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32 INTERNACIONAL SÁBADO 17 s 11 s 2007 ABC El fenómeno de Ron Paul Un republicano de segunda fila da la sorpresa en la campaña de EE. UU. al defender, entre otras cosas, una retirada inmediata de Irak, la vuelta al patrón oro y diezmar la burocracia POR P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Entre el elenco de candidatos que brotan al calor de las primarias de Estados Unidos siempre hay sitio en segunda fila para toda clase personajes peculiares. Algunos incluso consiguen dar la sorpresa y convertirse, de la noche a la mañana, en fenómenos difíciles de explicar pero a veces contundentes. Este es el caso de Ron Paul, congresista republicano de Texas reelegido diez veces, que bajo la bandera de la derecha libertaria se ha convertido en una de las figuras más gaseosas del pulso por la Casa Blanca. Este médico de profesión ha ido alcanzado un protagonismo gradual durante los debates televisivos celebrados hasta la fecha por la decena de candidatos presidenciales del Partido Republicano. Sus posiciones, defendidas con vehemencia y de forma persuasiva, a favor de una retirada inmediata de Irak, la vuelta al patrón oro y diezmar la burocracia gubernamental, han cosechado llamativos aplausos en todos los foros organizados para calibrar a los aspirantes conservadores a la Casa Blanca. El colmo de esta espiral de popularidad contra todo pronóstico es que Ron Paul ha conseguido reunir en el plazo de 24 horas un total de 4,2 millones de dólares en donaciones electorales a través de internet. Fiel a su peculiar reputación, el congresista ha roto esta plusmarca el pasado 5 de noviembre, el día de Guy Fawkes. Un rebelde que intentó sin éxito hacer volar por los aires la sede del Parlamento británico, precisamente un 5 de noviembre de 1605. Saga que ha inspirado comics y películas. Con esta gesta de financiación, todavía no correspondida en las encuestas de intención de voto, Ron Paul ha rubricado su llamativa tendencia al alza. Hillary Clinton y Barack Obama, durante el debate en la Universidad de Nevada, en Las Vegas AP Ron Paul AP Hillary Clinton contraataca al club de los chicos La senadora vuelve a centrar el octavo y tenso debate entre los aspirantes del Partido Demócrata a la Casa Blanca P. RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. En teoría, el octavo debate entre aspirantes del Partido Demócrata a la Casa Blanca- -organizado por la cadena CNN en Las Vegas- -tendría que haberse centrado en las cuestiones particulares que dominan la agenda política en el Oeste del gigante americano, mítica región con enorme crecimiento y cada vez más disputada dentro de la compleja matemática electoral de Estados Unidos. Sin embargo, el tema inevitable y central de esas dos horas de ejercicio de persuasión democrática ha sido Hillary Clinton. Salpicada por fallos propios y afectada por los ataques de sus rivales, la senadora por Nueva York se ha visto obligada a bajarse de su pedestal de candidata con más dinero, fama y respaldos. A siete semanas de que comience el proceso de primarias, Hillary Clinton se ha enfrentado directamente con los contrincantes que más le han atacado dentro de su partido- -Barack Obama y John Edwards- -con argumentos de que con esta táctica hacen el juego a los republicanos, arrojando lodo en lugar de debatir los problemas que de verdad afectan al electorado. Al mismo tiempo, la ex primera dama también ha tenido que desmentir que las dificultades de su campaña sean producto de su minoritaria condición femenina en el club de chicos que es la política presidencial de EE. UU. Según Hillary, entiendo muy bien que la gente no me ataca porque soy una mujer, me atacan porque voy por delante Insistiendo en que no está jugando la carta de la política de género entre aplausos de una audiencia que demostró una clara predilección por la senadora. Con todo, sus contrincantes no han dejado de reiterar dudas sobre la honestidad, sinceridad y ambiciones de la esposa de Bill Clinton. Con un Obama afirmando que ahora mismo el pueblo estadounidense busca respuestas directas a preguntas difíciles y eso no lo hemos visto en la senadora en múltiples temas Y un Edwards recalcando que la cuestión es si podemos tener un presidente que restaure la confianza perdida Además de la contraofensiva de Hillary, el debate de Las Vegas también ha servido para ilustrar el bipartidista problema de la inmigración ilegal de cara a las próximas elecciones presidenciales. Y cómo los demócratas no tienen respaldo mayoritario a la hora de argumentar generosas medidas de amnistía, tal y como ha quedado demostrado esta semana con el abortado plan del gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, para permitir a los sin papeles el carné de conducir. Hillary Clinton, tras aparentemente respaldar el plan del gobernador Spitzer, se ha declarado rotundamente en contra de facilitar carnés de conducir a inmigrantes ilegales, a pesar de las consideraciones de seguridad vial que ella mismo esbozó en el penúltimo debate de Filadelfia. Aunque a juicio de un más evasivo Obama, la gente tiene que entender que el problema no son los carnés, los trabajadores indocumentados que vienen aquí no lo hacen para poder conducir En el comprimido calendario de primarias, Las Vegas y Nevada presentan un papel especial al haber programado sus caucuses en la segunda semana de enero, entre las obligadas citas de Iowa y New Hampshire. Entre las peculiaridades electorales de Nevada destacan un alto número de hispanos, ex militares y hogares con trabajadores sindicados, empezando por los empleados en la meca turística de Las Vegas. De acuerdo a las últimas encuestas, la senadora Hillary Clinton tiene en esa jurisdicción una ventaja de veinte puntos sobre Obama. Lo que ha permitido a su campaña empezar a emitir los primeros anuncios de televisión a favor del candidato, que llama la atención precisamente por combinar la ortodoxia republicana con críticas frontales a la Administración Bush. El congresista, al igual que sus compañeros del Partido Republicano, insiste en un limitado gobierno, bajos impuestos y oposición al aborto. Pero en solitario dentro de las filas republicanas se opone a la guerra de Irak y las medidas de seguridad adoptadas por la Casa Blanca desde el 11- S. A su juicio, la lucha contra el terrorismo está amenazando las pioneras esencias de la democracia americana, llegando a denunciar a Estados Unidos como un imperio nefasto y contrario a los deseos de los padres fundadores. Un tono retador que ha obligado a su campaña a matizar que Ron Paul no es partidario de hacer estallar literalmente ningún edificio oficial. Entre los factores que explican el fenómeno Ron Paul destaca su éxito entre audiencias jóvenes, a pesar de que el candidato tiene 72 años. Un carisma que está generando inevitables comparaciones con el papel jugado en otras elecciones presidenciales por figuras como Howard Dean, Ross Perot y Pat Buchanan. A juicio de Frank Luntz, famoso gurú electoral del Partido Republicano, los partidarios de Ron Paul son el equivalente a la mala hierba: No es la hierba que uno desea, pero crece mucho más rápido, les gusta porque es el candidato más anti- establishment de todos, el que tiene más probabilidades de mirar a la cámara durante uno de los debates y decir: Washington, que te j... Mala hierba La importancia de Nevada Récord de dinero Entiendo muy bien que no me atacan porque soy una mujer, me atacan porque voy por delante