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18 ESPAÑA Tras la sentencia del 11- M LUNES 19 s 11 s 2007 ABC El Egipcio condujo hasta el Tunecino el emir Abdelmajid aparece en todos los escenarios islamistas del 11- M DOLORES MARTÍNEZ MADRID. Se suicidó en Leganés y por eso en el juicio, pese a estar considerado el emir (el que ordena, en árabe) su nombre se pronunció menos veces que, por ejemplo, la mochila de Vallecas o la kangoo Serhane Abdelmajid Farket fue el denominador común y como tal su huella está en cada uno de los episodios de la gestación y ejecución de los atentados del 11- M, y también en los grupos anteriores al creado por él. El Tunecino aparece en las casas de Chinchón (donde se fabricaron las bombas) Leganés (piso franco) Virgen del Coro (escuela yihadista) en el barrio de Lavapiés (donde se compraron las tarjetas de móviles que activaron los artefactos) Además, su nombre es uña y carne con los de Abu Dahdah (condenado como jefe de Al Qaida en España) Mustafá Maymouni (preso en Marruecos por los atentados de Casablanca) Ahmed Brahim (argelino que cumple diez años de prisión por difundir desde España fatwas de Al Qaida) y Mohamed Rabei Osman, El Egipcio hasta el punto de que las investigaciones abiertas después de su llegada a España condujeron a descubrir las actividades radicales de El Tunecino y su liderazgo en la célula de Madrid. Para los que han investigado el 11- M- -y siguen haciéndolo- no hay duda de que el motor de la matanza fue Serhane y lo demás son cuentos chinos. Tenía amigos y contactos en todos lados Islamic friend De esta forma, Ahmed Brahim ponía nombre en su agenda al número de teléfono de El Tunecino Expertos en la lucha contra el terrorismo yihadista destacan la amistad de ambos, sobre todo por las actividades del argelino antes de ser detenido por la Guardia Civil en abril de 2002 en Sant Joan Despí (Barcelona) a donde se trasladó desde Palma de Mallorca por no estar de acuerdo con la forma de vestir de las mujeres de las islas Baleares. Brahim era un hombre de Al Qaida y su misión consistía- -así lo recoge la sentencia que le condenó- -en crear páginas web para difundir fatwas (decretos islámicos) donde fijar objetivos terroristas y con las que intentaba captar futuros mártires para la yihad. El amigo argelino de Los contactos del suicida Serhane El Tunecino Abu Dahdah Ahmed Brahim Mohamed El Egipcio Los terroristas explosionaron en el piso de Leganés la Goma 2 Eco cionadas con la yihad Igualmente afirmaron haberle oído decir que iba a cometer un atentado en España porque España estaba en contra de los musulmanes por la guerra de Irak Serhane, que llegó a Madrid en 1996 con una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional para estudiar Ciencias Económicas en la Universidad Autónoma, cambió su mente tras visitar la Meca en 1998. El fanatismo fue su ideario y a él sometió a sus seguidores, captados en mezquitas como la de la M- 30, en la que trabajó como tesorero. Además de en la escuela yihadista de Virgen del Coro, la huella de El Tunecino aparece por dos veces en la casa de Chinchón, en la que se fabricaron las bombas. La primera fue en 2002 cuando Mustafá Maymouni la alquiló y la segunda cuando, al igual que en el caso anterior, hizo de intermediario para que Jamal Ahmidan, El Chino la arrendara para ocultar la Goma 2 Eco que le proporcionó Trashorras. Dar con la finca número 2, polígono 22, del término municipal de Chinchón no fue tarea fácil. Para su descubrimiento, además de la BTS de Morata de Tajuña, fueron decisivas las gestiones de la Policía local y del Ayuntamiento de esta localidad, así como las del registro de la propiedad de Aranjuez. Su labor aún no ha sido reconocida, pese a que el fax que enviaron a la Policía con el nombre de Mohamed Needl Acaid como propietario de la finca fue ¡bingo! Este nombre, el de un viejo conocido de la Policía condenado junto a Abu Dahdah sirvió a los investigadores para reafirmarse en que iban por la buena pista, la islamista. Si Abdelmajid Farket conoció a El Chino -también suicida de Leganés- -en la mezquita de la M- 30, la amistad con Jamal Zougam, condenado como autor material de la matanza, surgió en Lavapiés. El Tunecino era uno de los habituales del barrio donde estaba el locutorio Jawal Mundo Telecom, local en el que fueron compradas las tarjetas de los móviles que activaron las bombas. Excepto en la red asturiana del explosivo, no hay tentáculo del 11- M en el que no aparezca Serhane Abdelmajid, nacido en Túnez en 1968. Su nombre se une también al de Rabei Osman el Sayed, a quien el Tribunal no ha condenado como inductor de la matanza. Los vínculos arrancan desde el principio. Y así, por cosas del destino, la llegada de El Egipcio a España, alertada por servicios amigos abrió una investigación que descubrió la actividad radical de El Tunecino en Madrid. En la agenda El Tunecino estaba considerado como una pieza clave de Al Qaida en Europa por el nivel de sus contactos. Uno de ellos, fue Mahmoud Mahmoud Salim, Abu Hajer miembro del consejo de la Shura, que fue extraditado por Alemania a Estados Unidos, donde cumple cadena perpetua por los atentados contra las embajadas norteamericanas de Kenia y Tanzania, en los que fueron asesinadas 258 personas. Abu Hajer fue invitado por Brahim a su casa de Palma de Mallorca en 1998 junto al también jefe de Al Qaida Hasan al Homaid. Las reuniones en la ciudad balear fueron para poner en marcha un proyecto de divulgación Pero Brahim no sólo daba cobijo en su casa. Él también lo pedía. Así lo hizo con Serhane Abdelmajid. El argelino residió durante un tiempo en la casa que en la calle Francisco Remiro de Madrid tenía El Tunecino Además de ser avalista del contrato de alquiler de una vivienda de Ibrahim, el suicida de Leganés también quiso casarse con una de las hijas de su amigo argelino, aunque al final lo hizo con una hermana de Mustafá Maymouni. Ibrahim no era el único vínculo que tenía El Tunecino con el yihadismo. Abu Dahdah condenado como jefe de Al Qaida en España, fue su fuente espiritual y de adoctrinamiento. La amistad de am- bos y la comunión de sus actividades venían de lejos hasta el punto de que El Tunecino fue uno de los apoyos económicos que tuvo Abu Dahdah desde su ingresó en prisión. Serhane, docto discípulo del encarcelado e hijo de dos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de Túnez, supo hacerse con el liderazgo y ganarse el temor reverencial de los asistentes a la escuela yihadista de Virgen de Coro. Basta recordar las afirmaciones de Fouad el Morabit, Basel Ghalyoun o Mouhammad Almallah recordando el extremismo de Serhane y las broncas que nos montaba por no ser buenos musulmanes Sus testimonios también fueron coincidentes al atribuirle la planificación de la matanza. Ghalyoun y Almallah confesaron que ya en el verano de 2003 El Tunecino ideó atracar bancos y joyerías para financiar un atentado en España y sufragar actividades rela- En la escuela yihadista Desde el primer momento El Tunecino también mantuvo contactos con el argelino Ahmed Brahim, condenado por difundir fatwas