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ABC DOMINGO 18- -11- -2007 En portada s Las inversiones españolas, en el laberinto iberoamericano ECONOMÍAyNEGOCIOS 45 INVERSIONES DIRECTAS NETAS DE ESPAÑA POR ÁREAS DE DESTINO, 1993- 2006 (MILLONES DE EUROS) ABC Fuente: Real Instituto Elcano con datos del Registro de Inversiones 45.000 42.500 40.000 37.500 35.000 32.500 30.000 27.500 25.000 22.500 20.000 17.500 15.000 12.500 10.000 7.500 5.000 2.500 UE 16 América Latina EE. UU. Canadá UE +12 Resto del mundo 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 quier caso si se van, no será obligadas, sino porque quieran desinvertir o por cualquier otra razón al margen de lo que diga este señor concluye Malamud. Según datos de las Cámaras de Comercio las inversiones españolas en Venezuela, desde la llegada al poder de Chávez en febrero de 1999, ascienden a 1.704 millones de euros. Entre ellas, Santander, BBVA, Grupo Prisa, Repsol YPF, Telefónica y Mapfre. La posición de nuestras empresas en Venezuela es irrelevante. Si se tuvieran que marchar, tampoco lo iban a notar en sus cuentas de resultados afirma un analista. Ahora bien, cerrar e irse con las maletas a otra parte, tampoco sería tan fácil. En algunos casos, la ubicación de las empresas depende de los recursos naturales existentes en el país, que pueden no existir en otras ubicaciones. Cuesta mucho tiempo y dinero des- No existen grandes problemas entre empresas españolas y los gobiernos En agosto, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, calificaba de muy positivas las relaciones entre las empresas de capital español con los gobiernos de América Latina, destacaba que aún existía voluntad de aumentar las inversiones en la región, y reconocía que si bien en muchos de estos países habían surgido roces entre los gobiernos y los empresarios españoles, no son grandes problemas Los enfrentamientos han sido varios, pero conviene recordar precisamente el que tuvo que lidiar Repsol en Venezuela. La petrolera sufrió los efectos de la renacionalización parcial del sector energético impuesta por Chávez. Ha pasado de ser propietaria de todas sus actividades de exploración y producción allí a tener que compartir al 50 con el grupo estatal venezolano. Se adaptó, sí o sí. montar una industria potente en un país concreto, al margen de que cuando informas de que vas a desinvertir, lo normal es que el gobierno local de turno te bloquee la capacidad de actuación. Al final, lo mejor es un sistema de libertad de economía y empresa, que asegure la seguridad jurídica necesaria explica Juan Ignacio Sanz, profesor de Esade. Mientras, los empresarios también lo tienen claro. A pe- sar de que reconocen que ha aparecido la competencia de otras zonas geográficas a la hora de atraer inversiones desde el exterior- -como los países emergentes asiáticos o los nuevos miembros de la UE- España sigue manteniendo importantes flujos de inversión hacia América Latina. Si bien aquellos con intereses en Iberoamérica no quieren pronunciarse abiertamente, sí hay una impresión generalizada de querer sentirse defendidos por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero en este tipo de altercados político- económicos. Pero dentro del diálogo, no entrando al trapo a Chávez, que es precisamente lo que busca Algunos de ellos le han pedido ya una mayor implicación del Gobierno con aquellos países que les dificultan sistemáticamente el devenir de su negocio. Unas trabas que no son algo precisamente nuevo. Evo Morales puso militares en las instalaciones de Repsol. Panamá amenazó a las de Fenosa, después de sus problemas en Santo Domingo. Chávez decidió amenazar a la banca española en Venezuela. Repsol podría tener que vender una parte de YPF a capital argentino para enmascarar su españolidad. Telefónica está vigilada por Correa, el presidente- chavista de Ecuador... rememora José Ramón Pin, profesor de IESE. En definitiva, lo inteligente es mimetizarse con el terreno, que es la táctica de la infantería de los ejércitos vencedores. Es el duro aprendizaje de la aventura internacional de las empresas españolas. Nadie duda de su eficiencia de gestión operativa, pero en el mundo global eso no lo es todo. Hasta alcanzar la solera de multinacionales como Unilever o Nestle, a las que ningún gobierno del mundo se le ocurre golpear, hay mucho que aprender concluye el profesor Pin. Fernando González Urbaneja INVERSIONES PARA QUEDARSE a apuesta de los inversores españoles en las Américas (que son varias) no tiene retorno, es de las de quedarse mucho tiempo. Algo así como la de las grandes marcas del automóvil en España, no son inversiones con ruedas, de entrar y salir; asentadas, como lo están, son para seguir, salvo catástrofe o causa mayor, para las que deben confluir muchos factores y empeños, más que unas declaraciones subida de tono, más que un Chávez. Los empresarios españoles seguirán instalados en América cuando el coronel bolivariano sea anécdota y pasado. Las Américas no han sido L En el peor de los casos harán la maleta y hasta perderán su inversión para catástrofe de los venezolanos destino relevante para el comercio exterior español, las exportaciones al otro continente no son sustanciales, hay demasiada agua entre medias. El comercio exterior español se dirige, esencialmente a Europa. No ocurre lo mismo con las inversiones directas, con la búsqueda de oportunidades empresariales fuera, que además refuerzan y consolidan las posiciones dentro. Al margen de operaciones ocasionales, que no crearon tendencia durante los años anteriores, el flujo de la inversión española a las Américas se fragua en la crisis de 1993, cuando las constructoras se quedaron sin obra, los bancos andaban sobrados de liquidez y cortos de clientes y mercado y las privatizaciones promovidas por los nuevos gobiernos americanos abrieron una oportunidad. Los empresarios españoles disponían de las capacidades y los recursos para jugar un papel dominante en ese nuevo mercado, donde compartían idioma y, a veces, sentimientos. Y también necesidad de encuentro por ambas partes. La inversión española en las Américas toma cuerpo a partir de 1994 y tiene un trienio de oro entre 1999 y 2001. La internacionalización o globalización de las empresas españolas, su devenir a multinacionales, se produce en esos años. Del orden de 150.000 millones de euros hay invertidos al otro lado del Atlántico, especialmente en los últimos años del siglo, con las grandes empresas españolas (Telefónica, Santander, BBVA, Repsol y las eléctricas) como locomotoras. Una inversión concentrada en Brasil, Argentina, México y Chile, y en un segundo escalón; Perú, Colombia y Venezuela, que va al rebufo. La inversión española en Venezuela, es importante para ellos (quizá imprescindible) no tanto para los españoles. Telefónica, Santander y BBVA son relevantes en Venezuela y pueden padecer los arañazos del coronel, pero no como para inquietarse. En el peor de los casos harán la maleta y hasta perderán su inversión (que no es probable) para catástrofe de los venezolanos; pero ese país no representa más allá del 3 del total invertido en el continente. Desde principios de este siglo el flujo inversor español se dirige a Europa (60 La estación americana fue la primera de un recorrido que era necesario y que no tiene vuelta atrás.