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ABC LUNES 19- -11- -2007 Cuba recuerda a Compay Segundo, que ayer hubiera cumplido cien años 75 Ilustraciones de François Rabelais. Les songes drôlatiques de Pantagruel (París, Richard Breton, 1565) De cómo lo terrible y horrendo nos atrae con una fascinación irresistible Afirmaba Schiller que lo triste, terrible y horrendo nos atrae con una fascinación irresistible Y siempre ha ocurrido así. El dolor y el terror nos provocan rechazo, pero también una fuerte atracción. El morbo por lo monstruoso parece consustancial con la compleja naturaleza humana. Somos Jekyll, pero también Hyde. Basta con leer un fragmento de El hombre que ríe de Victor Hugo, para ver reflejada en el espejo la cara deforme del hombre: Te amo no sólo porque eres deforme, sino porque eres abyecto. Amo al monstruo y amo al histrión. Un amante humillado, escarnecido, grotesco, horrible, expuesto a la risa en esa picota llamada teatro Lo feo es la mueca del diablo a las espaldas de lo bello. Lo deforme es el reverso de lo sublime bestia (de La bella y la bestia al cursi Príncipe? ¿Y el desfigurado fantasma (de El fantasma de la ópera al relamido Raúl? Quasimodo, Rigoletto, Lady Macbeth, Yago... Es larguísima la galería de feos históricos con gancho. Y con el siglo XIX llegó la fascinación por los cuerpos enfermos: Baudelaire, Victor Hugo, Kafka... Este último nos sobrecogió con la historia de Gregorio Samsa, que se despertó convertido en un insecto repugnante. La ópera tampoco ha sido ajena a la enfermedad y sus principales heroínas morían tísicas: Mimí, Violeta... Ni siquiera los cuentos escapan a lo siniestro. Dice Eco que están repletos de horrores y son capaces de provocar obsesiones infantiles No se salvan el lobo, ni Pinocho. Autores como Baudelaire, Rimbaud o Proust se sienten fascinados por la fealdad. Igual ocurre con artistas como Toulouse- Lautrec y Munch. Pero será con la llegada de la vanguardia cuando triunfe lo feo, a pesar de que Hitler lo considerase arte degenerado Los futuristas provocaron afirmando que un coche era más bello que la Victoria de Samotracia Los expresionis- tas alemanes (Dix, Schiele, Grosz, Kokoschka... utilizaron la fealdad como denuncia social. Surrealistas y dadaístas recurrían a lo grotesco y monstruoso: Duchamp, Ernst, Dalí, Magritte... Bacon deformó los cuerpos, Buñuel nos repugnó con el corte de un ojo en Un perro andaluz La vanguardia, pues, acepta la fealdad como modelo de belleza. Eco analiza tendencias como lo kitsch (Jeff Koons se acaba de convertir en el artista vivo más cotizado) y lo camp (redención del mal gusto, amor por lo excéntrico, cuya máxima es: Es bello porque es horrible Concluye este interesantísimo ensayo con Lo feo hoy El arte contemporáneo practica la fealdad y la celebra afirma Umberto Eco. La oposición feo bello, dice, ya no tiene valor estético Si hay un personaje que ejemplifica esta fascinación moderna por lo feo es Marilyn Manson. Góticos, pearcings, tatuajes, freaks, telebasura... campan a sus anchas en el siglo XXI. Pero, como diría Joe E. Brown en Con faldas y a lo loco nadie es perfecto. Más información en: http: www. editoriallumen. com Basement Bunker: Painted Queen Small Blue Room de Paul McCarty