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76 CULTURAyESPECTÁCULOS Velázquez, protagonista del otoño artístico SÁBADO 17 s 11 s 2007 ABC El primer contrato lo firmó Velázquez el 19 de diciembre de 1649, para vaciar tres esculturas en bronce: el Sátiro caetani, el Discóforo Vitelleschi y el Germánico de Montalto. Diez días después, la colección Borghese: el Gladiador combatiente, Saturno y el Hermafrodita en yeso. El león de los Medici sirvió de modelo para los leones del Salón del Trono del Palacio Real. El último contrato fue con el Papa Inocencio X y permitió vaciar en yeso la colección Belvedere del Vaticano. El último envío llegó en 1653, dos años despues del regreso de Velázquez por insistencia del Rey. Obras del Prado, Patrimonio Nacional, el Arqueológico y la Casa de la Moneda se verán en la Muestra (Viene de la página anterior) había preparado para la decoración del Alcázar, de la que la exposición dará nuevos datos precisos. En la Academia se verán todas las esculturas de las que Velázquez sacó la copia en yeso o bronce y que se conservan hoy en día. La muestra es por ello una foto fija de las restauraciones de obras romanas que hicieron en el XVI Miguel Ángel y su generación, porque todos los originales han cambiado. Muy poca gente esperaba que apareciera en ningún lugar del mundo una colección con vaciados de las esculturas de las grandes colecciones romanas del XVII. Muchas seguían sin identificar y ahora lo están, aprovechando la primera vez que se reúnen en 350 años- -compartieron durante 70 años espacios en el Salón de los Espejos, la pieza Ochavada, la bóveda de Tiziano, en el Alcázar- De todo esto se ha escrito mucho pero estaban identificadas apenas la mitad de las estatuas. Nosotros damos la lista completa de lo que trajo Velázquez y decimos dónde estuvo colocada cada pieza, algo que se conocía muy parcialmente y grosso modo indica Luzón. Por ello se han realizado identificaciones y correcciones de falsas identificaciones de aquellas obras. Por ejemplo, cuando se decía que en la Galería del Cierzo había una ninfa dormida: no se sabía qué ninfa era. Nosotros sabemos ahora que es la que estaba en el segundo piso de la villa de los Borghese en el Pincio, en Roma. Está perdida, lamentablemente, pero era ésa revela el académico. Otro caso. Un fauno roma- Primer premio de dibujo de la Academia de Bellas Artes de 1754, para el que se usó como modelo el Hércules Farnese (abajo) Las estatuas traídas por Velázquez formaron varias generaciones de artistas no, del que había unas 20 copias en el XVII. Pertenecía a un grupo escultórico sobre una invitación a la danza. La copia de los Medici la había restaurado el propio Miguel Ángel y le puso platillos. Pero Velázquez trajo la de la colección Borghese, restaurada por Gillaume Berthelot como si fuese un Narciso, con los brazos abiertos y mirando hacia abajo. Más tarde, Berthlot montó una fuente con ese narciso en lo alto, mirándose en el agua, que llegó a copiarse aquí en una fuente del Retiro, como se muestra en un grabado de la época. Pero hay más. Luzón relata: Gladiador Borghese es como llamamos a la maravillosa pieza que muestra al atleta combatiendo, pero ellos no lo llamaban por ese nombre, sino el Gladiador combatiente. Así figura en los inventarios del Alcázar. Pero ahora hemos descubierto que la obra que figura con ese nombre en el contrato firmado por Velázquez es la que hoy conocemos como el Ares Borghese Cada escultura que ha perdurado desde entonces, en bronce o yeso, permanece a su vez circundada de historias. Y así se verá en la muestra de la Academia. Por ejemplo, en el salón del Trono del Palacio Real tenemos obras como el Sátiro en reposo, que Velázquez trajo vaciado en bronce y cuyo original en mármol ha dado infinidad de vueltas durante siglos y hoy se encuentra, algo cambiado, en Múnich, según sabemos. Le han quitado la cabeza, el brazo, y toda la restauración que tenía en el XVII. Pues nosotros tenemos un vaciado en bronce de cómo estuvo antes relata Luzón. Las obras estuvieron en el Alcázar, la Casa de la Panadería y después en la Academia. Y allí van dejando su estela. Te las encuentras pintadas en el fondo de un cuadro, o dibujadas por un alumno que luego se volvió famoso, como Maella. O modeladas por otro alumno escultor... En la Academia jugaron un gran papel para la formación de nuestros artistas del XVIII y XIX. De algunas, que se han perdido, sólo nos quedan esos dibujos o pequeños modelados en barro. De la Ariadna, que desapareció, por ejemplo, se conservan ambos Naipes de 1789 Las piezas clave son el Hércules y la Flora Farnese, que presiden la entrada a la Academia. Detrás del Hércules han aparecido la llave del portón, una bula, un escapulario y, lo más curioso, unos naipes de 1789, año de la Revolución Francesa. El cuerpo de guardias eran soldados y debieron perderlas tras el pedestal. Los naipes han sido autentificados por el Museo de Heraclio Fournier, donde tenían las barajas del año anterior y posterior, pero les faltaba ésta. Ambas estatuas han sido restauradas y, bajo siete capas de pintura, apareció una pátina protectora, aplicada según la fórmula de Corrado Giaquinto que tenemos documentada y coincide con los análisis.