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ABC LUNES 19 s 11 s 2007 Tenis s Masters de Shanghai DEPORTES 97 Ferrer no pudo destronar a Federer El suizo confirma su hegemonía tras doblegar con autoridad al alicantino, que le plantó cara PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL SHANGHAI. Lo intentó pero no pudo ser. David Ferrer trató ayer de destronar al número uno del mundo, Roger Federer, en la final de la Copa Masters celebrada en Shanghai, pero resultó imposible. Repitiendo sus triunfos de 2003, 2004 y 2006, el suizo se coronó por cuarta vez como maestro confirmando su hegemonía en el circuito. Y es que, a la vista del impresionante juego desplegado por Federer en la pista cubierta del Estadio Qi Zhong, el alicantino necesitaba mucho más que la garra que sacó a relucir días anteriores para derrotar a Rafael Nadal y Novak Djokovic, segundo y tercero en el ranking de la ATP. Necesitaba, como mínimo, un milagro. Pero ya se sabe que no abundan y, por eso, Federer se impuso al jugador de Jávea por un contundente 6- 1, 6- 3 y 6- 2. Un resultado demasiado abultado que, sin embargo, no hace justicia al gran esfuerzo realizado por David Ferrer, quien luchó hasta la última bola y plantó cara en todo momento. En los primeros compases, Ferrer aprovechó su imparable servicio y sus certeros cañonazos para mantener a raya a Federer. Sin embargo, los puntos que tanto trabajo le costaba ganar los desperdiciaba fácilmente por sus errores y por la precisión suiza de la primera raqueta del circuito. Bastante nervioso, así perdió Ferrer su servicio en el séptimo juego cuando el marcador indicaba un empate a tres, lo que volvió a aprovechar Federer para aumentar su ventaja con su saque y agarrar el segundo set con un cómodo 5- 3. Armado con una voluntad que no flaqueó en ningún instante, el de Jávea se resistía a soltar el partido y se entregaba al máximo en cada bola. Peleando hasta la extenuación, protagonizó los momentos más emocionantes del encuentro salvando tres puntos de set en el noveno juego. Aparte de para deleitar a los aficionados españoles que entonaban pasodobles y a los suizos que hacían sonar sus cencerros, de poco le sirvió. Federer volvió a hacer gala de su maestría y acabó imponiéndose para desesperación de David Ferrer, quien se dejó llevar por la rabia y, tras contenerse con un par de amagos, destrozó su raqueta. Con dos sets en contra, el partido se le había puesto muy cuesta arriba al español, quien siguió batallando y hasta pudo romperle en tres ocasiones el servicio a Federer durante el primer juego de la tercera manga. Sin amilanarse, el helvético recurrió a sus imparables saques. Tal y como él mismo reconoció al término del encuentro, tan sólo al principio se mostró más despistado y nervioso No en vano, se había colado en su primera gran final en su debut en el torneo de maestros y tenía enfrente, ni más ni menos, a Roger Federer, quien siempre le había derrotado en sus siete duelos anteriores. A pesar de este miedo escénico que le llevó a perder su potente pegada, Ferrer aguantaba bien las fuertes y ajustadas voleas del helvético y hasta amenazó con romperle el servicio en el segundo juego. Pero Federer solventó fácilmente el peligro con su potente saque y, en el siguiente juego, se puso por delante al romperle el servicio al español. A partir de ese momento, el indiscutible número uno aceleró el ritmo, le metió en un santiamén un juego a cero a Ferrer y luego le rompió otra vez el saque cuando éste cometió una inoportuna doble falta. Con tres juegos de ventaja, Federer se fue en el marcador sentenciando el primer set. Aunque el jugador alicantino tiró entonces de pundonor, no pudo evitar que el suizo se llevara la primera manga en 26 minutos, pero sí se asentó sobre la pista de cara al segundo set. Despistado y nervioso Decisivo en la red David Ferrer, en un momento de la final, ayer, ante Roger Federer AFP Pese a la derrota de hoy, firmaba ya otro año más así A pesar de la derrota, la primera participación del jugador español en la Copa Masters sólo puede definirse como excepcional, pues ha permanecido invicto hasta la final y ha sustituido al estadounidense Andy Roddick como número cinco del mundo tras doblegarlo en la semifinal. Con el honor de ser el quinto español que juega una final del Masters, junto a Manolo Orantes en 1976, Alex Corretja y Carlos Moyá en 1998 y Juan Carlos Ferrero en 2002, David Ferrer cierra una temporada en la que ha estallado todo su talento al ganar los títulos de Auckland, Bastad y Tokio y alcanzar sus primeras semifinales del Grand Slam en el Abierto de EE. UU. y de Barcelona. Firmaba ya otro año más así declaró el tenista de Javea, quien aseguró tener mucha confianza porque no me siento inferior a nadie y puedo hacerle daño a cualquiera Con respecto al partido, explicó que mi juego es muy difícil con Federer a quien calificó como el mejor jugador de la Historia, porque puede hacerlo todo y no tiene puntos débiles Aunque Ferrer consiguió hacerse con su servicio en el segundo juego, no pudo evitar que un inconmensurable Federer le rompiera el saque en el cuarto y se despegara en el marcador. Para ello, hizo alarde de su genialidad anulando el juego ofensivo de Ferrer con magníficas respuestas a sus obuses y con decisivas subidas a la red. En el octavo juego, y con tres arriba para el suizo (5- 2) una doble falta del alicantino le dio el primer punto de partido a Federer, que aprovechó haciéndole un magnífico passing shot Mientras se abría la espectacular cubierta del Estadio Qi Zhong, el suizo levantaba una Copa Masters dotada con 4,5 millones de dólares, su octavo título de la temporada y otro más para la sala de trofeos que confesó tener en su casa.