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16 ESPAÑA Recta final a las elecciones s Conferencia Política del PP DOMINGO 18 s 11 s 2007 ABC El PP recuperará a Alfonso Alonso y a Rabanera para el Congreso y el Senado Astarloa por Vizcaya y Azpiroz por Guipúzcoa completarían la oferta vasca C. DE LA HOZ MADRID. El nuevo Grupo Popular del Congreso de los Diputados contará en la próxima legislatura con la presencia del ex alcalde de Vitoria Alfonso Alonso, según ha podido saber ABC de fuentes populares. Alonso, que en las últimas elecciones municipales cedió el puesto de partido más votado al PSE, encabezaría la candidatura de Álava, en sustitución del ahora eurodiputado y ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja. En el PP vasco dan por hecho que el portavoz de los populares españoles en Europa desea terminar su mandato en el Parlamento de Estrasburgo, aunque no es incompatible mantener el acta de eurodiputado con entrar en las listas para las elecciones generales. En todo caso, el propio Mayor Oreja ha dejado entrever a sus compañeros de escaño que no desea encabezar ninguna lista, y menos por el País Vasco, para no interferir de ningún modo en la organización del partido allí ni desdibujar la figura de la presidenta regional, María San Gil, como cree que pudo hacer en algún momento con Carlos Iturgaiz, que ahora le acompaña también en Europa. Por su parte, Ramón Rabanera, que fuera diputado general de las juntas de Álava durante ocho años- -aunque no se presentó a la reelección en los comicios del 27- M- entrará en la lista del Senado por la misma provincia. Además, el ahora secretario ejecutivo de Libertades, Justicia e Interior del PP Ignacio As, tarloa, repetiría de cabeza de lista en la candidatura de Vizcaya para el Congreso de los Diputados y José Eugenio Azpiroz por Guipúzcoa. La consigna es no hacer grandes cambios para las generales, habida cuenta de que los populares vascos ya están con la mente puesta en un más que probable adelanto electoral de Juan José Ibarretxe para otoño del año que viene. Estos son los cálculos de la formación que lidera María San Gil, salvo, matizan, que Mariano Rajoy decida otra cosa. Recientemente les sorprendió con la elección de la alcaldesa de Lizarza (Guipúzcoa) Regina Otaola, para la candidatura a presidenta de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP) que perdió frente al regidor de Getafe (Madrid) Pedro Castro. Por lo demás, la Conferencia Política que los populares celebran este fin de semana se está convirtiendo en escenario propiciatorio de especulaciones en torno a las listas electorales. Representantes de todas las direcciones regionales del partido están pendientes de los gestos que pueda hacer Rajoy, aunque a decir de los más próximos es más hermético que José María Aznar Muchos esperan que una vez que el PSOE decidió ayer abrir su proceso de elaboración de listas, se adelanten los plazos en el PP. Entre la tragedia y la esperanza El problema del PP ha sido no encontrar el tono adecuado inclinarse hacia la descripción exagerada de una tragedia y a la sobreactuación en un guión que ya era el pasado, en vez de mirar adelante y superarlo este momento político como aquél en el que el PP debe ofrecer su alternativa, una serie de respuestas para recuperar la vocación de éxito y liderar el siglo XXI como la Nación de ciudadanos libres e iguales Por otro lado, el lema de esta Conferencia Para mejorar tu vida aunque tiene un cierto aire a medicamento reconstituyente, no da la impresión de que el objetivo sea salir del abismo. Pero esta Conferencia sustituye el previsto Congreso del PP, que se retrasó hasta después de las próximas elecciones en teoría para que unos y otros- -dirigentes y afiliados- -no se distrajeran, es decir, no se ocuparan de una hipotética renovación de la dirección y se concentraran en los comicios. Primero, para ser exactos, en la denuncia de los males del Gobierno Rodríguez Zapatero. Ahora, al parecer, en la alternativa. Sin embargo, una cosa no es posible sin la otra- -la alternativa sin las personas- -y en el PP, tras el fracaso de 2004 en circunstancias tan especiales, hay todavía una tendencia hacia el catastrofismo justificativo que, junto a los discursos programáticos y esperanzadores, se hizo patente el viernes en Madrid. Hubo discursos que respondían, paradójicamente, a una suerte de necesidad de justificar la oposición realizada durante estos casi cuatro años. Era la oposición la que tenía que defenderse, venían a decir, y la que de algún modo tiene que seguir haciéndolo porque todo, incluso el combate contra ETA en el que ahora dice empeñarse el Gobierno, es una mentira más. Sin duda, el PSOE ha querido excluir al principal partido de la oposición- -presentado como el cúmulo de todos los inmovilismos, como la derecha extrema, como el pasado más oscuro- -y ha pretendido seguir levantando el voto anti- PP que le dio el triunfo en 2004. Y el problema del PP ha sido no encontrar el tono adecuado para moverse en ese terreno, inclinarse hacia la descripción exagerada de una tragedia y a la sobreactuación en un guión que ya era el pasado, en vez de mirar adelante y superarlo. Las intervenciones en esta última dirección, como los del portavoz en el Senado Pío García Escudero o el presidente de Castilla y León Juan Vicente Herrera, sufren, como el discurso general del partido, el peso de la otra mirada retrospectiva. Debería el PP considerarlo sin complejos teniendo en cuenta que, ni en el caso de García Escudero se puede decir que haya sido débil con el Gobierno, ni el de Herrera que no le haya servido para ganar contundentemente las elecciones. Ángel Acebes, en su discurso inaugural, habló de principios Está bien, a mi juicio, que en la retórica del PP los principios sustituyan a los valores pero aquellos no son otra cosa que los límites en los que se desarrolla la acción política, las barreras que no pueden atravesarse. Al PP le falta ahora formular de modo serio y atractivo su propuesta en ese terreno. Es de esperar que, hoy, Mariano Rajoy se empeñe en ello con el convencimiento, al menos, de que los que han levantado la voz para justificarse no han conseguido convencer de la tragedia a una mayoría suficiente y de que quienes quieren levantarla ahora para encarar el futuro de otro modo, ya con prisas, a pocos meses de los comicios, necesitan un determinado ambiente. Sólo si Rajoy lo consigue en este plazo, el programa y los nuevos rostros que desea incluir en las listas pueden proporcionarle la opción de conseguir la presidencia en 2008. O se abona a la esperanza o volverá a la tragedia. Germán Yanke Más hermético que Aznar En el comienzo de la Conferencia Política del PP, que quiere ser para este partido una suerte de impulso hacia La Moncloa hubo dos tipos de discursos. Podrían responder a las distintas personalidades psicológicas de los oradores, pero quizá también a que en el seno del PP hay todavía un debate interno (expreso a veces, tácito siempre) acerca de cómo encarar estratégicamente los meses que quedan hasta las elecciones de marzo. ¿A qué responderán los electores con más fuerza? ¿Contra una legislatura que se presenta como un cúmulo de desastres cuya repetición hay que evitar? ¿O a una alternativa que, incluso evitando subrayar el tinte de tragedia del presente, despierte la esperanza? Se diría que hay una posición más o menos oficial, es decir, del presidente del partido, que se inclina por esta segunda posibilidad. En el artículo que publicó ayer Mariano Rajoy en ABC, sin evitar una larga relación de quejas, plantea Los populares vascos no esperan que Mayor Oreja quiera repetir como cabeza de lista por Álava El líder del PP intercambia impresiones con el responsable de su campaña, García Escudero EFE