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ABC DOMINGO 18 s 11 s 2007 Empresa ECONOMÍAyNEGOCIOS 49 Enrique Serbeto El dinero conservador se va a China Banco Madrid alerta del nuevo rumbo que han tomado los inversores más prudentes: China y la India son los destinos de los que buscan liquidez inmediata a sus inversiones. La renta fija está demodé MIGUEL PORTILLA MADRID. Los inversores conservadores llevan huyendo de la renta fija durante todo el año, pero sobre todo desde que se produjo la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos, que ha contagiado a todos los mercados de una agudizada crisis de liquidez. La economía asiática es hoy la gran generadora de ahorro, afirma José Miguel López- Frade, director general de Banco Madrid, por eso el inversor conservador nos pide o le aconsejamos que coloque su dinero en fondos de China o de India, que es donde hay liquidez. La entidad perteneciente al grupo Caja Madrid, pero gestionada de forma independiente, tiene una forma muy particular de hacer banca privada. López- Frade asegura que el concepto de banca privada, tal y como se entendía tradicionalmente, está obsoleta. Hasta ahora ha estado orientada a analizar los mercados y en base a eso les ofrecía soluciones a sus clientes. Banco Madrid piensa que hay que darle la vuelta a ese enfoque y convertir a la entidad en un gran analista de clientes y a partir de ahí encontrarles soluciones en el mercado. La razón que expone es que los análisis de mercado están hoy disponibles en la red y se pueden comprar al instante, lo que no está al alcance es que me digan cómo es el cliente que acude a mí señala López- Frade. Los técnicos puros o los gestores de banca no están capacitados para hacer ese análisis. Por eso, Banco Madrid dispone de la figura de banco de banqueros privados independientes, que son un símil de lo que era el antiguo médico de cabecera, que conocía a toda la familia y los antecedentes del enfermo Para llevarlo al terreno puramente material, López- Frade indica que el patrimonio financiero de los clientes supone sólo entre un 15 y un 18 del total, el resto son acciones de su compañía o su negocio, inversiones mobiliarias, obras de arte, etcétera. Hasta ahora, la banca privada se limitaba a estudiar ese 15 o 18 Es decir, una mínima parte del patrimonio del cliente, que además es en la que menos margen existe, porque hay bofetadas en el mercado precisa López- Frade. Luego, si no se conoce el resto del patrimonio, lo que le importa al cliente, mal consejo se le puede dar Para realizar esa labor total y convertirse en el consiglieri de los clientes, en el médico de cabecera de sus ahorros, en su asesor fiscal y abo- LA ESCLAVITUD DEL MILEURISTA n estos tiempos, muchos jóvenes crecen en un estado de frustración. Se hartan de llamarse la generación mejor preparada de la historia pero mirándose al espejo se desesperan porque no ven ni trabajo, ni vivienda, ni perspectivas. A los 24 ó 28 años, muchos creen que todas las puertas ya están cerradas para ellos. El mileurista se ve a sí mismo como el paradigma del fracaso de este modelo económico. Cuando escuchan propuestas de reforma o liberalización en el mercado de trabajo, se les ponen los pelos de punta. A menudo acuden a manifestaciones con lemas típicos de la enciclopedia del progresista, reclamando contratos indefinidos y mayor protección social por parte del Estado. Buscan en la izquierda los sindicatos tradicionales la defensa de sus intereses. Dos profesores italianos, Francesco Giavazzi y Alberto Alesina, acaban de publicar un libro con el muy extravagante título de El liberalismo es de izquierda que muchos de estos mileuristas deberían ojear por su propio interés. En resumen, lo que vienen a decir estos dos economistas es que cuando los jóvenes piden que se mantenga la situación actual, especialmente del mercado de trabajo y las pensiones, lo que hacen es exactamente perpetuar los mecanismos que les impiden llegar en mejores condiciones al mercado laboral, además de gravar sus salarios con los costes de las prestaciones sociales que sus mayores obtuvieron en mejores tiempos. Cuando los jóvenes se oponen a una mayor flexibilidad del mercado de trabajo, no están defendiendo sus intereses, si no los de aquellos que tenemos un contrato indefinido y vivimos a salvo de la competencia de los mejores talentos. Es evidente que los jóvenes- la generación mejor preparada -serían los más beneficiados en una situación en la que se recompensase el mérito y no la antigüedad anodina y el blindaje esclerótico. Eso nos lleva a la conclusión más dolorosa: al parecer, la mayoría de estos jóvenes lo que anhelan es ser funcionarios o algo lo más parecido posible. Tienen miedo a la libertad. Prefieren ser esclavos de las viejas ideas. Quieren gritar otra vez: ¡vivan las cadenas! E López- Frade, director general de Banco Madrid gado, Banco Madrid ha creado esa figura de banquero privado, que les conoce desde cuando era director en una sucursal bancaria hace 10 ó 15 años, que les ha visto crecer financiera y patrimonialmente y que en un momento dado decidió que su labor tenía que ir mucho más allá. López- Frade dice que Banco Madrid ha buscado a esos profesionales en el sector, les ha hecho una propuesta para ponerles bajo su marca- -como una especie de paraguas de credibilidad y solvencia- y a partir de ahí ofrecer a sus clientes los mismos servicios y productos que les daba desde su antiguo banco. Además de ayudar a su cliente a analizar su compañía cuando la quiera vender, echarle una mano si quiere comprar algo o ampliar su negocio e incluso participar en algunas ocasiones con él. Esos son nuestros factores diferenciales con el resto del sector SIGEFREDO La explicación de por qué Banco Madrid ha cambiado su recomendación a los inversores conservadores hacia los mercados asiáticos o a que participen con la entidad en la compra de locales comerciales en las mejores zonas de grandes capitales para luego alquilarlos a grandes operadores, tiene mucho que ver con el nacimiento de un nuevo paradigma en el mundo de la economía. A su modo de ver, en el tablero económico se juntan por primera vez cuatro entornos que derrumban todas las tesis históricas conocidas para dar recomendaciones sobre qué hacer con las inversiones. Sólo importa la paridad de euro- dólar; los tipos de interés todavía están bajos, pese a lo que se diga y a que los estados tratan de frenarlos; los precios de las materias primas están desatados, con el consiguiente peligro hacia la inflación, y sin embargo, las bolsas están en máximos.