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ABC MIÉRCOLES 21- -11- -2007 MADRID 55 AL DÍA Descubren la cueva donde una loba amamantó a Rómulo y Remo ROMA. Mientras Madrid preparaba la apertura de la gran exposición sobre la civilización romana, un equipo de arqueólogos italianos anunciaba el descubrimiento de la cueva en la que, según la leyenda, Rómulo y su hermano gemelo Remo, fundadores de Roma, fueron amamantados por una loba. La cueva, denominada el Lupercale, por el nombre de la loba Luperca, se encuentra en la histórica colina del Palatino y, según la leyenda, era reverenciada por los antiguos habitantes de la ciudad como el lugar en que una loba había amamantado a los legendarios fundadores de la urbe. Manuel de la Fuente LLUVIA BENDITA scribió Borges, aquel profeta memorioso, aquel calígrafo de la imaginación, que la lluvia es algo que siempre sucede en el pasado. Y uno, que gusta de seguir casi al pie de la letra las palabras de los demiurgos de la tribu, siempre tiene que darle la razón. Llovía en Madrid, y a primera hora de la mañana, el Retiro, nerudiano él, todo otoño y resistencia, recibía las gotas de agua como una bendición, como un maná milenario que aterrizaba mansamente sobre las sudaderas de los amigos del footing, sobre las mantitas de los perros falderos camino del desahogo intestinal, renal y cinético. Llovía en Madrid, diluviaba sobre los castaños del bendito parque, mientras los jardineros recogían con sus pinchos las hojas vencidas. Agua que no has de beber, déjala correr, y corría inexorablemente hacia las aceras de la Puerta de Alcalá. Llovía en Madrid, cotidiana y dulcemente, llovía en Madrid, lluvia de otoño, lluvia sacrosanta de noviembre, camino de las alcantarillas, que dan a otras alcantarillas que dan a otras alcantarillas que dan (eso se cuenta) a algún mar. Temblaban los paraguas, y debajo de los impermeables, de las mangas empapadas de los abrigos de entretiempo, debajo de las solapas de las más melancólicas gabardinas, las descocadas adolescentes del verano tiritaban. Lluvia incómoda, pero renovadora, como un elixir que aclara gargantas, que larga a los virus al exilio y a tantos malos humos. La lluvia en los Madriles, un territorio vocacionalmente inclinado al páramo y la estepa, guarda aún algo de mágico, algo de recuerdo de infancia, de pan con chocolate y membrillo. Sí, tal vez la lluvia sea algo que siempre sucede en el pasado. Por eso, cada vez que vuelve a llover, lloro, y mis lágrimas de replicante se confunden en la lluvia, lloro como si fuera la última vez que llueve en Madrid. O quién sabe si tan sólo la penúltima. E Loba Capitolina en bronce (réplica que preside el Palacio Senatorio de Roma) pactante lucha es posible merced a la reconstrucción de una maqueta de casi 4 metros de ancho con las zonas propias del anfiteatro (arena y cavea) Una proyección virtual rememorará los emocionantes combates en la arena y una retroproyección en el fondo del escenario revivirá el bullicio en las gradas. Pero si prefiere una escena costumbrista en un mercado o la intimidad de un comedor patricio, la clásica técnica de las sombras chinas recrearán la vida en una gran pared. Por último, se exhibe una pieza audiovisual realizada con secuencias de películas de todas las épocas, género y estilos. Este cronograma de 15 minutos de duración abarca la historia de Roma, desde su fundación hasta Constantino, momento que cierra esta sugerente exposición. De esta manera, con novedosas tecnologías y el contraste entre grandes piezas y pequeños recuerdos de la vida cotidiana, la sala Arte Canal se convierte en un yacimiento abierto al público y recoge el legado de una gran civilización bajo el lema de la propia ciudad de Roma: Senatus Populus Que Romanus El Senado y el Pueblo de Roma Más información en: www. romaspqr. es Retrato colosal de Constantino o de uno de sus hijos (época constantiniana tardía)