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94 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 18 s 11 s 2007 ABC TEATRO Autor: Samuel Beckett. Dirección: Peter Brook. Iluminación: Philippe Vialatte. Intérpretes: Jos Houben, Kathryn Hunter y Marcello Magni. Lugar: Teatro de la Abadía. Festival de Otoño. Madrid JAZZ Fragments Festival de Madrid Concierto de Joshua Redman Trío. Lugar: Centro Cultural de la Villa, Madrid Un sin techo LUIS MARTÍN El saxofonista Joshua Redman posee un indiscutible estatus de primera figura del jazz moderno. Este hombre, que comenzó exhibiendo exclusivamente facultades técnicas, ya sabe lo que se hace y lo hace bien. Estética modernita alimentada por unas maneras cuidadas y pulcras, que, lástima, continúan sin sustraerse al circo. Sin embargo, su conocimiento del jazz administra sabidurías que trascienden a la transmitida por su padre, Dewey Redman. Su columna sonora hace pensar en los tres grandes pilares del tenor: Coleman Hawkins, Ben Webster y Lester Young. Redman ha venido para mostrarnos un trabajo original e inteligente que ha aparecido en su disco Back East Y que nos encandile o no, es eventualidad que, teniendo en cuenta lo caprichosos que son los vaivenes de las modas, se deja en manos del azar. Le ha salido bien; el recinto lucía una entrada generosa. Redman y su gente vienen a confirmar que la escena del jazz se sigue moviendo, que puede haber relecturas del pasado, clichés, pero también hay imaginación e intensidad inusuales. Desde que se arranca con una versión de The Surrey with the fringe on top hasta que la emprende con el temario de Back East Redman horada un surco en el que hasta la explosión más libre se asienta en gratos términos de audibilidad. No renuncia a ningún recurso expresivo. En el tenor se muestra vigoroso y del soprano obtiene un sonido redondo, que hace pensar en el clarinete metálico. Y no necesita ampliar más su panoplia instrumental porque, trabajando sobre temario propio o ajeno, cuenta con una rítmica especialmente acorde a su concepto. En la batería comparecía Gregory Hutchinson, un hombre veloz y vitalista, chispeante en los platos y contundente en los parches. Y en el contrabajo Reuben Rogers, el técnico preciso, obediente. Mandó en varias ocasiones en los espacios que le tocaban, pero podía haber prescindido de alguno, de dudosa aportación hacia el final del concierto. En cualquier caso, un montón de buena música con cimas como Mantra 5 y Hide and SEC Redman pertenece a la actual generación de saxofonistas que parece no tener techo. La angustia, qué risa JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Una de las principales características del anterior montaje de Beckett incluido en la programación del Festival de Otoño- Happy Days a cargo del National Theatre of Great Britain y con dirección de Deborah Warner- -era su capacidad para destilar las insospechadas dosis de humor presentes en un texto magistral y angustioso. Una forma inusitada de escudriñar el teatro del formidable irlandés, al menos por estos pagos, siempre tendentes a la solemnización de lo considerado importante, como si la risa no fuera una cosa seria. Peter Brook lleva las cosas aún más lejos y ha logrado que el público del Teatro de la Abadía ría a mandíbula batiente con los cuatro breves textos beckettianos reunidos en el espectáculo Fragments Fragmento de teatro I Nana Acto sin palabras II y Vaivén según la nomenclatura de la edición de su Teatro reunido publicada por Tusquets el año pasado) El montaje de Brook no hurta un ápice de la hondura de las piezas: la percepción de la angustia existencial, la incertidumbre esencial de la condición humana, las absurdas liturgias cotidianas en las que enhebramos la vida... Y la sir- Una imagen de Fragments el montaje de Peter Brook ve de forma impecable, divertidísima y desnuda, con el auxilio de tres actores de increíble precisión. La capacidad expresiva de Jos Houben y Marcello Magni en el primer cuadro, sembrado de ácidas esquirlas de marginalidad extrema y que narra el encuentro entre un músico callejero ciego y un tullido, logra momentos de gran tensión dramática empapados de intensidad cómica. En el tercero, Acto sin palabras II asumen la química del clown y el augusto pasada por el filtro del cine mudo- -recuérdese al respecto la meticulosidad de Chaplin al zamparse ABC El montaje de Peter Brook sirve la obra de forma impecable, divertidísima y desnuda, con el auxilio de tres actores de increíble precisión El director logra que el público ría a mandíbula batiente con los cuatro breves textos becketianos una bota en La quimera del oro -para ejemplificar los ritmos de la rutina dictada por designios ajenos e incontrolados. Kathryn Hunter se mece en el ritornello de Nana un suave balanceo de palabras que se van y regresan en un deslizamiento hacia la extinción, un monólogo que la actriz interpreta con demente inocencia ensimismada. Y en el último, Vaivén lo tres, vestidos de viejas damas dignas, se embarcan en la mecánica del cotilleo, la maledicencia y los afectos impostados. Una fiesta de la risa más profunda. ¡Qué lección de teatro! MÚSICA BRASILEÑA Gal Costa Intérpretes: Gal Costa (voz) y Luiz Meira (guitarra) Lugar: Centro Cultual de la Villa, de Madrid. Fecha: 16 de noviembre. La seducción de una gran diva PABLO MARTÍNEZ PITA Se podría decir que la gira que está protagonizando Gal Costa, denominada Voz e violão resulta contraria a sus intereses. Por una parte asume un gran riesgo al presentarse ella sola con la única compañía de una guitarra, la de Luiz Meira; y, por otra, prescinde del repertorio de su último disco, Hoje Un álbum, por cierto, que está francamente bien. Pero si hay algo que distingue a los buenos artistas brasileños es que su mayor interés es disfrutar con la música, y ya habrá tiempo, más adelante, de contemplar la puesta en escena de ese trabajo. Así lo comunicó anoche la cantante al público madrileño. Que volvería pronto para cumplir con esa presentación pendiente. El anuncio fue recibido con gran alegría, ya que existía en el ambiente la expectación propia de los grandes acontecimientos. Muchos contemplaban a la cantante como a una verdadera diosa. No es extraño, ya que se trata de una mujer que estuvo en medio de la revolución que supuso, en los años sesenta, la creación del tropicalismo. Desde entonces, siempre ha estado rodeada por los grandes compositores brasileños de su época, y es una de la más grandes en un país plagado de enormes músicos. En una época en que hasta los intérpretes de jazz visten como los de rock (vaqueros y zapatillas de deportes, por ejemplo) el impecable vestido de Gal Costa denotaba su enorme respeto por el público y por lo que ella misma hace encima del escenario. Desde los primeros compases del recital, la voz aguda y clara de esta mujer de 62 años supo imponerse y conmover a los presentes. Sus dotes de seducción y su sonrisa hicieron el resto para meterse a todos en los bolsillos. Comenzó con un recorrido por su propio historial, con canciones como Meu bem, meu mal Luz do sol la divertida Camisa amarela o la emocionante Mulher eu sei -su interpretación ponía los pelillos de punta- Después dio paso a la segun- da parte del concierto, dedicándose a repasar unos cuantos de esos enormes éxitos de la bossa nova que han pasado a formar parte del patrimonio universal, como Wave Desafinado Garota de Ipanema o Chega de saudade En diversos momentos cedía el protagonismo al público, para que coreara esas letras que tan bien conoce. Subió entonces enteros la comunión entre los espectadores y la artista, y lo cierto es que la interpretación- -la de ella, claro está- -resultaba impecable- -incluso sonó, con mucha elegancia, As time goes by pero se echaba de menos que continuara con esas canciones que tan rara vez hemos tenido ocasión de escuchar en directo. Mención aparte merece la actuación del guitarrista, Luiz Meira, que acompañó de forma fantástica a la gran diva.