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90 DEPORTES Fútbol MIÉRCOLES 21 s 11 s 2007 ABC El manco madridista POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Le doy gracias a Dios por habee dado la oportunidad de vivir Su generosidad mueve el mundo. La vida de Julio González Ferreira (26 años, Asunción) cambió radicalmente el 22 de diciembre de 2005. Aquel día, el delantero del Vicenza conducía su coche, junto a Gerardo Grighini, hacia el aeropuerto de Venecia, para volar a Paraguay a pasar la Navidad. No recuerda más. Dicen que choqué con dos camiones. Cuando desperté, había perdido el brazo izquierdo y mi esposa, María Lourdes, estaba a mi lado en el hospital El domingo, veintitrés meses después, Julio reapareció. Lo hizo en el Tacuary paraguayo. Con la ovación de la afición rival, la del Olimpia, en la mente, el delantero ha relatado a ABC esta experiencia existencial. Fue un golpe muy duro, pero desde el primer día me dije que debía volver a jugar. En aquel momento estaba a punto de llegar a un acuerdo con el Roma y mi sueño era, es, fichar por el Real Madrid. o por el Barcelona, porque mi anhelo era, es, jugar en España. Había disputado dos Copas de América con mi selección y el accidente me privó de estar en el Mundial de Alemania. Sin embargo, la pérdida del brazo sólo ha retrasado mi carrera. Me puse a trabajar con el fin de reaparecer y hacer realidad mi sueño La pregunta fundamental, sin mano izquierda, es cómo se ha entrenado para poder retornar al fútbol profesional. Tenía contrato con el Vicenza hasta junio de 2007. Desde agosto de 2006 comencé a realizar dos sesiones diarias de trabajo. Una, privada, que consistía en dos horas de gimnasio, y la otra era el entrenamiento con la plantilla. La clave estaba en el gimnasio, en ejecutar una preparación que consistía en el potenciamiento de las piernas, de tal manera que pudieran soportar tres veces el peso de mi cuerpo, Yo mido 1,91 y pesaba 80 kilos antes del accidente. Ahora peso 82 y mis piernas pueden sujetar 240 kilos, 120 cada una. El objetivo era suplir con esta potencia la carencia de equilibrio y poder contrarrestar las cargas y los empujones de los defensas. Lo he conseguido Tuvo que retornar a su país. Los médicos de Italia dijeron que no cumplía la idoneidad para ser profesional. El Vicenza me ofreció entonces trabajar con la cantera, pero soy joven, 26 años, y tenía muchas ganas de ser futbolista. En junio regresé a Paraguay y Francisco Campo, presidente del Tacuary, me propuso entrenarme con ellos. Cinco meses después he vuelto al césped Piensa que Dios le ha puesto a prueba: Dios quiso que perdiera un brazo, me puso un obstáculo que ha sacado de mí una fuerza interior para criar a mis hijos, Mari Paz, de seis años, y Fabrizio, de tres Una fe que mueve montañas: Mi camino sólo se ha alargado, no ha acabado. Sigo pensando que puedo estar en la selección y fichar por el Real Madrid Julio reapareció tras un trabajo descomunal en el gimnasio REUTERS Dios lo hizo para superarme Julio González: Para volver a jugar trabajé las piernas con el fin de que tuvieran la fuerza de 240 kilos, el triple