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60 MADRID VIERNES 16 s 11 s 2007 ABC AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano RATÓPOLIS os sevillanos reacios a lo que Ricardo Bada denomina Plan de Infantilización Global (PIG, cerdo) de la CIA ponen el grito en el cielo porque un concejal comunista quiere que a la Navidad se la llame Solsticio de Invierno, cosa que en Madrid llevamos haciendo cuatro años a través de las candelarias laicas de Alicia Moreno. A ese PIG se debe, seguramente, el Día Sin Alcohol que ayer celebramos. Mal día, sin embargo, para dejar de beber, con el alcalde vestido de Gato Jinks y gritando ¡Marditos roedores! por los pasillos del castillo de Correos a los cabronazos de Pixie y Dixie, que son el Marx y Engels de la ex ministra Carmen Calvo. Gallardón, desde luego, no es Millán Astray, pero tampoco parece Jacinto Benavente, a quien su criada hubo de rescatar de lo alto de la silla de su escritorio, copado por un ratoncete doméstico, y tiene dadas órdenes (Gallardón, no Benavente) de exterminio, pues, tratándose de ratas, no hay animalistas que protesten. ¿Ratas o ratones? Según el grado de afinidad política con el mando, unos funcionarios ven ratas, y otros, ratones. En cualquier caso, una ratocracia, que no tiene que ver con el regreso de Rato, sino con la plaga de roedores ¡habrá que capar a los machos! que acuden a la llamada del minimalismo menos es más sería la clave del efecto- llamada) en el despacho del alcalde. ¡Ratópolis! En Nuestras hermanas las ratas sostiene Michel Dansel que las ratas son demócratas de derechas que se permiten el lujo de mantener a reyes. Se llama rey de las ratas a la reunión de varios individuos atados por su cola, y el número de ratas así unidas varía entre tres y treinta y dos, pero la media se sitúa entre seis y doce. Dansel las describe alisándose los bigotes de alegría porque saben que nuestra civilización cerrará pronto sus taquillas y que, mañana, ellas pasarán a ser probablemente dueñas del mundo. Y se pregunta Gérard Klein: ¿Acaso existe realmente en el subsuelo de nuestra ciudad un inmenso hipogeo en el que, de acuerdo con la leyenda, reina un rey de las ratas, hormigueo visceral de monstruos anastomosados, meditando quizás en secreto acerca del aniquilamiento del género humano? Hemos escarbado mucho en la M- 30. L La carpa que reproduce un cayuco y refleja cómo es un viaje en esta ambarcación, una de las más visitadas de la exposición Todo por los derechos humanos En la Plaza de España ha quedado instalada la Caravana de los Derechos Humanos un espacio para la reflexión sobre el sufrimiento de las personas s En la Sala de los gritos se escucha una desgarradora escena de malos tratos POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO SIGEFREDO MADRID. Por cada ciudadano, un abogado que defienda sus derechos. También para los madrileños. Este es, en buena medida, el mensaje de la Caravana de los Derechos Humanos que ayer quedó instalada en la Plaza de España. Se trata de un espacio para la reflexión y para que cada visitante se meta en la piel, por ejemplo, del inmigrante que llega en patera o de la mujer que está sufriendo malos tratos. Ellos, y muchos más, precisan el adecuado asesoramiento para salir de una situación tormentosa: un letrado. Todos los días hay sufrimientos y quiebras de los derechos humanos. Toda persona necesita a quienes le pueda ayudar a abandonar su sufrimiento dijo ayer Luis Martí Mingarro, decano del Colegio de Abogados de Madrid, en la inauguración de la Caravana de los Derechos Humanos que estará abierta al público, de forma gratuita, hasta el próximo 30 de noviembre. Junto al decano de Madrid estuvieron, entre otros, Carlos Carnicer, presidente del Consejo General de la Abogacía Española, y Concepción Dancausa, delegada municipal del Área de Servicios Sociales. Pasear por esta especial Caravana es toda una experiencia. Su objetivo es acercar y concienciar sobre la labor de los abogados en la defensa de los derechos humanos. Consta de cinco vagones, cada uno dedicado a un tema muy particular, para que los madrileños descubran cómo actúan los letrados cuando esos derechos humanos se vulneran. El primer vagón aborda los derechos humanos en el mundo. En sus paredes están escritos los escalofriantes datos sobre campos de refugiados con millones de personas afectadas. Son las zonas calientes de un escenario desolador. Quienes pasen por esta carpa sabrán que más de mil millones de personas en el mundo carecen de una vivienda digna o que 800 millones sufren malnutrición. También, que los beneficios de la trata de personas reporta a muchos indeseables unos beneficios próximos a los 7.000 millones de dólares al año. Y, para remate, que 1,2 millones de niños son víctimas del tráfico de seres humanos. El segundo vagón reproduce, lo más fielmente posible, cómo es un cayuco a tamaño real. Y se puede leer Un viaje en cayuco es una travesía a un sueño incierto. Un sueño que puede desembocar en la muerte Allí dentro uno puede imaginarse las sensaciones que cada día experimentan los inmigrantes que emprenden un ¿viaje? que les saque de la miseria y la pobreza. A la violación de los derechos humanos en España está dedicada la tercera gran carpa de la Caravana. Se aportan cifras y fotografías- denuncia y se presta una especial atención a los menores víctimas de todo tipo de abusos. Además, se conocen situaciones extremas de mujeres, desfavorecidos y discapacitados. El cuarto vagón es punto y a parte. Por algo se ha llamado la Sala de los gritos Allí dentro, a oscuras y en silencio, se escucha la desagradable paliza que un hombre propina a su mujer en presencia de los hijos. Los organizadores de la Caravana de los Derechos Humanos han querido, adrede, que este sea un espacio intimidatorio, especial. Las frases del hombre son muy duras; las quejas y el llanto de la mujer, desoladores. Cuando se abre la puerta del vagón y entra la luz exterior, se pueden leer en las paredes una serie de frases- -insultos más bien- -con tintes racistas, xenófobos o denigrantes que, a menudo, quedan escritas en nuestras calles. En el quinto vagón se ofrece la posibilidad de expresar y dejar constancia de lo que el visitante acaba de experimentar en su recorrido. Allí mismo, le regalan un micro libro- -no mide más de tres centímetros- -que contiene la Declaración de los Derechos Humanos. Es cierto: el saber no ocupa lugar. De regalo, un mini libro Zonas calientes Cada ciudadano tiene derecho a un abogado que le asesore en sus sufrimientos dicen los letrados