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ABC JUEVES 15- -11- -2007 Archivada en Valencia una causa por blanqueo de dinero contra Benazir Bhutto 33 Una puerta de salida El Gobierno Sarkozy considera indispensable que a partir de ahora los trabajadores privilegiados pasen a cotizar 40 años, como hacen el resto de los veinte millones de trabajadores franceses J. P. QUIÑONERO PARÍS. Cuando, según los sondeos, está creciendo la hostilidad de la opinión pública contra los sindicatos de transportes públicos que defienden regímenes de jubilaciones y pensiones privilegiados, Nicolas Sarkozy está ofreciendo una puerta de salida que respete los principios no negociables de igualdad nacional. El corazón no negociable de la reforma de los sistemas de jubilaciones y pensiones privilegiadas en la SNCF (red nacional de ferrocarriles) la RATP (trenes de cercanías) y EDF y GDF (empresas estatales de distribución de gas y electricidad) es su homologación al resto de los sistemas de jubilaciones y pensiones no privilegiadas. Hasta hoy, estos grupos privilegiados pueden jubilarse a los 50 o 55 años, tras haber cotizado entre 37 y 37,5 años. De este sistema se benefician 1.100.000 pensionistas y 500.000 trabajadores en activo. El Gobierno Sarkozy considera indispensable que, a partir de ahora, los privilegiados pasen a cotizar 40 años, como el resto de los 20 millones de trabajadores franceses. Ese principio de igualdad en el número de años cotizados a la seguridad social, no es discutible. Sarkozy y sus ministros afirman, desde hace semanas, que hay otros muchos otros detalles sobre la mesa, empresa por empresa. Hasta ayer, los sindicatos se disponían a negociar centro por centro. La CGT, mayoritariamente comunista, ha sido la primera en aceptar este modelo. Las empresas públicas podrán negociar, cada una, por separado, muchos detalles prácticos: condiciones, modalidades, primas, años a tener en cuenta a la hora de recibir la jubilación, etcétera. Este proceso de diálogo llevado sociedad por sociedad en el sector pública no prejuzga el resultado final de la reforma. Pero tiene la virtud de diluir el agravamiento del conflicto. La opinión pública apoya, hasta ahora, la reforma gubernamental. Sin embargo, Sarkozy es el primer interesado en evitar la prolongación de un conflicto envenenado. Por su parte, las centrales de las empresas de transporte público son conscientes de estar defendiendo una causa injusta e impopular. Y estudian una salida airosa de la crisis. La bicicletas fueron un arma contra los atascos en París REUTERS