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Miércoles 21 de Noviembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.579. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Veinte años echando raíces El indonesio Dede se ha visto obligado a exhibirse como hombre árbol tras perder su empleo y ser abandonado por su mujer debido a una rarísima enfermedad que le impide llevar una vida normal FEDERICO MARÍN BELLÓN l dermatólogo estadounidense Anthony Gaspari descubrió a Dede en Discovery Channel, entre documentales dedicados a los tiburones y relatos sobre intrépidos aventureros El caso de este antiguo pescador indonesio mitad hombre mitad árbol despertó el interés del conocido especialista de Maryland, hasta el punto de que decidió viajar a Indonesia para tratar su insólita enfermedad, causada por un crecimiento incontrolado de una especia de verrugas por todo el cuerpo, sobre todo en las extremidades. Dede, de 35 años de edad (algunas fuentes hablan de 32) empezó a sufrir su mal cuando, siendo todavía adolescente, tuvo un accidente y fue operado de una rodilla. Unas misteriosas secreciones, que ningún médico supo atajar, empezaron a extenderse por su cuerpo y pronto le impidieron llevar una vida medianamente normal. Su mujer lo abandonó, desentendiéndose de sus dos hijos, y el trabajo lo dejó a él, incapacitado como estaba para desempeñar ninguna labor, por lo que su única salida para ganarse lo que le quedaba de vida fue exhibirse ante los turistas a cambio de algunas monedas, mientras sus vecinos se burlaban de su aspecto. Sumido en la más absoluta pobreza, cuentan que al final tuvo que unirse a un circo, donde formaba parte de un espectáculo itinerante de monstruos humanos digno de una película de Tod Browning. Como en el caso de El hombre elefante otra película sobre la explotación de los errores de la naturaleza, un médico ha sido el encargado de cambiar su vida. Después de examinar a Dede, Gaspari cree haber identificado su enfermedad, causada por la combinación de un papiloma bastante corriente DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany EL ESPAÑOL COMO PROGRAMA scribo este artículo en castellano, esa lengua a la que fuera de España todo el mundo llama español. Esa lengua que mi amiga Claudine, una francesa que se templa como una guitarra en cuanto traspasa los Pirineos, decidió perseguir, y conocer, y casi conquistar, cuando se la cruzó una vez por las calles de París. Es también la lengua que me recibió en Ecuador, y en Colombia, y en Perú, y en Cuba, y en Santo Domingo, en todos esos viajes en los que me he ido embarcando con el corazón abierto, sin posibilidad de retorno, para quemar lo estrecho de mis naves. A cualquier español debiera parecerle que este artículo está escrito en una escala familiar y propia. Puede en ella, si quiere, convocarme a cualquier entendimiento, disensión, ilusión, aburrimiento, impaciencia, debate, fantasía... Podría en ella iniciarme a otros verbos y acentos, y hasta a un modo distinto de entender el color de las palabras. Pero si falta el punto en el que se intercambian los caminos, los hombres nos hacemos enemigos y ajenos, como un tigre que ruge frente a un perro que ladra. Aprender español en esta piel de toro en la que, por su cauce, corrieron tantas aguas no es ni un lujo, ni un peso, ni un capricho. Sólo esos seres torvos, engreídos, entecos que a veces se encaraman sobre nuestras perplejas papeletas pueden sembrar de sal los campos en que brota, y crece, y se reparte, nuestro idioma. Ahora ese aprendizaje ya figura, en buenhora en las primeras rayas, o rayos, de un programa. Tendrá que ser un hecho, no sólo una promesa. Opinen lo que opinen las bisagras, tienen todo el derecho- -y también el deber, quizá el primero- -a hablar los españoles español en España. E E El doctor Anthony Gaspari examina a Dede, el hombre- árbol y de una anomalía genética que impide a su sistema inmunológico combatir el virus, que secuestra la maquinaria de las células de su piel y les ordena producir cantidades ingentes de verrugas, lo que le da ese aspecto similar a la corteza y a las raíces de un árbol. El dermatólogo piensa además que el caso tiene cura, aunque para ello ayudaría bastante trasladarlo a los Estados Unidos, para lo cual deberá vencer las reticencias de los gobiernos de los dos países implicados. El doctor Gaspari AFP confía en que su tratamiento empiece a ofrecer resultados muy pronto, en el plazo de tres a seis meses, y en que las verrugas empiecen a retroceder de forma paulatina, de modo que Dede pueda recuperar la vida que llevaba antes de la enfermedad. Otra dificultad añadida a la que se enfrentan médico y paciente es la obtención de los medicamentos necesarios, aunque dado lo llamativo del caso, el primero espera que las farmacéuticas colaboren de forma más o menos desinteresada.