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32 INTERNACIONAL JUEVES 22 s 11 s 2007 ABC Alfonso Rojo La pérdida de datos de 25 millones de británicos golpea el crédito de Brown El propio primer ministro británico pidió ayer perdón, aunque prefirió hablar de errores en vez de reconocer incompetencia EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. La pérdida de dos CD con datos reservados de 25 millones personas por parte de la agencia tributaria británica, entre ellos números de cuentas corrientes, ha puesto contra las cuerdas la reputación del primer ministro. Gordon Brown tuvo ayer que pedir perdón por lo ocurrido, calificado de catastrófico por el propio Gobierno, en una comparecencia ante el Parlamento que puede parar de momento el golpe político, pero del que sale enormemente herido. Brown cifraba su único atractivo político en la solidez que se había ganado con los diez años que ha estado al frente del Tesoro, la Hacienda británica. Sin poder competir en juventud con el líder conservador, David Cameron, Brown jugaba a presentar su solvencia frente a la inexperiencia de su rival. Pero la crisis del Northern Rock, cada vez más explosiva para el Gobierno a medida que este gran banco hipotecario se acerca al colapso, y ahora el grave fiasco de los discos de datos perdidos ha encogido la estatura de Brown, ya en adversidad demoscópica. Con el canciller del Tesoro, Alistair Darling, en una difícil posición- -por ahora, la única dimisión ha sido la del jefe de la agencia tributaria, Paul Gray- Brown tuvo que someterse ayer a una dura sesión de control parlamentaria. El premier echó mano de la humildad para no soliviantar más a la población, aunque prefirió no hablar de incompetencia sino de errores Lo lamento profundamente y presento mis disculpas por los inconvenientes y preocupaciones que esto ha causado a millones de familias. No hay excusas por no haber seguido los procedimientos adecuados señaló El 18 de octubre, un empleado de Hacienda en Washington, en el noreste de Inglaterra, envió dos CD a la Oficina Nacional de Auditoría, en Londres, con datos sobre las familias que reciben ayudas por hijos. Los discos incluían la identidad de los receptores de la ayudas, la de sus niños, sus direcciones y números de la Seguridad Social, así como las cuentas bancarias en parte de los casos. Los datos afectan a 7,25 millones de familias y a un total de 25 millones de individuos: casi la mitad de los 60 millones de habitantes del país. La información no estaba protegida por contraseñas y el correo se envió sin certificar ni guardar registro. Los responsables de la agencia tributaria no informaron del extravío a Darling y Brown hasta el 10 de noviembre. No se comunicó a la Policía hasta el día 14 y los bancos no recibieron la alerta hasta el 16. Por más que el Gobierno se escuda en que, con posterioridad al envío, no se han detectado movimientos extraños en las cuentas bancarias ni nadie ha querido suplantar la personalidad de los beneficiarios de EL DILEMA DEL REPORTERO os reporteros de guerra veteranos suelen decir que no te puedes permitir el lujo de llorar en el trabajo, porque con los ojos empañados en lágrimas es imposible enfocar una cámara o acertar con las letras del teclado. A veces hay que ir de duro, pero en esta profesión, a menudo tan cínica y encanallada, no he conocido a casi nadie capaz de observar el dolor humano sin pestañear. Este oficio no es incompatible con valores como solidaridad, piedad, honestidad o voluntad. Y a veces te hacen preguntas que estremecen. Cuando hablas con gente joven, con esos aspirantes a periodista que pueblan las universidades, hay una que se repite como una letanía: ¿Qué elegirías puesto en el dilema de informar sobre una tragedia o ayudar a los afectados? La respuesta políticamente correcta es que informando de su desgracia es como realmente se ayuda a quienes lo necesitan. Es sólo parte de la verdad. Frente a una hambruna de proporciones bíblicas, como las que arrasan África o ante el drama de las pateras, poco puedes hacer. Pero no siempre es así. En marzo de 1980, estaba yo en El Salvador cuando asesinaron a Monseñor Romero. Le dieron un balazo en la cabeza, en plena misa. El funeral fue enorme, multitudinario y en medio de la ceremonia, al fondo de la plaza situada frente a la catedral, sonaron explosiones. Se produjo una estampida. Cientos de miles de personas comenzaron a empujar, tratando de salir de aquella ratonera y en el tumulto, arrollaron a los más débiles. Yo estaba encaramado a la verja del atrio y en mitad del jaleo, justo debajo de mi, escuché una voz muy tenue, que repetía: No me haga fotos, ayúdeme Era una mujer, aplastada por la masa. En su rostro había una expresión extraña. Una mezcla de dolor, miedo y perplejidad... y debajo de todo aquello, un matiz de desaprobación. Tiré de su brazo con todas mis fuerzas, pero no pude sacarla. Nunca supe si aquella muchacha sobrevivió o fue uno de los 40 cadáveres que se alineaban en el pavimento de la catedral al día siguiente. Me acuerdo a veces de sus ojos. L Información desprotegida Gordon Brown durante su intervención en los Comunes las subvenciones, la espada de Damocles seguirá pendiendo incluso aunque los CD acaben apareciendo, pues alguien podría haber hecho una copia. El funcionario responsable de la AP pérdida está en una casa segura para evitar tanto represalias como un suicidio, mientras los bancos esperan que numerosas personas cambien sus cuentas corrientes. Aena Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea COMUNICACIÓN DE APERTURA DE PROPOSICIONES ECONÓMICAS EXPTES n DNA 558 07, DIA 590 07, DIC 841 07, DIA 843 07, DRH 874 07 y PAG 927 07. A las 9: 30 horas del día 26 11 07 en el edificio Piovera Azul, C Peonías, 12. Planta 1 (Sala Polivalente) 28042 Madrid. Teléfono 91- 321 27 10. Los Saboya piden al Estado italiano una indemnización de 260 millones de euros EFE ROMA. Los Saboya, herederos del último Rey de Italia, han pasado de la gratitud por el regreso del exilio a pedir al Estado una millonaria indemnización por los daños sufridos durante 56 años de su alejamiento del país. Cinco años después de la histórica votación que permitió su retorno al país, la gratitud se ha convertido en una demanda al Estado por 260 millones de euros ante los que consideran daños morales sufridos al haber sido obligados al exilio Los Saboya quieren además que les sean restituidos todos los bienes que fueron confiscados a la Corona, entre ellos varios edificios, joyas y el Palacio del Quirinal, actual sede del presidente de la República. Publicidad El importe de este anuncio será por cuenta del adjudicatario o adjudicatarios. www. aena. es