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ABC MIÉRCOLES 14 s 11 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 89 ¡Habemus edificio! La nueva Escuela Superior de Música Reina Sofía ya es casi una realidad. El edificio, en obras, fue presentado ayer a la prensa. Está previsto que las oficinas sean ocupadas en febrero, y que la actividad académica comience el próximo curso POR SUSANA GAVIÑA MADRID. Parece que se ha puesto de moda acudir a las ruedas de prensa y que en la puerta te suministren un casco por lo que pueda caer. Primero fue el tenista Federer, hace unos días el cantante Bustamante, y ayer le tocó el turno a la Escuela Superior de Música Reina Sofía, que presentó a los medios de comunicación in situ el estado de las obras del nuevo edifició al que se trasladará próximamente después de una década de esfuerzos- -los terrenos situados en las próximidades del Teatro Real fueron cedidos por el Ayuntamiento de Madrid en 1997- no exenta de problemas. Quizá por eso es comprensible la exclamación con la que Vicente Ferrer, vicepresidente de la Fundación Albéniz, de la que depende la Escuela Reina Sofía, abrió la visita: ¡Habemos edificio! Y es que han sido numerosos los obstáculos que se han encontrado por el camino- -entre ellos los huesos de Velázquez, u otros hallazgos arqueológicos que han detenido las obras en varias ocasiones- Según Ferrer, durante todo el proyecto se ha procurado cumplir con dos objetivos: Dotar de los instrumentos adecuados a la Escuela con un edificio donde el sonido es el elemento capital (el apartado acústico es responsabilidad de Vicente Mestre) y consensuar la arquitectura exterior con Patrimonio, el Colegio de Arquitectos, y otras instituciones Diseñado por Miguel Oriol, el edificio ocupa más de 5.000 metros cuadrados, distribuidos en nueve plantas (tres bajo calle y seis sobre ella) Tras seis años dedicados al diseño, derribo y construcción de cimientos, la primera piedra se puso en 2003, y la inauguración está prevista para el 2008, aunque su ocupación se realizará en dos etapas: la administración, tanto de la Escuela Reina Sofía como de la Fundación Albéniz, se trasladará en febrero, CLÁSICA Temporada CDMC Obras de Birtwistle, Lara y Holt. Int. Roderick Williams, barítono. London Sinfonietta. Dir. Thierri Fischer. Lugar: Auditorio 400, Centro de Arte Reina Sofía. Madrid. Fecha: 12- 11- 07 Todo en orden A. GONZÁLEZ LAPUENTE Hay una alegría general en el ambiente. A la temporada del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (CDMC) en el aún nuevo Auditorio 400, acude por segunda vez la London Sinfonietta. Siempre sucede ante cualquier concierto de un grande. El acontecimiento se respira antes de que se oiga la música. Se espera lo mejor. En esta ocasión, con el prurito de estar en el circuito como si de uno de los grandes escenarios europeos se tratase. La London Sinfonietta llega cargada de novedades: trae en programa la última composición de Harrison Birtwistle, otra de Simon Holt estrenada hace siete días y el Kammerkonzert de Francisco Lara que el CDMC encargara hace dos años para el Festival de Alicante. Y por supuesto el grupo inglés no decepciona. La London Sinfonietta parece un solo hombre y el director Thierry Fischer alguien sin fisuras, mando y seguridad. Luego está la música de sus dos compatriotas, a gusto de cada cual. Por mucho que Birtwistle parezca un indiscutible y que su Cortege combine con gracia la acción y la interpretación. Trece solistas en semicírculo que sucesivamente ocupan el centro según quien asuma el protagonismo. Incluso, en el caso de Simon Holt, a pesar de que se fije en Antonio Machado y sea capaz de encontrarle a su poesía más misteriosa encuentros sonoros de muy personal belleza, amén de un notable repertorio de recursos vocales (mucho le debe la obra al buen hacer del barítono Roderick Williams y a su voz timbrada, clara pronunciación e impecable afinación) La cuestión es que la presencia de la obra de Francisco Lara, en este concierto tan británico, hace pensar. Al margen de su propia materia, abundante en lo sonoro, bulliciosa en el interior, cargada de deslizamientos entre timbres instrumentales que llegan a ser solistas y del necesario sosiego que añaden sus partes más líricas. Hoy, en este Madrid cosmopolita, un concierto de la London Sinfonietta, con ser una cita digna de contemplar, suena un poco menos excepcional. ABC Vicente Ferrer, ayer durante la presentación del edificio. A la derecha, el estado de las obras del auditorio de la futura Escuela mientras que las clases no comenzarán hasta el próximo año académico. La construcción a día de hoy ha necesitado de un presupuesto de 19 millones de euros (se ha duplicado durante esta década) aportados al 50 por ciento por la Administración (Ayuntamiento de Madrid y Cultura) y fuentes de financiación privada obtenidos por la venta de los productos de la Escuela: sus aulas, que toman el nombre de su patrocinadores. El edificio, del que Ferrer destacó sus altas tecnologías, acoge camerinos, más de sesenta salas de formación y usos múltiples- provistas todas de la configuración de un estudio de grabación un auditorio con un aforo de 380 butacas, sin ningún espacio ciego una biblioteca en la última planta, abierta al público una comedor para los patrocinadores; y un despachito para cuando la Reina quiera venir La presidenta de la Funda- ción Albéniz y de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Paloma O Shea, mostraba también ayer su satisfacción: Al edificio aún le falta un poco, pero ya se ve la luz al final del túnel. Todos los obstáculos, incluidos los financieros, están salvados, salvo algún fleco que siempre queda, y vemos ya cercano el día, dentro de unos meses, en que Su Majestad la Reina cortará la cinta de la sede permanente de su Escuela afirmó. O Shea aprovechó la ocasión para hablar de las últimas iniciativas de su escuela, en la que cursan estudios un centenar de alumnos. Entre ellas destacó el programa Música para una escuela que consiste en el encargo de obras a los compositores más relevantes tanto nacionales como internacionales, para que los alumnos las sientan como suyas, y porque me pareció una buena manera de acercar a los jóvenes intérpretes al mundo complejo y fascinante de la creación actual Hasta el momento han aceptado el reto (contra rembolso de 3.000 euros) Corigliano, Eötvös, Gubaidulina, Hosokawa, Kurtag, Stockhausen, Saariaho, Nobre, Marco, Del Puerto, De Pablo y Nobre, entre otros. Y se espera la respuesta de Dutilleux, Ferneyhough, Cristóbal Halffter, Henze y Penderecki. Más información sobre la Escuela: http: Fundacionalbeniz. com