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ABC JUEVES 22- -11- -2007 Washington convoca la cumbre de Anápolis sin acuerdo sobre la agenda Condoleezza Rice 31 La vanguardia del miedo Francia es el único gran país industrializado en el que una minoría de trabajadores puede perturbar de forma duradera la economía nacional, sostenían ayer al unísono los sociólogos del país vecino Empleados de los ferrocarriles franceses sustituían ayer cables quemados en Varreddes AP POR J. P. Q. PARÍS. Ocho días de huelgas en los ferrocarriles nacionales (SNCF) los trenes de cercanías (RATP) y las empresas de transportes públicos, solo han conseguido paralizar un 10 del tráfico nacional, pero la crisis ha desenterrado un largo rosario de miedos y esquizofrenias. Ataques de locura ultraminoritaria, peligrosa: la red nacional de trenes de alta velocidad sufrió ayer una serie de sabotajes coordinados No hubo daños ni muertes. Pero sí largos retrasos, en unas líneas de comunicación ultramodernas, víctimas de ataques que sería abusivo calificar de terroristas Todos los sindicatos han denunciado acciones incontroladas pero el sabotaje de líneas de ferrocarril, con incendios y destrucción del cableado de la línea introduce un nuevo factor de inquietud. Los sabotajes entorpecen las negociaciones sobre la huelga La quema de cables de la señalización y la inutilización de conmutadores obligaron a algunos convoyes a circular al ralentí J. P. QUIÑONERO PARÍS. Tras ocho días de huelga en la SNCF (red nacional de ferrocarriles) la RATP (trenes de cercanías) y el resto de las empresas de los transportes públicos, ayer comenzó una primera ronda de negociaciones, empresa por empresa como deseaba el Gobierno, en un clima de confusión, división sindical, sabotajes y prolongación indefinida de una huelga minoritaria pero muy perturbadora. Nicolas Sarkozy y François Fillon, su primer ministro, insistieron siempre en que no habría ninguna concesión en el punto capital de la reforma contestada: los privilegiados que solo cotizan durante 37.5 años, para cobrar jubilaciones ligeramente superiores a la media, deben aceptar el principio de la cotización durante 40 años, como el resto de los trabajadores de Francia. A partir de ahí, el Gobierno proponía negociar empresa por empresa las condiciones y modalidades del proceso de reforma de los sistemas de pensión privilegiadas. Eso es lo que ayer comenzó a negociarse, en las empresas. En el frente sindical, la CFDT hace días que reclama el fin de la huelga, SUD desea prolongar la huelga indefinidamente, y la CGT está dividida entre partidarios y adversarios de la prolongación de la huelga, que ayer solo estuvo seguida por un 20 por ciento de los trabajadores del sector, con perturbaciones a geometría variable. Tras el inicio de las negociaciones, la huelga sigue. Sarkozy y Fillon insisten en que los sindicatos deben aprender a poner fin a una huelga Pero ningún sindicato controla completamente unas asambleas donde se vota a mano alzada. La SNCF y la RATP presentaron ayer sus proposiciones de negociación, con un calendario de trabajo. Los sindicatos deben presentar tales proposiciones a sus respectivas asambleas de huelguistas, que debieran decidir, hoy o mañana, la prolongación o el fin provisional de la huelga. Los sabotajes y la división sindical solo complican la negociación y el fin de la crisis. El Gobierno espera poder detener con rapidez a los autores de los sabotajes, a quienes promete un castigo ejemplar. Los sindicatos denuncian el comportamiento de unos irresponsables Acciones criminales François Fillon, primer ministro, califica de acciones crimi- nales los atentados contra las líneas de trenes de alta velocidad, anunciando una investigación policial y castigos ejemplares En ese marco, son muy perceptibles los ataques de miedo o cautela calculada: todas las grandes empresas nacionales, siderúrgicas, químicas, farmacéuticas, petrolíferas, habían previsto la crisis, poniendo en marcha flotas de camiones para combatir los trastornos del transporte ferroviario. Ante los riesgos de posible prolongación, la patronal denuncia daños extremadamente graves Ataques de incertidumbre: la SNCF, primera víctima nacional, está perdiendo 20 millones de euros diarios, que no solventarán sus problemas de déficit crónico, cuando los sindicatos están en huelga porque no quieren aceptar pagar 40 años de cotizaciones, como el resto de los trabajadores de Francia. Todos los sociólogos insisten en el mismo problema de fondo: Francia es el único gran país industrializado en el que una minoría de trabajadores pueden perturbar de forma duradera la economía nacional, para preservar unas condiciones de trabajo privilegiado, con respecto a sus colegas nacionales y europeos. Funcionarios y estudiantes están, igualmente, en primera línea de miedos esquizofrénicos En Francia, los funcionarios, más numerosos, trabajan menos horas y ganan más que los funcionarios de España, Alemania, Inglaterra o Italia. Sin embargo, los funcionarios franceses se tiran a la calle para reclamar mejores salarios y denunciar la reducción de puestos de trabajo, cuando el número de funcionarios no ha dejado de crecer en los últimos veinticinco años. Los universitarios franceses están a la vanguardia del miedo y el arcaísmo me comentaba hace meses el filósofo Luc Ferry, agregando: El mes de mayo de 1968, los estudiantes encarnaban una esperanza utópica. Hoy encarnan la angustia del futuro Ante las protestas que salpican la geografía universitaria, víctima del activismo de una minoría ultraizquierdista, el sociólogo Olivier Gallad se pregunta: ¿Se han vuelto locos los estudiantes franceses?