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4 OPINIÓN VIERNES 16 s 11 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro MARÍN, OTRA VÍCTIMA DE ZAPATERO EXTERIORES, CRÉDITO AGOTADO REAR un Comité Ejecutivo de política exterior coordinado por la vicepresidenta De la Vega ya no sirve de nada. El bumerán que lanzó hace casi cuatro años el presidente Rodríguez Zapatero está de vuelta y lo único que se puede pedir es que los males que trae no sean, incluso, mayores de los que ahora padecemos. Hoy España no cuenta en el panorama internacional y el mundo es plenamente consciente de la mengua de nuestro peso y prestigio. Carecemos de aliados fiables y nuestras relaciones privilegiadas están rotas o duermen el sueño de los justos. Sin voz en Europa, sin capacidad de maniobra en Iberoamérica y sin poder de influencia en el Mediterráneo y en el Norte de África, carecemos de anclajes seguros para hacer frente a cualquier situación que comprometa seriamente nuestros intereses en el exterior. De hecho, atravesamos por un calvario que puede ir a más en los próximos meses, ya que la dinámica global hace que nuestras debilidades se conozcan en tiempo real por todos los rincones del planeta. Ser vulnerable exteriormente siempre ha sido un problema, pero serlo después del 11- S, cuando se ocupa una posición geoestratégica de primer nivel y se tiene detrás la octava economía del mundo, es lisa y llanamente una peligrosa insensatez. La falta de apoyos obtenida por un prestigioso militar español como es el general Félix Sanz Roldán para ocupar el cargo de jefe del Comité Militar de la OTAN y, sobre todo, la gravedad de la crisis que vivimos con Venezuela- -que ahora aspira a sumarse también a la carrera de la energía nuclear- -están poniendo en evidencia todo el conjunto de torpezas y errores acumulado por nuestro Gobierno desde que José Luis Rodríguez Zapatero rompió la relación privilegiada que manteníamos con los Estados Unidos. Retirar nuestras tropas de Irak exhibiendo el comportamiento de un ingenuo adolescente quebró en unos minutos la respetabilidad ganada por nuestro país después de décadas. El problema no estuvo en la decisión, sino en la irresponsabilidad con la que se gestionó precipitadamen- C te nuestra salida iraquí. Esta circunstancia y las declaraciones e iniciativas posteriores- -conviene releer lo que dijo Zapatero en Túnez en septiembre de 2004- fueron el comienzo del descrédito y la irrelevancia internacional que padece nuestro país en estos momentos. En este sentido, el salto cualitativo que ha experimentado la crisis con Venezuela comienza a ser preocupante. No sólo porque la escalada verbal de las descalificaciones de Hugo Chávez arrecia con los días, sino porque nuestras inversiones en el país han sido directamente amenazadas sin que haya habido una respuesta adecuada por parte de nuestro Gobierno. Pedir respeto y serenidad en un momento inicial de ofuscación puede ser razonable, pero seguir haciéndolo después de una semana de insultos y amenazas resulta inaceptable. Está visto que nuestro Gobierno no puede ser firme porque vive atrapado por una maraña de debilidad que parece no tener tasa ni límite. De hecho, la ineficacia de la respuesta que ofrece es la demostración de la capacidad de gestión de los responsables de Exteriores del Gobierno español y de la influencia que tiene España en el tablero internacional. Más claro aún: estamos rozando peligrosamente el ridículo exterior porque nuestro Ejecutivo es incapaz de hacer frente a la rabieta que provocaron en el orgullo bolivariano de Hugo Chávez las palabras de Su Majestad el Rey durante la pasada Cumbre Iberoamericana. Como ya sucedió hace dos semanas con la reacción marroquí al anuncio de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, de nuevo los responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación han vuelto a evidenciar que les viene grande el cargo. El escaso rigor de la mayoría de sus planteamientos ha sido- -junto a iniciativas estrambóticas promovidas por el presidente Rodríguez Zapatero- -la causa de que España haya cosechado al cierre de esta legislatura un rotundo fracaso en su política exterior, que es, no lo olvidemos, uno de los ámbitos en los que un país pone a prueba de verdad su relevancia y su prestigio internacionales. EL PSOE Y LA OPERACIÓN GUATEQUE A llamada operación Guateque ha destapado una trama de corrupción en la que aparece implicada casi una veintena de funcionarios del Ayuntamiento de Madrid. Más allá de la interpretación interesada de quienes pretenden pescar en río revuelto, debe quedar claro cuál es el alcance judicial de las actividades que ahora salen a la luz. Se trata de actuaciones muy concretas por parte de empleados públicos que aprovechan su participación en la tramitación de expedientes para la concesión de determinadas licencias con el fin de obtener un lucro indebido a cambio de manipular el procedimiento administrativo. La investigación está poniendo de manifiesto que no existe ninguna implicación de tipo político, por mucho que el PSOE pretenda convertir al alcalde madrileño, Alberto Ruiz- Gallardón, en una valiosa pieza de caza, inmersos ya- -como estamos- -en la precampaña electoral. La salida en tromba de los socialistas, y su propósito de poner en marcha una furibunda campaña contra Ruiz- Gallardón, no viene sino a acreditar el valor político que le conceden. Sin embargo, el PSOE parece olvidar que desde el inicio de la investigación el alcalde y el equipo de gobierno fueron informados y, desde el primer momento, han prestado la colaboración que los investigadores han requerido. Así lo han reconocido la Fiscalía y la Guardia Civil. Incluso, y para despejar cualquier sombra de L duda en lo que atañe a las responsabilidades políticas, RuizGallardón- -y en respuesta a una reclamación del PSOE- -ha anunciado su disposición a constituir una comisión para aclarar todas las circunstancias del caso. De momento, los hechos son que la Guardia Civil ha detenido a varios funcionarios y ha requisado documentos en sedes municipales, domicilios particulares y empresas sobre un eventual cobro de comisiones por agilizar licencias de actividad para locales o por retrasar expedientes sancionadores. La prioridad debe ser poner a disposición judicial a sus responsables cuanto antes porque cualquier tipo de corrupción es intolerable en un Estado de Derecho. Además, el Ayuntamiento de Madrid es el primer interesado en que se destapen las irregularidades, y así lo demuestra la actitud inequívoca de Ruiz- Gallardón. Con carácter general, los procedimientos de todas las administraciones públicas son lentos y complejos, lo que permite que gentes con pocos escrúpulos se aprovechen de la necesidad de los ciudadanos de obtener una respuesta rápida a su solicitud. Simplificar trámites y reducir tiempos es una necesidad objetiva que el Estado, las comunidades autónomas y los entes locales deben implantar para cumplir con la exigencia constitucional de eficacia y eficiencia. Ello contribuiría sin duda a erradicar algunas prácticas corruptas. L presidente del Congreso de los Diputados, el socialista Manuel Marín, ha anunciado su adiós definitivo a la política. A sus 58 años, con seis legislaturas a sus espaldas como diputado y con una destacada trayectoria en Europa, donde llegó a ocupar la vicepresidencia de la Comisión, Marín ha declinado encabezar la lista por Ciudad Real para los comicios de marzo. Una vez que haya concluido la legislatura, Marín se dedicará a la Universidad y a la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, en la despedida de Marín hay un poso de amargura. Independientemente de que, meses atrás, tuviese en mente no concurrir más en las listas del PSOE, y menos aún presidir el Congreso durante otra legislatura, lo cierto es que a Marín le ofendió la manera en que su partido filtró a la Prensa que José Bono iba a regresar a la política activa, y que Rodríguez Zapatero le reservaba la presidencia de la Cámara Baja en caso de ganar las elecciones. Para Marín, el exquisito cuidado de las formas, especialmente en todo lo relacionado con la dignidad del cargo que ostenta, siempre fue tan relevante como el propio respeto a la institución. Y Zapatero incumplió ese mínimo deber de cortesía. Es natural que en aquel momento Marín se sintiese desairado. Aunque por razones distintas a otros históricos del PSOE, el dato objetivo es que Marín, con Zapatero como secretario general, también pasará a nutrir la lista de ilustres jubilados fagocitados por su propio partido. Marín no sólo dejará tras de sí una sólida trayectoria política, sino la presidencia del Congreso en una de las legislaturas más convulsas y tensas de la democracia. Siempre ha presumido de desempeñar su papel con el marchamo de independencia exigible a quien debe regir los destinos de la Cámara Baja, sus debates y sus trabajos. No obstante, no siempre lo ha conseguido. Probablemente por eso no haya contentado ni a unos ni a otros, aunque esto quizás sea más una virtud que un demérito en vista del enquistamiento político de los últimos cuatro años. Marín no ha escondido nunca sus discrepancias- -muchas veces muy serias- -con los distintos portavoces, incluidos los de su propio partido, antes Pérez Rubalcaba y ahora López Garrido, con quienes el tono de sus palabras no siempre ha sido suave. De hecho, Marín ha construido en torno a sí una imagen de autoridad, adornada con una forma muy personal de dirigir los debates, que no siempre agradó ni entre las filas socialistas ni entre las de los socios de Zapatero, a quienes ha impedido de modo reiterado el exceso de emplear las lenguas cooficiales en sus intervenciones. Y menos aún ha satisfecho a las bancadas del PP a uno de cuyos dipu, tados Marín llegó a expulsar del hemiciclo en una decisión inédita hasta entonces. En el haber de Marín es reseñable su loable intento por dignificar la Cámara, por sosegar el tono de los debates, por que los políticos dieran ejemplo de civismo y por acercar el Congreso al ciudadano. En su debe, el fracaso de la necesaria reforma del Reglamento, en principio orientada a racionalizar el funcionamiento de la Cámara y para cuyo objetivo Marín no ha conseguido fomentar un consenso básico. E