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38 INTERNACIONAL La carrera por la Presidencia de Estados Unidos DOMINGO 18 s 11 s 2007 ABC Con Hillary Clinton, EE. UU. acabaría siendo una potencia de segunda El candidato republicano Mitt Romney cree que su país se enfrenta en estos momentos a unos desafíos extraordinarios, incluida la yihad global y el reto económico de Asia BRIAN M. CARNEY NUEVA YORK. Me encantan los datos Mitt Romney lleva menos de dos minutos hablando cuando realiza esta declaración. El ex gobernador de Massachusetts comenta en esta entrevista su campaña a la Presidencia de los Estados Unidos. Y no empieza por la economía, la yihad global o el país en su conjunto, sino por sí mismo. Aunque algunos han cuestionado la autenticidad de Romney, la impresión inmediata que da es que habla directamente con el corazón, sobre todo en lo relativo a los datos. Antes solía definirlo como revolcarse en los datos prosigue Romney. Déjenme ver los datos. Quiero ver todos los datos Ésta no es sólo una descripción de cómo se plantean los negocios. Resume su punto de vista político. Puede preguntarme por temas que no he estudiado en profundidad. Estaré encantado de ofrecerle mi valoración sobre lo que pienso en este momento. Pero antes de tomar una decisión sobre un tema muy importante, realmente lo estudiaría a fondo En cierto sentido, ésta es una advertencia tan obvia que la mayoría de los políticos no se molestarían en pronunciarla. Pero Romney transmite la impresión de que éste es un primer principio metodológico tan importante para su forma de actuar que quiere que todo el mundo con quien se reúna lo entienda. Una vez establecida su biografía, salta sin pausa a la pregunta, que se formula a sí mismo: ¿Que por qué me presento yo a la Presidencia? La respuesta a este interrogante es tan abstracta personal ha sido su obertura. El yo de la pregunta parece desvanecerse. Creo que Estados Unidos ahora mismo afronta unos desafíos extraordinarios que, abordados de manera apropiada, nos permitirán seguir siendo la superpotencia militar y económica del mundo durante un período indefinido Romney introduce a renglón seguido un elemento personal, pero no es su propia persona. Si en lugar de eso seguimos el rumbo que recomendaría Hillary Clinton vaticina, Estados Unidos acabaría convirtiéndose en la Francia de este siglo: empezaría como superpotencia y acabaría como potencia de segunda fila Esos desafíos incluyen la yihad global y la aparición de Asia como reto económico En el frente nacional cita las dificultades económicas motivadas por los subsidios sociales el consumo excesivo de petróleo extranjero y la incapacidad de nuestro sistema escolar para preparar a nuestros hijos para los trabajos de hoy en día, por no hablar del mañana A eso, Romney añade la incapacidad del sistema sanitario para contener el crecimiento explosivo de los gastos Ni que decir tiene que Romney considera que cuentan con buenas perspectivas para resolverlos todos y continuar siendo la potencia mundial Por lo tanto, ésos son los problemas que, en palabras suyas, le motivan Y es una lista bastante buena. Pero en lugar de explicar por qué él es la persona adecuada para resolverlos, Romney cambia de marcha para hablar de sí mismo en otro sentido. A los políticos no les gusta describirse como ideológicos, pero en su mayoría poseen un núcleo de preceptos políticos. Romney describe los suyos de este modo: Lógicamente, como en el mundo de la asesoría, tengo conceptos en los que creo. Creo que el mercado libre funciona y el Gobierno no, que cuando el gobierno asume una función que puede gestionarse eficazmente en el mercado libre, cometemos un gran error. Pienso que el Gobierno es casi por necesidad ineficiente, inflexible, repetitivo, derrochador, caro y oneroso Éste es un discurso bastante tradicional Conceptos en los que creo Tenemos que seguir siendo la superpotencia militar y económica del mundo durante un período indefinido El Gobierno es casi por necesidad ineficiente, inflexible, repetitivo, derrochador y caro Mitt Romney esta misma semana en plena campaña electoral y conservador de gobierno pequeño y mercado libre, o lo sería, si no se enmarcara como un concepto al igual que los utilizados en materia de asesoramiento. Lo cual, al principio hace que parezca una manera curiosa de describir por qué uno es candidato a la Presidencia de AP Estados Unidos y al liderazgo del mundo libre. Pero resulta ser una síntesis perfecta de su campaña. Romney trabajó como asesor durante una década, y más tarde dirigió un negocio de capital riesgo que nació de esa actividad. EDA Wall Street Journal Gaspar Atienza IRÁN EN LAS ELECCIONES uándo y en qué circunstancias atacaría usted Irán? Con esta pregunta a los candidatos presidenciales la cuestión iraní ha ganado relevancia en la campaña electoral americana. No parecía posible que con los problemas en Irak y Afganistán, con índices de C aprobación bajo mínimos y con un Congreso dominado por el partido demócrata, la administración americana consiguiera llevar el debate sobre una posible intervención armada contra Irán (y, según ellos, sobre la seguridad nacional y el terrorismo) al centro de la campaña presidencial; pero una vez logrado, es un debate que puede reforzar a los candidatos republicanos y abrir dudas entre los demócratas. Éstos últimos son los que más dificultades tienen para responder con claridad ante la pregunta realizada, para reunir en una única respuesta firmeza, diplomacia (multilateralismo) seguridad (terrorismo) y crítica a Bush. En el bando republicano, en cambio, Rudi Giu- liani y Mitt Romney hablan abiertamente del uso de la fuerza como último recurso para prevenir que Irán adquiera armas nucleares: Giuliani sostiene que la amenaza de la fuerza es un elemento de presión diplomática (y sube en las encuestas) y Romney afirma que si resultara necesario ordenaría algún tipo de bombardeo sobre territorio iraní (posiblemente de centros estratégicos) Los republicanos no esconden su estrategia a su electorado: responden con claridad y determinación. Los demócratas se enfrentan a dos problemas: tienen que ser no beligerantes sin sembrar dudas sobre su capacidad para liderar la nación en la lucha contra el terrorismo, y deben procurar que los ataques entre candi- datos no debiliten la imagen del partido. Edwards y Obama, más proclives a la negociación con Irán, pueden aparentar inexperiencia y debilidad, y Hillary, que defiende una diplomacia vigorosa y ha votado una resolución del Congreso que ha permitido calificar de terrorista a la guardia revolucionaria iraní, prefiere no descartar alternativas y mantenerse en un discutido término intermedio. En cualquier caso, la amenaza del terrorismo y la seguridad nacional son temas relevantes que el electorado americano puede relacionar con el régimen iraní, y aunque hablar de intervenir militarmente en Irán parezca, como decía Paul Krugman, habladuría de locos, el tema forma parte del debate electoral.