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90 DEPORTES Italia, protagonista de la gran lacra del deporte rey, la violencia LUNES 19 s 11 s 2007 ABC Un ultra del Santa Fe de Bogotá, que había sido acuchillado, se cae de la grada del estadio colombiano El Campín al intentar escapar de los radicales del América de Cali REUTERS Violencia, un gol al fútbol Heysel hizo reaccionar a Inglaterra. España atacó la violencia con seguridad en los campos y Laporta y Florentino al frente. Las muertes de Sandri y del policía Raciti son la vergüenza de Europa. Italia no se atreve a plantar cara al cáncer del fútbol, los ultras POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Ningún país se escapa a la enfermedad. Ayer, en el partido entre los filiales del Colonia y del Bayer Leverkusen, la policía alemana detuvo a ciento ochenta hinchas locales que lanzaron botellas abiertas a los simpatizantes del once visitante. Desgraciadamente, tiene que haber muertes para que los políticos y los dirigentes del fútbol reaccionen. Hace una semana, fue el disparo de un policía italiano, Luigi Spaccarotella, el que acabó con la vida de Gabriele Sandri, un aficionado del Lazio, pero no se puede olvidar que dos grupos de seguidores, del Juventus y del Lazio, se estaban enfrentando en un autoservicio. El fallecimiento de Sandri, como el del policía Filippo Raciti el pasado mes de febrero, han puesto en tela de juicio a una nación, Italia, que es la vergüenza de Europa. Tiene sin aprobar la asignatura pendiente de la violencia. No porque haya fracasado, sino porque no se ha presentado al examen. Hoy, Italia mira a España e Inglaterra como ejemplos. pectadores en la final de la Copa de Europa entre el Liverpool y el Juventus, protagonizada principalmente por los hooligans ingleses, acabó con el balance de 39 muertos (34 italianos, dos franceses, dos belgas, un británico) y 600 heridos. El desastre provocó la mejor reacción de un estado para aniquilar esa plaga. La Premier inglesa maniató a los violentos con medidas que el vecino italiano estudia, sin atreverse a ponerlas en práctica. Aquel holocausto, hace veintidós años, suscitó una revolución legislativa, policial y ejecutiva del Gobierno de Londres. Inglaterra admitió sin rechistar la suspensión de sus equipos en las competiciones europeas durante un quinquenio y las autoridades se pusieron manos a la obra. Trazaron un plan integral, apoyado en revolucionarios cambios legales y judiciales efectivos. Se dictaminó que los partidos se jugaran en horario diurno, a la hora de comer, para eludir el problema del alcoholismo. Se aprobó la detención temporal en las comisarías, durante las horas de los partidos, de los seguidores que fueran detenidos por altercados y conductas violentas. Y se implicó a los equipos en la asunción de responsabilidades y en la desaparición de los grupos más extremistas. La reforma tuvo un efecto inmediato. Hoy, dos décadas más tarde, esta persecución legal ha supuesto que los disturbios sean escasos y se produzcan lejos de los campos. Emili J. Blasco informa desde Londres que el último asesinato relacionado con el fútbol se produjo el 5 de junio de 2006, cuando Allan Tees, de 29 años, mató a Kevin Keegan, de 46, cerca de su casa de Glasgow, por decir que deseaba que Brasil venciera a Inglaterra. Este año, los incidentes se han circunscrito a peleas entre seguidores del Leeds y del Millwall, y a las agresiones sufridas por aficionados del Carlton y del Wrexham en los trenes. Es el lugar que han encontrado para eludir a la Policía. España Los clubes pasaron a la acción El problema de la violencia ha sido atacado eficazmente por España en los últimos quince años. Las medidas de seguridad de la Liga Profesional dentro y fuera de los estadios, el control policíaco de las aficiones extremistas y la actuación de presidentes como Florentino Pérez y Joan Laporta, a la cabeza de la manifestación, fueron esenciales. Una realidad Gran Bretaña De Heysel a una labor ejemplar El cáncer de los ultras puso a Gran Bretaña como vergüenza universal en la tragedia de Heysel, en 1985. El 29 de mayo de aquel año, una avalancha de es- Inglaterra reaccionó con medidas legales y horarios diurnos y España se apoyó en la inversión en seguridad, pero Italia tiene miedo al poder de los tifosi