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16 ESPAÑA Apoyo institucional y social al Rey en Cataluña SÁBADO 17 s 11 s 2007 ABC Juan A. Vázquez Rector de la Universidad de Oviedo POR QUÉ NO TE CALLAS ntre los muchos modos que hay de hablar uno consiste en pedir silencio. Silencio no para hurtar el uso de la palabra sino justamente para lo contrario, para hacerlo posible. Silencio para acallar las voces y devolver el protagonismo a las palabras, para detener el ruido que haga posible volver a la conversación. Se habrán analizado ya suficientemente las dimensiones políticas, diplomáticas y protocolarias de la frase del Rey en la reciente cumbre Iberoamericana, pero yo creo que ésta es su verdadera y principal dimensión. Por qué no te callas no es un gesto de imposición sino, todo lo más, un recurso angustiado para tratar de imponer la razón. No es ningún reflejo de la vieja España constructora de imperios retirada hace tiempo del negocio como decía Madariaga, sino la expresión de la España moderna de la búsqueda de la racionalidad y del entendimiento. No es la voz altiva de la Europa del desarrollo frente a la América Latina de las venas abiertas del subdesarrollo sino la llamada a compartir juntos el desafío de la lucha contra el atraso y la desigualdad. No es el grito airado del Norte orgulloso frente al Sur irredento, no es el testimonio de esa fractura sino la negación de ese abismo, la invitación a hablar a los que callan en ambos mundos y la llamada a los que en todos los puntos cardinales confían en que es posible encontrar caminos por los que transitar juntos. No es siquiera un lema para ser usado por unos frente a otros sino una invitación para hablar todos juntos en vez de hacerlo todos a la vez, para decir y ser dichos, para hablar y poder escucharse y para evitar el monopolio de la palabra. Por qué no te callas, es un modo esperanzadamente desesperado de preguntarse por qué no podemos seguir hablando, es un modo de reivindicar la voz, la voz de la razón, de la palabra, de la palabra bien dicha, de la conversación, del diálogo. No es una conminación prepotente a callarse sino una invitación a hablar y a hacerlo mediante una conversación que no presuponga el adoctrinamiento. Es una invitación a que no se utilicen las palabras como armas arrojadizas. E Don Juan Carlos entrega a Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, el Premio Conde de Barcelona YOLANDA CARDO Caluroso homenaje al Rey de la clase política y la sociedad civil catalanas Don Juan Carlos entregó el III Premio Internacional Conde de Barcelona al dirigente portugués José Manuel Durao Barroso ÁNGEL MARÍN BARCELONA. Los máximos representantes de la sociedad civil catalana recibieron ayer, con un cálido aplauso que sonó a modo de desagravio, a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos después del sonado incidente con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pero, sobre todo, por la quema de fotografías de los Reyes en Cataluña. La flor y nata de la economía, cultura y política catalana, excepto los líderes de ERC e ICV, arropó al Monarca en la entrega del III premio internacional Conde de Barcelona al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Don Juan Carlos entró al Monasterio de Pedralbes acompañado por el propio galardonado, el presidente de la Generalitat, José Montilla, la ministra de Vivienda, Carmen Chacón y el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach. El Rey abogó, en su intervención, por una Europa fuerte y con sólidas políticas comunes porque es la mejor respuesta que podemos dar a la globalización, que supone un reto, pero también una oportunidad Sobre la figura del laureado, Don Juan Carlos resaltó que Durao Barroso ha conducido con acierto la nave de la Comisión Europea, que es una institución clave en el entramado comunitario. Ha sabido gestionar con una sabia mezcla de habilidad y realismo, de liderazgo y sana ambición europeísta apuntó el Rey tras mostrar su esperanza por la nueva etapa de la UE que se abre con el Tratado de Lisboa, que se firmará el próximo día 13 de diciembre en la capital portuguesa. En cuanto al premio otorgado por la Fundación Conde de Barcelona, creada en honor a su padre, Don Juan Carlos resalto el acierto del jurado en la elección del presidente de la Comisón Europea con motivo del 50 aniversario de Tratado de Roma. Para el Monarca, el premio a Durao Barroso es un reconocimiento a la institución europea que preside y, por ello, recoge el sentir mayoritario de la sociedad catalana y del resto de España y su anhelo compartido por una Europa cada vez más unida, que actúe como factor de desarrollo, de igualdad y de solidaridad Después de recibir el galardón de manos de Don Juan Carlos, el presidente de la Comisión Europea alabó la vocación europeísta del Rey de España y recordó que su empeño personal en el proyecto europeo, lo convirtió en un proyecto nacional Tras reiterar su admiración por la apuesta inequívoca de la Monarquía española por Europa Durao Barroso explicó que el Tratado de Lisboa aportará más eficacia en a la hora de tomar decisiones, más coherencia en términos de política exterior y más democracia a la UE. Unas horas antes de recibir el III premio internacional Conde de Barcelona, el dirigente portugués dijo que entendía la actitud del Rey y del presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, ante el presidente de Venezuela, aunque mostró su esperanza en que el incidente no contamine las relaciones con Amércia Latina. Si hugo Chávez quiere respeto, tiene que respetar a los otros y no tiene por qué descalificar a los otros. Eso no es correcto dijo Durao Barroso. Al acto, organizado por el patronato de la Fundación Conde de Barcelona, acudieron numerosas personalidades, como el ex presidente catalán Pasqual Maragall, el dirigente del PP y ex presidente del FMI Rodrigo Rato, el ex presidente del COI Juan Antonio Samaranch, el histórico dirigente de CiU e ilustre abogado Miquel Roca o el ex presidente del PPC y recién nombrado presidente de Vueling, Josep Piqué. Artur Mas y Josep Duran Lleida encabezaron la nutrida representación de CiU, mientras que Rafael Luna y Alberto Fernández lo hicieron en nombre del PP catalán. Entre el público destacaba también la presencia de financieros y empresarios como Ricard Fornesa, Josep Oliu, José Manuel Lara o Leopoldo Rodés, el arquitecto Ricard Bofill, el escritor Baltasar Porcel o el periodista Luis del Olmo, entre otros. Maragall y Rato, entre otros Si Chávez quiere respeto, tiene que respetar a los otros dijo Durao Barroso antes de recoger el premio