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ABC MIÉRCOLES 14 s 11 s 2007 ECONOMÍAsMOTOR 49 abc. hoymotor. com La UE fracasa en su intento de gravar los automóviles más contaminantes Los Veintisiete deciden mantener el actual impuesto de matriculación sobre los vehículos MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. Europa cree que la relación entre el calentamiento del planeta y la emisión de gases contaminantes es evidente, pero tiene dudas sobre las actuaciones a tomar. Un ejemplo claro de ello ocurrió ayer, en el marco del Consejo de Ministros de Economía de la Unión Europea (Ecofin) incapaz de alcanzar un acuerdo para crear un nuevo impuesto que grave los automóviles más contaminantes. Y, como en materia de fiscalidad las decisiones en Europa se toman por unanimidad, la propuesta de la Presidencia portuguesa de la Unión Europea quedó de momento en nada. La idea de Portugal era sustituir el actual impuesto de matriculación por una especie de tasa de circulación, vinculada a las emisiones contaminantes de CO 2 de los vehículos, de modo que se premiase fiscalmente a aquellos que menos emisiones lanzasen a la atmósfera y al revés, se castigase a los más contaminantes. Sin embargo, la voracidad fiscal de los Gobiernos se impuso y ninguno quiso dar su voto a la posible pérdida de ingresos fiscales, en caso de que se hubiera suprimido el impuesto de matriculación. España, según aseguró el ministro de Economía, Pedro Solbes, apoyó la tesis del mantenimiento del citado impuesto. Algunos países que no quieren ni oír hablar de armonizar nada en materia fiscal, incluido el sector de automoción, son Reino Unido e Irlanda, que no dudaron ayer en mostrar de nuevo su rechazo a la propuesta de la Presidencia de la UE con el argumento de que Bruselas no tiene competencias en fiscalidad, cosa que es en parte cierta, sobre todo en aquellos impuestos que están sin armonizar, como es el caso del de matriculación. En todo caso, la Presidencia de la UE advirtió ayer de que presentará una nueva propuesta al consejo Ecofin en diciembre, en la línea de que se establezcan objetivos comunes para tener en cuenta las emisiones a la hora de fijar los impuestos sobre los vehículos ya que, entre otras cosas, la actual disparidad que existe ahora va en contra de la deseable armoniza- ción del mercado interior de la UE. La idea que presentó la Presidencia portuguesa era establecer un impuesto vinculado a los vehículos en función del CO 2 que emitan o por consumo de carburante, o lo que es lo mismo, castigar fiscalmente a aquellos consumidores que opten por los vehículos más contaminantes. Sin embargo, la mayoría de los países europeos optó por mantener el statu quo y conservar sus actuales ingresos fiscales derivados del impuesto de matriculación. Más vale pájaro en mano España, según reconoció el ministro de Economía, Pedro Solbes, respaldó mantener el impuesto