los siglos le pedirán cuentas; y ahí permanecerá siempre, visto para sentencia. Pero conocemos con certeza el veredicto: un continente y un contenido. Y eterno como un gerundio: Fernando.