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Martes 20 de Noviembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.578. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte ACOSO os vigilantes del acoso laboral deberían interesarse por el último libro de Suso de Toro. Por si pudiera ser constitutivo de tan execrable delito. Un tipo particular no estudiado hasta ahora consistente en obligar a los empleados a hablar del jefe pocos meses antes de que el jefe decida su futuro laboral. El presunto acosador se limita a elaborar cinco páginas del libro por lo que podríamos imputarle también un cargo de explotación laboral. El resto está elaborado por las alabanzas sin fin hacia el jefe de seis subalternos, María Teresa Fernández de la Vega, Julián Lacalle, José Blanco, Trinidad Jiménez, José Andrés Torres Mora y Carme Chacón. El fervor colectivo, lo explica Chacón, comenzó justamente al minuto de que ganara las primarias: todo el mundo se hizo zapaterista. El más osado de ellos, Torres Mora, es el único que se atreve a desvelar un punto débil del jefe. Sí, lo cuenta, el jefe tiene su punto débil. Sufre cuando ve sufrir a la gente y no sabe evitar ese sufrimiento. Una imprudente revelación que podría costarle el puesto a Torres Mora. No es preciso que los vigilantes del acoso laboral estudien el caso de tres de los restantes autores del libro. Uno es el hermano de Zapatero y el otro, su primo. Su entusiasmo familiar es comprensible y habla muy bien de los lazos de solidaridad de la familia española y de la fortaleza de la institución. En cuanto al último autor de la grandiosa vida y obra del jefe, es el propio jefe. Y su amor para consigo mismo es indudablemente libre y genuino. Y ciego, como todos los amores. Fruto de ese amor, así se recuerda el líder de la agitación del 13- M: entonces tomé mi primera decisión como presidente, decidí no hablar, no salir a los medios de comunicación, por confianza en los ciudadanos, por respeto... L La Reina de Inglaterra y el Duque de Edimburgo, rodeados por todos los miembros de la Familia Real Británica POOL Bodas para la eternidad Tal día como hoy de hace 60 años se casaron Isabel II y el Duque de Edimburgo. Ayer, junto a dos mil invitados y otras diez parejas que se unieron en Westminster en 1947, sellaron la solidez del matrimonio EMILI J. BLASCO a unidad en torno a la Monarquía protagonizó ayer la solemne celebración de Acción de Gracias por los 60 años de matrimonio de Isabel II y su esposo, el Duque de Edimburgo. En la Abadía de Westminster estuvieron todos los miembros de la Familia Real- -el príncipe Guillermo hizo una de las lecturas del servicio religioso- y los líderes de los partidos políticos, incluido el de los independentistas escoceses. Fue un tributo a la solidez que el duradero matrimonio ha aportado a la institución monárquica y a la continuidad histórica del Reino Unido. Algunas parejas tienen que vivir más que otras a la completa luz de la publicidad. En la actualidad somos más conscientes que nunca de las presiones que eso supone indicó el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, que agradeció el ejemplo de la Reina y su marido. Entre los dos mil invitados a la ceremonia se encontraban diez parejas que también se casaron el 20 de noviembre de 1947, con las que Isabel II y el príncipe Felipe departieron unos instantes. Ambos celebrarán hoy sus bodas de diamante en Malta, isla en la que vivieron entre 1949 y 1951 mientras el Duque de Edimburgo desarrollaba su carrera en la Royal Navy, en la que ingresó al comenzar la Segunda Guerra Mundial. Entre las anécdotas que podrán recordar de aquel día de hace sesenta años está el regalo de 131 pares de medias de nailon, algo bien preciado en tiempos de austeridad económica, y de quinientas latas de piñas llegadas de un rincón de la Commonwealth, entre miles de presentes enviados desde todo el mundo. También hubo una máquina de coser, una aspiradora, una máquina de pelar patatas y una esponja de baño. Al nacionalizarse británico para la boda, el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca adoptó el apellido de Mountbatten, que correspondía a los parientes ingleses de la familia de su madre. El sentimiento antialemán tras la guerra aconsejó evitar la presencia en el casamiento de los familiares germanos del novio, así como de sus hermanas, que estaban casadas con alemanes. Ante de que comenzara la ceremonia de 1947 hubo que comprobar la posición de los micrófonos de la BBC, pues en la boda real de 1934 la cruz procesional golpeó el micrófono que pendía sobre las escaleras del altar. El Duque de Edimburgo tuvo dos despedidas de soltero, una abierta a la Prensa y otra en privado con sus amigos del Belfry Club. Los recién casados pasaron su luna de miel en Inglatera y Escocia. Desde entonces, el príncipe Felipe ha acompañado a Isabel II a todos los viajes por la Commonwealth y a las visitas públicas dentro del Reino Unido. L