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64 MADRID VIERNES 16 s 11 s 2007 ABC Cuando el grito se hace arte Una mujer agonizando en una butaca, un atracador con pistola, el compinche que huye y un anciano testigo del robo. Esculturas a escala humana dan vida a una insólita exposición. Para inspirarse, la artista volvió la vista a una brutal realidad: los atracos a joyerías en Madrid ca provocadora. Sin embargo, ante esta actitud, la artista enfatiza en su intención de no frivolizar sobre un hecho tan dramático. Mientras se colocan estas esculturas de Montoro en Gandolfi, otras tantas ya lucen por varios puntos de la geografía nacional. Es el caso del Hombre sentado y El mirón en Leganés, o Picapedrero en Cadalso de los Vidrios, además de numerosos medallones retrato y esculturas busto repartidos entre Telde (Gran Canaria) y Leganés POR MABEL AMADO MADRID. Los números no mienten y, en este caso, la estadística acerca al ciudadano un dato terriblemente despiadado: cada tres días, una joyería es atracada en Madrid. Es la realidad urbana con la que convive uno de los gremios más golpeados por la inseguridad en esta Comunidad. Aunque en pie de guerra casi diariamente, ahora una nueva voz se une a su denuncia. La escultora madrileña Eva Montoro, reconocida por sus esculturas a escala humana, ha querido lanzar un mensaje artístico apoyándose en su técnica realista y su experiencia en escultura pública. Así. ha creado una sorpresiva escenificación de la violencia que levantará los ánimos de más de un viandante. Desde el próximo 28 de noviembre y hasta el 6 de enero, la Joyería Gandolfi (San Andrés, 28) acoge la exposición Atraco en Gandolfi un grupo escultórico que reproduce con toda violencia la acción de un robo a mano armada. Como si de un thriller visual se tratara, la escena sitúa en el escaparate al brutal atracador apuntando con su arma al dependiente de la joyería. Al lado está su compinche, que huye con el producto de su robo mientras sobre una butaca yace una clienta muerta por el disparo. Contemplando toda la escena, entre asombro e impotencia, se alza otra escultura: un anciano con su perro. Pero si nos detenemos en el conjunto podremos descubrir su fuerza impactante y su posición ambigua ante el hecho narrado. Mitad denuncia y mitad mitificación, la escena hace guiños al cine negro y al cómic clásico policíaco. No en vano, Eva Montoro reconoce haber trabajado con dos referentes a priori contradictorios: Para esta historia me he inspirado en un cómic, aunque el resultado es del todo realista manteniendo ciertos estereotipos del género. Buscaba inspiración en personajes con mucho carisma, algo así como lo que hace el naturalista Ron Mueck con la gente real. Pero como mis personajes están en una acción tan dramática, recordé el mítico cómic Torpedo Así, la clienta muerta adquiere una apariencia cercana a las vamp girls que dota al conjunto de una gran carga estéti- ABC El atracador acaba de disparar su arma (escultura sobre estas líneas) y su víctima, una mujer (a la izquierda) yace sobre una butaca Uno de los gremios profesionales más castigados, con dos asesinatos desde el año 2005 El gremio de joyeros, en cierto modo, lastra, de cara a la sociedad, una imagen idealizada nada acorde con la realidad: comerciantes privilegiados con un tren de vida por encima de la media. Falso. Se trata de uno de los sectores más victimizados del empresariado español, con unas cifras de pérdidas altísimas, debidas a la delincuencia, cada vez más experta, que se ceba con ellos. Cada vez es más el dinero que invierten en su seguridad, tanto la del comercio que regentan como la propia. No hay que remontarse mucho en el tiempo para traer a la memoria los dos últimos hechos luctuosos protagonizados por miembros de este colectivo profesional: la muerte, en junio de 2005, de Antonio Sancho Arevalillo, a manos de dos invididuos, cuando atracaban su establecimiento de Móstoles. La reciente sentencia les ha condenado a 22 años de cárcel a cada uno por el vil asesinato. Más reciente fue la muerte de un representante de joyería, José Manuel Mateo, en septiembre de 2006. El escenario, la calle de Isabel la Católica, a dos pasos de la Gran Vía. Todo, para robarle 60.000 euros en joyas. La Comunidad de Madrid financia un novedoso sistema de videoalarma, que se viene utilizando desde esta primavera.