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ABC LUNES 19- -11- -2007 Tras la sentencia del 11- M ESPAÑA 19 La pista de Leganés partió del móvil del huido Berraj La memoria de un policía de la Ucie detectó que sólo había doce números de diferencia entre uno de los muchos teléfonos recogidos por la BTS de Morata de Tajuña y el del marroquí Said Berraj, que logró huir pocos días después de la matanza D. M. MADRID. Descubrir que sólo había doce números de diferencia entre un móvil detectado por la BTS de Morata de Tajuña y el del huido Said Berraj hizo saltar las alarmas. El mayúsculo hallazgo, más fruto de la memoria que de la buena suerte, sólo pudo ser advertido porque había un conocimiento previo. Así era. Un agente de la Ucie almacenaba en su cabeza el teléfono del marroquí- -como el de otros muchos- -y eso hizo que del amplísimo listado de números recogidos por la estación de telefonía, le llamara la atención uno, sólo uno, por su cercanía al que desde hacía meses tenían intervenido. Además, el dato permitía deducir- -la experiencia policial lleva a creer poco, o casi nada, en las casualidades- -que los propietarios de ambos móviles tenían alguna relación. La investigación se centró entonces en el número recogido por la BTS. Se analizaron las llamadas de entrada y salida y, una vez más, la atención se fijó en un sólo número, por corresponder a un teléfono fijo, pese a que a los dos contactos recogidos sólo tenían una duración de 19 segundos. El abonado del número fijo era una inmobiliaria y hacia ella se dirigieron los pasos de los investigadores. Hablaron con el encargado quien, en efecto, les indicó que ese número de móvil se lo había facilitado Mohamed Belhadj (está huido) al que había alquilado un piso en la calle Carmen Martín Gaite, número 40, 1- A, del barrio de Zarzaquemada en Leganés. Poco después, el nombre de Mohamed Belhadj fue introducido en el archivo informático de la Policía. Eran las 15: 15 del 3 de abril de 2004, como así está registrado. Por ello, ante todas las elucubraciones sobre el piso de Leganés- -entre ellas la congelación de los cadáveres- el comisario Rafael Gómez Menor pudo precisar ante el Tribunal del 11- M la hora exacta en que la Policía conoció la existencia la vivienda en la que luego se suicidaron siete de los terroristas, a los que la sentencia considera autores La hora exacta JAIME GARCÍA Los pasos del marroquí Said Berraj se perdieron en Tarragona pocos días de la matanza materiales de los atentados. Mohamed Belhadj consiguió huir al igual que Said Berraj, a quien la Policía seguía los pasos, aunque nunca encontró nada concluyente. Días después de la matanza, Said Berraj, conocido por el alias de El Mensajero se despidió de su trabajo alegando que una hermana suya había muerto en Marruecos. Luego, la Policía averiguó que todo fue una treta porque no tiene ninguna hermana. Los pasos de Berraj, que vivió en la calle Rocafort de Villaverde en Madrid, se perdieron en Tarragona pocos días después de los atentados. Nada se ha vuelto a saber de este individuo, que en 2001 asistió a una cumbre de Al Qaida en Turquía- -también asistió Amer el Azizi- -y que se formó como yihadista en Afganistán. Por su adiestramiento como combatiente en medios de la investigación se cree que pudo ser quien enseñó a montar las bombas. De Mohamed Belhadj, que alquiló la vivienda de Leganés, tampoco se sabe mucho. Por ello, los invetsigadores sospechan que su destino podría haber sido el mismo que el de los también huidos Mohamed Alfallah y el argelino Daoud Ouhane: morir en un atentado suicida en Irak.