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34 INTERNACIONAL LUNES 19 s 11 s 2007 ABC Miles de belgas se manifiestan en Bruselas para pedir la unidad del país Después de más de cinco meses sin Gobierno, la manifestación es el primer llamamiento ciudadano a los políticos ante una peligrosa deriva hacia la separación ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Por tercera vez en los últimos quince años, Bruselas ha sido el escenario de una manifestación en favor de la unidad del país, que seguramente nunca antes se había visto tan amenazada como en estos momentos. Más de cinco meses sin Gobierno a causa de las diferencias entre los dirigentes de la comunidad flamenca y los de los valones de habla francesa han sumido al país en un pozo de incertidumbre. Más de 35.000 personas desfilaron por las calles de la capital reclamando el fin de este impasse que corroe poco a poco los escasos filamentos que aún mantienen unidos a las dos comuniades bajo una misma bandera. El Rey, la ley, la libertad reza el himno nacional belga, cantado ayer en las tres lenguas oficiales del país (neerlandés, francés y alemán) bajo el imponente arco del Parque del Cincuentenario, erigido en 1880 a la glorificación de la independencia de Bélgica Marie Claire Houard, la funcionaria de Lieja que se ha convertido en la heroína de la unidad como organizadora de este movimiento, tenía que leer las estrofas en un papel porque pocos son los belgas que conocen la letra de La Bravançone ni siquiera en su lengua comunitaria. Los belgas son el fruto de esa voluntad contumaz de existir como país entre dos comunidades que se ignoran soberanamente. La manifestación, cuyo éxito ha sorprendido a los propios organizadores, que no las tenían todas consigo, a la vista del ambiente político, ha relegado a un segundo plano el llamamiento a volver a la negociación hecho a esas mismas horas de ayer por parte de los dirigentes flamencos, que deben liderar la formación de una coalición de gobierno con sus correligionarios socialcristianos y liberales de la comunidad valona. Didier Reynders, liberal francófono, ha sido el primero en responder diciendo que están dispuestos a escuchar nuevas propuestas, mientras que su colega socialcristiana también valona, Joelle Milquet, contestó diciendo que prefiere ir directamente a las negociaciones sobre la reforma del Estado, para buscar nuevas fórmulas de convivencia como ha propuesto el Rey Alberto II, pero que entonces debe hacerse no en el marco de la coalición de gobierno, sino con la participación de todos los partidos políticos, incluyendo los socialistas. Puesto que la manifestación ha sido organizada al margen (y en cierto sentido en contra) de los partidos políticos, resultará muy difícil saber quién se aprovechará de este éxito. No está claro que este repentino rebrote de la actividad negociadora tenga algo que ver con esta manifestación. Sí parece claro que, como han reconocido la mayor parte de los diarios y televisiones del norte del país, no esperaban que hubiese tantos flamencos en la protesta de ayer pidiendo que Bélgica se mantenga como un país unido, en contra de las veleidades separatistas de muchos de los dirigentes de la comunidad neerlandófona. Es cierto que la inmensa mayoría de los manifestantes eran francófonos habitantes de la cosmopolita y bilingüe Bruselas, donde la lengua más hablada en muchos barrios no es ninguna de las oficiales del país, pero hasta a los nacionalistas partidarios de la separación les ha sorprendido el apoyo de muchos neerlandófonos. A pesar de que los flamencos representan casi el 60 por ciento de la población belga, entre los 140.000 personas que han firmado la petición por la unidad del país que ha suscitado Marie Claire Houard, sólo hay un 30 por ciento de flamencos. Otros han enviado mensajes diciendo que les gustaría poner la bandera tricolor (roja, amarilla y negra) en sus ventanas como han hecho miles de personas en Bruselas pero en Amberes no está bien visto Muchos de los manifestantes eran habitants francófonos de los barrios bilingües de los alrededores de la capital, que los dirigentes flamencos quieren a toda costa declarar como linguísticamente homogéneos, un gesto que está en el origen de la actual crisis que impide formar Gobierno. Marie Claire Houard REUTERS Marie Claire Houard, la nueva Juana de Arco de los valones E. S. BRUSELAS. Marie Claire Houard, una funcionaria de 47 años, originaria de Lieja, va a tener que ponerse a estudiar en serio neerlandés. Se lo propuso cuando empezó a recibir cartas de apoyo de otros belgas de la comunidad flamenca y con los que tenía problemas para entenderse. Me dije que si llegaba recibir cinco mil peticiones de apoyo a la unidad, me pondría a estudiar flamenco en serio, porque lo que nos enseñan en la escuela se olvida enseguida De hecho, también se dio cuenta de que no tenía ningún amigo o conocido flamenco. Marie Claire, como casi todos los belgas, ha acabado por saber poco o nada de la otra comunidad con la que oficialmente forma una nación. Eso no impidió que un día hace tres meses, tal como cuenta, me levanté a las 5 de la mañana y harta de darle vueltas a la situación, se me ocurrió colgar en internet una petición por la unidad de Bélgica y el eco fue tal que los administradores de la página tuvieron que hacer piruetas para aguantar la avalancha. Marie Claire se ha convertido en la versión valona de Juana de Arco. La culminación de sus desvelos ha sido organizar esta manifestación sin apoyo de nadie, ni del Gobierno, ni de los partidos, ni tampoco del Rey. Cuando fueron a pedirle a la dirección de los ferrocarriles públicos que colaborasen con trenes gratuitos, la administración les respondió con un gesto típicamente belga y que seguramente ayudará a entender muchas de las cosas que suceden en este país: Muy señora mía: nos es imposible atender a su petición, porque en caso de que se convocase otra manifestación en favor de la separación de Bélgica, nos veríamos obligados a darles el mismo apoyo que a la que usted convoca. Atentamente... Vuelta a la negociación No se esperaba que hubiese tantos flamencos, dadas las veleidades separatistas de varios de sus líderes Manifestantes a favor de la unidad de Bélgica ayer en Bruselas AFP