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ABC MIÉRCOLES 21 s 11 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA SEXO CON ESPAÑA A erótica del poder resulta tan transitoria como el poder mismo, pero la política es una pasión tan intensa que suele rodearse de metáforas de lujuria. La más conocida es la de los extraños compañeros de cama, que viene a sugerir una inclinación prostituyente de sexo de conveniencia, urgente y efímero, casual y pasajero, contractual y remunerado. El pacto, consustancial al juego político, se identifica a menudo con un fornicio eventual y utilitario, desprovistodesentimientos y emociones, y a veces incluso deshabitadode ardoreso entusiasmos; una coyunda ocasioIGNACIO nal, prosaica y sin pálpitos, CAMACHO porque la política es incestuosa de puro sectaria: sólo proporciona verdadero placer amoroso en familia. O sea, en elpartido, en la tribu cohesionada por la ideología y refractaria a la contaminación de la mescolanza, la transacción o el consenso. En este ámbito de metaforismo carnal acaba de entrar con notable ruido el ciudadano David Madí, uno delos jóvenes lobos tardopujolistas de ese nacionalismo catalán que antes se conocía como moderado, y que ahora le disputa el espacio a los talibanes del independentismo. En un libro cargado de adrenalina política y ajustes de cuentas que lleva el expresivo título de Democracia a sangre fría el cerebro de las estrategias perdedoras de Artur Mas derrapa por la pendiente del soberanismo y define con eficaz crudeza pragmática el estado sentimental de la catalanidad rampante intramuros de Convergencia: No sé si alguna vez ha habido amor, pero en la relación con España sólo nos queda el sexo Le ha faltado añadir que se trata de sexo mercenario, según la consabida tradición del pactismo catalán. Ya saben, pues, Zapatero y Rajoy el horizonte que les espera después de las elecciones: encamarsecon los nacionalistas para un revolcón ramploncete y desapasionado con chirrido de bisagras y previo depósito del precio tasado en la mesilla de noche. Un erotismo utilitario y codicioso, materialista y algo sórdido, de cortejo breve y seducción escasa. Los anclajes en el Estado y otras ensoñaciones integradoras son pura zarandaja, quincallería sentimentaloide; los herederos de Pujol sólo pretenden un restregón interesado y bajo tarifa expresa. No es que nadie lo ignorase, pero tan explícita sinceridad resulta de una aspereza más bien acre. En las últimas décadas, las alianzas de Gobierno con CiU se inspiraban en un mutuo juego de dulces mentiras a lo Johnny Guitar miénteme, dime que siempre me has querido pero la nueva generación nacionalista parece de un pragmatismo pedestre. No ha lugar para el romanticismo, esa antigualla. La cosa va de aquí te pillo, aquí te mato, y luego cada cual a su avío, que en el caso del soberanismo es la autodeterminación con algún esporádico apareamiento casi adulterino. Por qué llamarlo amor cuando quiere decir otra cosa. Al menos no cabrá llamarse a engaño. Y ya dejó escrito el gran Groucho que lo que se dice extraños compañeros de cama no los producela política, sino el matrimonio. Ya saben, esa carga tan pesadaque Oscar Wilde sugería soportarla al menos entre tres. L EL RECUADRO TONTOS NO, PERO CHUFLAS SÍ CABEN L ÁSTIMA que Santiago Amón, humanista genial, muriese prematuramente. Su trágico y pronto final tuvo para él un lado bueno: se evitó conocer y sufrir las perrerías que ahora hacen con las Humanidades en los planes de estudio, a los que estos cursis hasta les han quitado el nombre, y llaman contenidos curriculares La cordura, el ingenio, sabiduría y valentía de Amón nos hubieran sido muy útiles en estos tiempos. Por ejemplo, hubiera puesto al día su famosísima frase sobre la estulticia nacional: En España es que no cabe ni un tonto más Quizá hubiera podido redactar la Teoría Arquitectónica del Tonto, que en parte, como discípulo, he adelantado en algunos elementos constructivos, cual el Tonto con Balcones a la Calle. Pero de haber vivido Amón seguro que nos habría ilustrado sobre la diferencia existente entre el Tonto Adosado y el Tonto Pareado, que pueden parecer lo mismo, pero no lo son. Y nos habría explicado científicamente por qué un Tonto con Jacuzzi no es exactamente lo mismo que un Tonto con Sauna y Masaje. E igual que descendió Despeñaperros y llegó a Andalucía la Baja para ANTONIO ofrecernos un día su lección magistral BURGOS sobre Fernando Villalón, ahora es más que probable que Santiago Amón hubiera conocido un producto hispano estrictamente meridional, cual el Chufla. Chufla que no tiene nada que ver con el modo con que la gente se tomaba al Piyayo de José Carlos de Luna. Y que tampoco guarda relación con las chuflillas que Alberti dedicó al Niño de la Palma, vamos, al bisabuelo de la collera de toreros que anuncian relojes, coches y lo que se tercie, maestros en los medios: no en los medios del ruedo, sino en los medios informativos, previo cobro de su importe. Chufla es... ¿Cómo se lo explicaría yo? ¿Ustedes no ven a La Maleni (qué partía, José María, en el arte de no doblarla) Bueno, pues La Maleni es como la Sección Femenina del Chufla, para que se hagan una idea. Chufla es el tío inconsistente, que no se tiene en pie, cuyas obras completas caben en un librito de papel de fumar, pero que se las avía para estar siempre en el machito, que todos le pongan paño a su púlpito y goce así de general consideración y estima, aun estando convencidos de que no vale un duro. Sentenció Amón que en España no cabe ni un tonto más. Ahora quizá matizaría que chuflas, en cambio, caben todos los que quieran. Sobran plazas libres. Por eso está de moda el Chufla de Importación. De otra manera no se explica que habiendo tanto chufla nacional en puestos muy principales, del estrellato de la Judicatura a la Real Academia, de la Universidad al Deporte, nos dediquemos a importarlos del extranjero. Importación con altísimo arancel. ¡Pues anda que no nos cuesta nada cada chufla que pasa la aduana de la modernidad y el progreso y llega a Madrid a hacerse la foto! ¿Cuánto nos ha costado la importación (temporal) del chufla de Al Gore, Piyayo que en serio lo toma la gente, pero que a mí me da pena y me causa un respeto imponente cómo se la tiene montada el tío con la nueva religión del Cambio Climático y sus dogmas infalibles? Y no se acaba de ir un chufla cuando llega otro. El chufla, como el arte barroco, tiene horror vacui No se acababa de ir por esas puertas Al Gore cuando llegó Bill Clinton, otro que tal, a pasar un pañuelo para que también demos la morterada para su particular lucha contra el cambio climático. Los chuflas internacionales ponen ahora un negocio contra el cambio climático como antes las señoras bien montaban una butic. Negocio en el que me imagino que está al caer de un momento a otro Jimmy Carter, otro chuflón internacional que hace tiempo que no está, pero se le espera antes de las elecciones. Tranquilos, que de aquí a marzo irán llegando para echarle una manita a ZP todos los chuflas mundiales que usted echa en falta. ¿Pérez de Cuéllar, dice? De un momento a otro vendrá, seguro. ¿Rigoberta Menchú? También está al caer. Y a cada uno de ellos, como la deuda externa que le hemos perdonado al gorila caralpargata por insultarnos: un buen montoncito de millones de euros, en este Domund del Chuflerío Mundial que pagan con nuestro dinero.