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4 OPINIÓN LUNES 19 s 11 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro OTRA VEZ LA AMENAZA NUCLEAR D RAJOY, LA ALTERNATIVA SOE y PP sobre todo este último, han aprovechado el fin de semana para fijar estrategias de cara a las elecciones generales de marzo de 2008. Los populares lo han hecho con una conferencia política que ha ratificado el liderazgo de Mariano Rajoy, cuya intervención en el acto de clausura fue de gran contenido político y con propuestas que devuelven a su partido la iniciativa ante la opinión pública. Por su parte, y en un gesto inusual de realismo, Rodríguez Zapatero previno al PSOE de que las elecciones no están ganadas lo cual es íntegramente cierto, porque la diferencia con el PP según todos los sondeos, está por debajo de la que registraron las urnas en marzo de 2004. Los socialistas saben que esta legislatura se agota sin haber quebrado, en absoluto, las posibilidades de victoria del PP Esta es la premisa del importante discurso que ayer pronunció Mariano Rajoy ante más de 10.000 personas: el PP puede ganar los próximos comicios. Por eso, las propuestas más importantes del líder de los populares están destinadas no a minorías, como ha hecho el PSOE en esta legislatura, sino a mayorías sociales afectadas por la situación económica y las desigualdades territoriales. La oferta estrella de Mariano Rajoy es una reforma fiscal audaz y radical: eximir del impuesto sobre la renta de las personas físicas a pensionistas y trabajadores que cobren anualmente menos de 16.000 euros. Esta medida beneficia a siete millones de personas, lo que demuestra, más allá de sus aspectos técnicos, que el PP ha decidido no camuflar su ideología liberal como la más adecuada para resolver los problemas económicos y sociales de la actualidad y no enredarse con propuestas de pequeño calibre, insuficientes para actuar como revulsivo de ese empate técnico que reflejan las encuestas. Al margen de los eslóganes, la reforma fiscal anunciada por Rajoy aborda directamente el encarecimiento de los precios de los productos básicos y de las hipotecas, así como la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Más dinero en poder de más ciudadanos y menos en el de la administración pública. P Después de unas semanas de atonía, el PP ha sabido situar el debate político en los términos que interesan al ciudadano, lejos de las trifulcas partidistas que tanto alejan a la sociedad de su clase política y tanto convienen al PSOE para nublar la realidad de los problemas. Es ahí, en la gestión eficaz de los recursos públicos, en la apelación al sentido común, en la defensa de soluciones sensatas y en el papel constructivo, y no conflictivo, del Estado donde el centro- derecha que representan el PP y Rajoy tiene toda la autoridad política y moral frente a la izquierda. Tiene razón Rodríguez Zapatero en alertar a las bases socialistas de que las elecciones no están ganadas. Es más, el resultado depende de factores que el Gobierno ya no controla- -porque no ha querido y porque ya es tarde- como el desempleo, la inflación o el endeudamiento familiar, cuya evolución puede hacer que el jefe del Ejecutivo se arrepienta de no haber convocado anticipadamente las elecciones. Ni siquiera son ya válidas las previsiones de crecimiento económico en las que se basa el presupuesto para 2008. Efectivamente, ya es tarde para que el Gobierno rectifique y no sólo en política económica, sino en aspectos fundamentales de la convivencia política que también estuvieron presentes en el discurso del presidente del PP. Rajoy abordó cuestiones de principio que afectan al futuro de España, como nación y sociedad desarrollada, al proponer una reforma constitucional que garantice al Estado un núcleo irrenunciable de competencias y al comprometerse a defender la igualdad entre españoles, la enseñanza del castellano y la reforma del sistema educativo. Si Rajoy se propuso ofrecer a los españoles un nuevo pacto nacional y constitucional, lo consiguió, sin renunciar al consenso con el PSOE, que lo intentará desde el primer día si gobierna, pero marcando objetivos que, como la declaración de no dar a ETA más opción que la derrota o la rendición, son tan nítidos que los ciudadanos, por primera vez en esta legislatura, ya tienen ante sí una verdadera alternativa de gobierno al PSOE y a Rodríguez Zapatero. ADEMÁS DE INEFICAZ, IMPRUDENTE ODRÍGUEZ Zapatero no gana para sustos con su ministra de Fomento, que ha recogido de la cesada María Antonia Trujillo el testigo simbólico como agujero negro del Gobierno. La diferencia reside en que Vivienda es un Ministerio residual, casi sin competencias, mientras que el desastre en la gestión de Fomento repercute negativamente en la vida cotidiana de los ciudadanos y merma las expectativas electorales del PSOE. La semana pasada, el PSC se quedó solo en el Parlamento catalán, que aprobó por amplia mayoría la propuesta de cese de Magdalena Álvarez ante el caos en el transporte de Cercanías y el desastre de las obras del AVE a Barcelona. Zapatero procura desmarcarse de una ministra cuyo crédito político está más que agotado y se limita a decir que quien hace muchas obras corre el riesgo de sufrir retrasos, al tiempo que anuncia- -por segunda vez en menos de un mes- -otro plan de mejoras para el servicio de Cercanías. La preocupación de los socialistas es muy lógica, puesto que este problema concierne directamente a un sector social proclive en principio a votar al PSOE en las próximas elecciones, sobre todo en el caso de Cataluña, una comunidad determinante para el resultado electoral. Mientras tanto, Renfe intenta poco a poco normalizar su actividad, aunque el AVE a Valladolid crea nuevas dificultades, como se demostró hace unos días con los fallos R lamentables en una inauguración presidida a bombo y platillo por la propia titular del Departamento. Para colmo de males, Magdalena Álvarez empieza a padecer incontinencia verbal, lo que agrava mucho la situación en términos políticos. Al presentarse como víctima de una campaña organizada en su contra por la derecha, ella misma corre el riesgo de que los ciudadanos tomen buena nota del fracaso estrepitoso de su gestión al frente de un Ministerio inversor, de cuya imagen depende la presencia del Estado sobre el territorio en nuestro sistema, fuertemente descentralizado. La comparación con Indalecio Prieto, uno de los iconos históricos del socialismo, ha suscitado la indignación de algunos veteranos y la sonrisa irónica de muchos ciudadanos. Todavía peor es la utilización fuera de tiempo y de lugar de la frase antes partida que doblada Magdalena Álvarez demuestra que, además de ser una pésima ministra de Fomento, es una imprudente. El presidente del Gobierno no la cesa de forma fulminante para no dar una baza a la oposición en estas fechas preelectorales, pero tal vez tendrá que cortar por lo sano si las cosas empeoran todavía más. El hecho de que el PSOE no consiga distanciarse como quisiera del PP y la necesidad de luchar por cada voto, reconocida por el propio Rodríguez Zapatero, podrían hacerle cambiar de opinión URANTE más de treinta años, el mundo libre vivió bajo la amenaza constante de una catástrofe nuclear, pero, a pesar de sus temores, logró sobrevivir por su determinación por defenderse, de modo que sus adversarios no pudieran dudar nunca de que utilizaría todos los medios a su alcance para ello. La caída de la Unión Soviética, potencia que encarnaba la fuente de la principal amenaza para Occidente, trajo la esperanza de que ese periodo abominable de la historia hubiese terminado para siempre, y desde entonces no ha dejado de reducir su capacidad militar, específicamente en lo que se refiere a armas cuya capacidad destructiva, como las nucleares, ha estremecido a la humanidad desde sus orígenes. La semana pasada, las Naciones Unidas confirmaron oficialmente, a través de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, lo que muchos ya daban por hecho: que Irán está trabajando activa y determinadamente para construir una bomba nuclear. El peligro de este tipo de armamento es que no es útil desde el punto de vista militar si no existe la determinación para utilizarlo, de lo que sólo cabe deducir que la República Islámica de Irán se dispone a construir bombas y a dotarlas de instrucciones para atacar a blancos precisos. La consecuencia inmediata de esta situación crítica es que otros vecinos de Irán que vean amenazados sus intereses, o que representen polos históricamente antagonistas, como Arabia Saudí, intentarán muy probablemente procurarse la suya, para corresponder a la amenaza, por no hablar del descontrol previsible de una tecnología que puede acabar en manos de grupos terroristas. En Pakistán, cuya capacidad nuclear proviene de una histórica confrontación con la India, se vive estos días una situación de inestabilidad que bien podría terminar con la apacible visión de un arsenal nuclear bien guardado y en manos responsables. Con Afganistán en llamas como vecino, cualquier perspectiva resulta inquietante. Sólo faltaba en este cuadro el indescriptible dictadorzuelo venezolano, Hugo Chávez, anunciando que también aspira a dotarse de una tecnología que, por recordar el caso de los misiles cubanos hace cuarenta años, llevó al mundo al borde del holocausto nuclear. De aquella situación quedó claro que para el mundo libre no había más que dos soluciones: o resignarse a vivir en la esclavitud de la amenaza permanente- -y cierta- -de ser destruidos, o obligar a los que dirigían aquella amenaza a retirarla, sencillamente dejando bien claro que no estaban dispuestos a aceptar la primera opción. Nos encaminamos ahora hacia una situación en la que, lamentablemente, este dilema se va a presentar de nuevo. Para empezar, en la próxima campaña presidencial norteamericana, y, tarde o temprano, en Europa. No dejemos que el miedo nos derrote, o tendremos que resignarnos a vivir en la esclavitud, ahora impuesta por nuevos tiranos.