Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
104 GENTE www. abc. es gente LUNES 19- -11- -2007 ABC Sesenta años separan a ambas imagenes en las que aparece la pareja real, el tiempo que la Reina de Inglaterra y su esposo llevan casados POOL Cena con diamantes para la Reina Isabel II y su esposo el Duque de Edimburgo, que mañana cumplen sesenta años de matrimonio, forman una pareja fuera de lo común, con una unión de cuento de hadas que el tiempo se ha encargado de transformar en una leal asociación POR EMILI J. BLASCO LONDRES. Fue un cuento de hadas en medio de las penurias de la posguerra mundial y el primer gran acontecimiento televisado al país. Isabel II y su esposo el príncipe Felipe se casaron hace sesenta años: unas bodas de diamante que baten récord entre las parejas reinantes en el mundo. El aniversario se cumple mañana, pero las celebraciones ya comenzaron ayer con una cena ofrecida a sus padres por el Príncipe de Gales. La Reina, de 81 años, y el Duque de Edimburgo, de 86, acudieron anoche a Clarence House, residencia del príncipe Carlos y de sus hijos Guillermo y Enrique. A la cena asistieron los principales miembros de la Familia Real británica. Frente a la ruptura matrimonial de tres de sus cuatro hijos, la Reina de Inglaterra y el príncipe Felipe han podido celebrar la perdurabilidad de su asociación como la define su hijo Andrés. La pareja se conoció en 1939, cuando el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, nieto del Rey Jorge I de Grecia, tenía 18 años y la entonces princesa Isabel de Inglaterra, conocida familiarmente como Lilibet apenas contaba con 13. Con el tiempo comenzó una relación que terminó en boda el 20 de noviembre de 1947. Ambos afrontaban una etapa de tranquilidad a la sombra del reinado de Jorge VI, con el deseo de Felipe de desarrollar su carrera en la Marina británica. Pero la súbita e inesperada muerte del Monarca en 1952 convirtió de pronto a su hija en la Reina Isabel II, con tan solo 25 años. El Duque de Edimburgo tuvo que aprender entonces a quedar en un segundo plano. Incluso tuvo que renunciar a traspasar su propio apellido a sus hijos, ya que el apellido de Mounbatten sonaba demasiado a alemán en ese momento de posguerra, como entonces indicaba Winston Churchill. Soy el único hombre que no puede darle su apellido a sus propios hijos se lamentó el príncipe Felipe, a quien no le corresponde el título de Rey consorte, a diferencia de lo que ocurría con la esposa del Rey de Inglaterra. Sobre sus deseos personales ha imperado el sentido del deber. No estamos aquí por diversión se le oyó decir en una ocasión. El deseo de Isabel II de compensar esa situación de desventaja de su marido utilizando en sus discursos la fórmula mi esposo y yo tuvo pronto que dejarse de lado ante las bromas que eso generó en el pueblo. Entre éste han circulado a lo largo del tiempo rumores sobre posibles dificultades maritales entre la pareja, aventados en parte cuando se supo que duermen en camas separadas; pero lo cierto es que a medida que el matrimonio ha ido adquiriendo edad la solidez de su relación ha sido incuestionable. La pervivencia de la Monarquía británica tiene bastante que ver con esos 60 años de matrimonio. Cuentan que entre ellos se llaman con apelativos nada formales, como el de cabbage (repollo) y sausage (salchicha) El príncipe Felipe es el único hombre que trata a la Reina como un simple ser humano ha indicado el ex secretario privado de Isabel II, Lord Charteris. Hoy tendra lugar un acto religioso de acción de gracias en la Abadía de Westminster, oficiado por el arzobispo de Canterbury. Sentido del deber Tras su boda ambos afrontaron una etapa de tranquilidad a la sombra del reinado de Jorge VI Pero la súbita muerte del Monarca en 1952 convirtió de pronto a su hija en Isabel II, con tan solo 25 años