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86 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 14 s 11 s 2007 ABC Londres muestra los tesoros de la tumba de Tutankamón Es la mayor exposición del antiguo Egipto vista en muchos años EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Si la maldición existe, será un destino compartido por muchos. Londres espera batir un récord con la exposición Tutankamón y la edad de oro de los faraones que se inaugura mañana y permanecerá abierta hasta final de agosto. Más de 130 objetos arqueológicos relacionados con la dinastía de Tutankamón y cinco salas con piezas de la tumba del faraón- niño constituyen la mayor exposición sobre el antiguo Egipto realizada en Europa en muchos años. La muestra ha sido organizada por National Geographic, en colaboración con el Consejo Supremo de Antigüedades Egipcias y el asesoramiento del Museo Británico, y ocupa una parte de la Millennium Dome. Ya ha visitado diversas ciudades de EE. UU. donde volverá tras su paso por Londres, antes de recalar después en otros países europeos. Aunque la exposición no incluye la rica máscara mortuoria de Tutankamón- -tampoco su momia, que a primeros de mes quedó expuesta en una urna de cristal en su emplazamiento del Valle de los Reyes- la gran cantidad de objetos y su inestimable valor suponen una rara oportunidad para el gran público de parte de Europa y EE. UU. de contemplar las riquezas de la XVIII Dinastía. Ésta se prolongó entre los años 1539 y 1292 antes de Cristo, y es considerada como la edad de oro del antiguo Egipto. La dinastía fue cerrada por Tutankamón, que accedió al trono a los nueve años y murió a los 19 de forma repentina. Los análisis realizados en 2005 con las últimas tecnologías vinieron a descartar un posible e nve n e n a m i e n t o del joven faraón, y Zahi Hawass, director general del Consejo de Antigüedades, estima que Tutankamón pudo haber muerto al caer de una carroza mientras cazaba en el desierto, como ayer indicó en Londres durante la presentación de la exposición. Hawass indicó que ésta supone un cambio en el modo de colaboración de las autoridades egipcias a la hora de prestar sus tesoros arqueológicos. No más comida gratis proclamó, indicando que a partir de ahora todo museo que quiera préstamos tendrá que aportar fondos para la preservación del patrimonio histórico de Egipto. Así, el 75 por ciento del precio de la entrada en Londres tendrá esa finalidad. Entre los objetos más significativos figura la diadema real de oro que la momia de Tutankamón llevaba en la cabeza, así como un diminuto sarcófago dorado que contuvo su hígado. Estas y otras piezas fueron halladas en la tumba de Tutankamón cuando fue descubierta por el arqueólogo Howard Carter. Parlamento de Escocia, proyectado por Enric Miralles LUNWERG Un libro muestra la otra modernidad de la arquitectura española reciente Lunwerg reúne al arquitecto Hernández León y el fotógrafo Marc Llimargas TULIO DEMICHELI MADRID. El arquitecto y presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández León; y el fotógrafo, también arquitecto, Marc Llimargas, establecen en el libro Arquitectura española contemporánea -que edita primorosamente Lunwerg- -un diálogo sobre La otra modernidad a partir del análisis de doce emblemáticos edificios construidos durante los últimos años: la Torre Woermann (Iñaki Ábalos y Juan Herreros) el Parlamento de Escocia (Enric Miralles) el Palacio de Congresos de Castellón (Carlos Ferrater) el Kursaal (Rafael Moneo) el Museo Arqueológico de Almería (Ángela García de Paredes e Ignacio García Pedrosa) el Palacio de Congresos de Pamplona (Francisco Mangado) el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón) el Museo de la Ilustración de Valencia (Guillermo Vázquez Consuegra) la Caja de Ahorros de Granada (Alberto Campo Baeza) el Estadio de Fútbol de Lasesarre (Eduardo Arroyo) la Terminal de Yokohama (Alejandro Zaera) y el Palacio de Congresos de Mérida (Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano) El editor Juan Carlos Luna justificó la aparición de este libro afirmando que no había ninguno de estas características en el mercado Hernández León explicó que la relación con Llimargas ha sido íntima e intensa, de forma que las fotografías realizadas se iban intertextualizando, hasta cobrar un carácter narrativo; y los textos funcionaban como una cinematográfica voz en off para transmitir en el libro una experiencia arquitectónica. Y es que, cuando los arquitectos trabajan sus planos, éstos los leen otros arquitectos como una partitura de solfeo, pero al público hay que comunicarle las emociones que causan el espacio, el silencio, el tiempo y la materia. Por su parte, Llimargas considera que la complejidad de la arquitectura sólo se puede transmitir por medio de la sugerencia y que ése es el discurso del libro. A su juicio, la elección de los edificios muestra una gran coherencia de pensamiento, que alude a la dimensión filosófica y poética del arte. En fin, el arquitecto y el fotógrafo han buscado realizar un libro que se lee y se mira.