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18 ESPAÑA Política exterior MIÉRCOLES 21 s 11 s 2007 ABC El rehabilitado Gadafi hará su primera visita oficial a España en diciembre El líder libio, a quien Occidente parece haber perdonado antiguas belicosidades, llegará el 9 de diciembre a Madrid y será recibido por el Rey y Zapatero LUIS AYLLÓN MADRID. El Gobierno está preparando la primera visita oficial a España del líder libio, Muammar el Gadafi, a quien los países occidentales, comenzando por Estados Unidos, parecen haber perdonado ya sus belicosidades de otros tiempos. En principio, según supo ABC de fuentes gubernamentales, Gadafi llegará a España en la tarde del 9 de diciembre, procedente de Lisboa, donde habrá participado en la cumbre Unión Europea- África, y permanecerá en España durante todo el día 10. En ese tiempo, aunque el programa de la visita no está aún cerrado, el máximo dirigente de la Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista será probablemente recibido por Su Majestad el Rey, se entrevistará con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y se reunirá con empresarios españoles, además de realizar alguna visita institucional a una de las cámaras parlamentarias, si hay actividad en ellas en esas fechas. Gadafi sólo había estado en España el 19 de diciembre de 1984, en concreto en Palma de Mallorca, donde, bajo los auspicios del ex canciller austriaco Bruno Kreisky, fue recibido en una visita relámpago por el entonces jefe del Ejecutivo, Felipe González. Sus relaciones con nuestro país, aunque no exentas de problemas- -incluidas amenazas de ataques y reivindicaciones de Ceuta y Melilla- -no han sido muy intensas, a pesar de que varios ministros viajaron a Libia a lo largo de los 40 años que lleva en el poder Gadafi, casi siempre para tratar de apoyar las relaciones económicas, favoreciendo la presencia de empresas españolas en ese país y garantizando el suministro del entorno al 10 por ciento del crudo que se consume en España. En septiembre de 2003 se produjo un punto de inflexión en esas relaciones con la visita que realizó a Trípoli José María Aznar. Como presidente del Gobierno, Aznar había tenido ocasión de entrevistarse con Gadafi durante la anterior cumbre UE- Africa, que se celebró en el año 2000 en El Cairo. Entonces, Gadafi, de quien se esperaba una cierta apertura a Occidente, defraudó con un discurso extravagante en el que llegó a acusar a los europeos de lavarse el pelo con champú de huevo cuando tanta gente pasaba hambre en el mundo. Sin embargo, el ex presidente Aznar y Gadafi lograron sintonizar, algo que les sería de utilidad tres años más tarde. Tras el atentado a los Torres Gemelas y la invasión de Irak, el líder libio se dio cuenta de que podía seguir el mismo camino que Sadam Husein si no adoptaba una nueva estrategia. Así, se mostró mucho más colaborador y dispuesto a frenar su actividad nuclear y llegó a asumir la responsabilidad libia en los atentados de 1988 en Lokerbie (Escocia) contra el vuelo 103 de PanAm, en el que murieron 270 personas. Eso le valió el levantamiento de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU. En permanente contacto con el presidente estadounidense, George Bush, que siguió de cerca la visita, Aznar se convirtió en el primer gobernante que viajó a Libia desde el fin de las sanciones y Gadafi le recibió con los brazos abiertos, sabedor de quién le respaldaba. El régimen libio, estigmatizado durante años por sus connivencias con el terrorismo, hasta el punto de que Estados Unidos llegó a bombardear el palacio de Gadafi en 1986, pasó casi de la noche a la mañana a convertirse en alguien con quien se podía hablar y entenderse. Aznar lo hizo durante bastantes horas, aunque sin lograr convencer a Gadafi de que se sumara al Proceso Euromediterráneo de Barcelona, en el que los libios sólo participan como observadores, porque no quieren verse atados por los compromisos en materia de respeto de los derechos huma- nos que se asumen en ese foro y por la presencia de Israel, uno de sus tradicionales enemigos. Si hace unos años a Gadafi no se le recibía en Europa, ahora el dictador libio- -que dio otra muestra de flexibilidad con la liberación de las enfermeras búlgaras- -se dispone a realizar una gira por varias capitales europeas (París y Roma, además de Madrid) y a ofrecer su cara más amable. Para España la visita tiene un interés político claro, pero también económico, porque hay muchas posibilidades de nuevas actuaciones de las empresas españolas en ese país, además de que Repsol, que tiene fuertes inversiones en el sector petrolífero, está renegociando su posición allí. Igualmente, EADS- CASA aspira a sumar nuevos contratos a la venta de dos aviones de vigilancia marítima, una operación valorada en unos 30 millones de euros. Cuando Aznar se reunió con Gadafi, éste le comentó en relación con posibles con los negocios de las empresas españolas: Si tienen algún problema, me lo dicen a mí Las enfermeras búlgaras Aznar, pionero Aznar fue el primer líder occidental que visitó a Gadafi después de que la ONU levantase las sanciones a Libia Muammar el Gadafi, en una imagen de archivo, realizará su primera visita oficial a España en la primera quincena de diciembre EPA Un plantón de diez horas a Moratinos, en el olvido MADRID. Los intereses económicos españoles, la necesidad de favorecer la estabilidad de Libia en una región de equilibrios tan difíciles como el Magreb y las repercusiones del problema migratorio, que muchas veces pasa por ese país, son asuntos de tanta relevancia que el Gobierno está dispuesto a olvidar el plantón de diez horas que Muammar el Gadafi le dio a Miguel Ángel Moratinos en el mes de julio de 2005, después de que el ministro se desplazará hasta la localidad costera de Sirte. El máximo responsable de la diplomacia española, tras esperar ese tiempo en un hotel, tuvo que volverse a España porque Gadafi no encontró tiempo para recibirle. El Gobierno, que también envió a Trípoli, la capital libia, al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, ha tenido que negociar en varias ocasiones con el régimen libio para resolver proble- mas relacionados con la inmigración, el último de ellos para que aceptará el desembarco de los cincuenta inmigrantes que el pesquero español Corisco recogió en alta mar cuando estaban a punto de naufragar. Además, durante la reciente crisis del Chad, en la que fueron detenidos siete miembros de la tripulación española de un avión, uno de los países con los que la diplomacia española mantuvo contacto para lograr la liberación de los detenidos fue Libia, que siempre ha tenido una relación muy especial con el Chad.