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ABC VIERNES 16- -11- -2007 Los independentistas gallegos vuelan una inmobiliaria en Cangas 11 Adif intentó tender un cable eléctrico provisional para la prueba, pero desistió por el grave riesgo gos que corría tender un cable por el que tendría que circular la electricidad a 25.000 voltios. La estación madrileña carece además de intercambiador e incluso de algunas de las torres de fijación que sostienen el cableado que discurre por la catenaria, informa H. Díaz. Los testigos de este primer viaje tampoco pudieron observar la puntualidad, algo primordial en estos trenes. Primero, salió con casi 40 minutos de retraso de la estación de Chamartín de Madrid- -en parte, por culpa de la ministra, que llegó tarde- y luego, debido a la baja velocidad, tardó 39 minutos en llegar a Segovia (72,3 kilómetros) y tras una parada, el trayecto hasta Valladolid duró otros 50 minutos. Lo prometido era que hasta Segovia no alcanzara la media hora, y hasta Valladolid se tardara exactamente 55 minutos en total. Pero quitando aspectos como la alta velocidad, las catenarias y la puntualidad- -que deben de ser secundarios para Fomento, a tenor de lo visto ayer- el viaje tuvo algún que otro contratiempo. Nada más salir de la estación en Madrid, a los tres minutos exactamente, un brusco frenazo alertó a los pasajeros. Fue sólo un susto. Lo peor quedaba por llegar, cuando el tren atravesó los nuevos túneles de San Pedro (8,6 kilómetros) y los de Guadarrama (28,4 kilómetros) El polvo acumulado en su interior se coló por los vagones. Lo que pareció al principio un incordio se complicó cuando una nube negra se concentró en el interior del Cero en puntualidad tren e hizo el aire irrespirable. Los que peor lo pasaron fueron los del segundo vagón- -la ministra estaba en el primero- que se vieron envueltos en una nube casi asfixiante. Cuando el tren llegó por fin a la estación de Campo Grande de Valladolid, y cruzó los dos pasos a nivel- -las pasarelas prometidas no se vieron por ningún lado- -a una velocidad de 30 kilómetros por hora, la ministra saludó con una gran sonrisa- -todo puede hacerse con una sonrisa, según el presidente- pero algún vallisoletanos, con talante castellano, le preguntó cuándo iba a dimitir. Magdalena Álvarez aseguró que todas las obras están finalizadas y no queda ningún kilómetro por hacer pero la presencia de operarios entre Madrid y Segovia era casi continua y desmentía sus palabras. El propio Ministerio reconoce que Adif está finalizando las obras de adaptación de la estación Madrid- Chamartín como cabecera de la nueva línea de alta velocidad MadridSegovia- Valladolid ¿Y cuándo dimites? La ministra de Fomento llegó eufórica a Valladolid y aseguró que se trataba de un día histórico s Algún vecino que se acercó a la estación con curiosidad le puso de nuevo los pies en el suelo: ¡Ministra, ministra! ¿Y cuándo dimites? POR I. JIMENO VALLADOLID. Muy contenta estaba Magdalena Álvarez tras poner pie en tierra en Valladolid al bajar del tren Talgo de pruebas que por primera vez completó ayer con pasajeros la línea de alta velocidad entre Madrid y la capital castellano- leonesa. Sin embargo, la sonrisa se le congeló ligeramente tras hacerse la foto, acompañada del delegado del Gobierno en la región, Miguel Alejo, y el presidente de Adif, Antonio González. Cuando las cámaras terminaron de retratar a Álvarez en un posado más del recorrido, la responsable de las infraestructuras en España pudo escuchar los gritos del numeroso público congregado en la estación de Campo Grande. ¡Ministra, ministra! interpelaba con insistencia uno de los ancianos. Y Magdalena Álvarez, dispuesta a saludar con la mano al personal, y con una gran sonrisa, tras el viaje, se encontró con la inesperada pregunta. ¿Y cuándo dimites? le espetó el espectador. Fue uno de los tragos amargos que tuvo digerir la ministra de Fomento en un viaje en el que también comió el polvo que entró en los vagones. Aunque, según explicaron, se debía a que los trenes de pruebas no están sellados completamente. Primero al atravesar en cinco minutos los túneles de San Pedro y después los de Guadarrama en doce, la condensación de partículas en el interior del convoy llegó a ser tal que algunos notaron sensación de asfixia. ¿Pero se puede fumar? preguntaba algún periodista al ver la especie de niebla que inundaba el vagón posterior del primer coche, en el que iba la ministra, sentada junto a Miguel Alejo, varios cargos de su Ministerio, de Adif y un nutrido grupo de empresarios de diversos sectores vinculados a la obra. No, es polvo respondió otro ante la sorpresa del resto de los reporteros gráficos que viajaban en el primer vagón, muy escaso de asientos y con la mitad de la gente en pie. La situación fue peor en el segundo vehículo adosado, donde el resto de empresarios y los periodistas pudieron masticar el polvo aún después de haber pasado los túneles. Y con el sabor del polvo llegaron a Valladolid, donde la ministra respiró tranquila al comprobar que al menos una de las líneas de alta velocidad a las que el Gobierno mete prisa para inaugurar antes de la cita en las urnas ha conseguido llegar a su destino. Morder el polvo ABC. es Vídeo de la prueba del AVE que unirá Madrid y Valladolid en www. abc. es