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36 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 14 s 11 s 2007 ABC Sarkozy propone un debate sin tabúes sobre el futuro de Europa Después de la crisis del no el presidente quiere que Francia vuelva a estar en la cabeza de Europa abogando por una política en la que se puede hablar de todo ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL ESTRASBURGO. Aunque no empezará hasta el segundo semestre del año que viene, Nicolas Sarkozy expuso ayer un adelanto de lo que será la Presidencia francesa: una sacudida de las políticas esenciales, desde la intervención en la cotización del euro hasta la consolidación de la Europa de la defensa y su anclaje en la Alianza Atlántica. Una rareza en el hemiciclo de Estrasburgo, el presidente francés suscitó los aplausos de toda la cámara, cuyos miembros apreciaron con entusiasmo sus referencias al capitalismo financiero y especulativo. Con el grupo Popular respaldándole, sólo le levantaron la voz los diputados de la bancada de independentistas británicos y demás euroescépticos. Lanzado, enérgico, en vivo y en directo, Sarkozy no decepcionó en Estrasburgo a un hemiciclo lleno a rebosar, algo que no sólo explica el truco habitual de estas sesiones solemnes y que consiste en intercalarlos en medio de las votaciones de la mañana. Algunos socialistas franceses le esperaban con gritos en demanda de un referéndum sobre la ratificación del Tratado de Reforma (que por cierto Sarkozy sigue llamando tratado simplificado lo que es claramente un sarcasmo) que aguantó como si no los escuchase, hasta que cuando le cuadraba más con el discurso, les increpó: ¿Desde cuándo en un Parlamento se considera que una ratificación por parte del Parlamento francés no sería democrática? HORIZONTE Ramón Pérez- Maura ESPAÑA AYUDA A CHÁVEZ onforme vamos conociendo los detalles de cómo se gestó el abandono del plenario de la Cumbre Iberoamericana por S. M. el Rey los medios españoles parecemos cada vez más dispuestos a dejar a nuestro jefe de Estado a los pies de los caballos en lugar de enorgullecernos del papel que jugó. Sabemos ya que Don Juan Carlos consultó con el presidente del Gobierno- -en presencia del generador del entuerto, el ministro Moratinos- -la conveniencia de abandonar la sala. Y, sin embargo, el pasado lunes por la noche escuchaba en Onda Cero la rechifla que los contertulios del programa se traían al hilo de leer los contenidos de la Prensa del día siguiente y ver los detalles del diálogo Rey presidente del Gobierno. Vayamos al otro lado del Atlántico. Hugo Chávez, que tiene de la prensa libre el mismo concepto que Giacomo Casanova de una doncella, estará regodeándose al ver cómo los españoles hacemos chanzas con la actuación de nuestro Rey en defensa de la dignidad de la Presidencia del Gobierno español ante los ataques de un tiranuelo. Y Chávez empleará en su beneficio cualquier cita de lo que se dice en los medios españoles- -pero nunca citará un comentario crítico, claro. El grave cambio de escenario político que se ha producido en Hispanoamérica en los últimos años, agudizado por la incapacidad del Gobierno español para plantar cara a quienes nos han desafiado, está generando un reequilibrio de fuerzas en el que la España de Zapatero se convierte en el muñeco de feria que recibe todas las bofetadas- -privilegio hasta ahora reservado a ese tirano universal llamado George Bush. Enhorabuena, señor presidente. Ya ha conseguido que España bajo su mando supere en algo a los Estados Unidos del denostado tejano. El problema es que con el dinero que Venezuela obtiene del petróleo y la incompetencia de quienes debiéramos actuar como contrapeso a Chávez, no hay un freno- -previsible- -al caudillo golpista. Sólo nos queda esperar a que los venezolanos se den cuenta de en qué se está dilapidando su riqueza nacional- -mientras a ellos se les caen los puentes- -y se levanten para poner fin a la tropelía. C Los diputados apreciaron que Sarkozy haya lanzado la idea de un debate sin tabúes sobre el futuro de Europa, una vez que se termine el proceso de ratificación del nuevo tratado. Especialista en decirle a todos lo que quieren escuchar (menos al Gobierno español, al que todavía le afea que no se puede ser miembro de Schengen y regularizar a los sin papeles sin pedir la opinión de los demás el grueso de su discurso puede ser abrazado por tirios y troyanos. Palabras dedicadas al elogio de las decisiones por mayoría y no por unanimidad, o al refuerzo de la defensa comunitaria en términos que no se han escuchado en boca de un dirigente francés: ¿Cómo puede ser Europa un factor de paz y equilibrio si no es capaz de asegurar su propia defensa, si no somos capaces de debatir sobre la construcción de la defensa europea y la renovación de la OTAN? Y otras en el campo económico, tales como la posibilidad de que se pueda intervenir en la cotización del euro, que tampoco se suelen escuchar de quienes se consideran liberales. Sarkozy quiere ofrecer algo de proteccionismo frente a la competencia exterior, aunque sea defensivo Europa no quiere el proteccionismo pero debe reclamar la reciprocidad, debe Discurso para todos Sarkozy, durante su discurso en la Eurocámara asegurar su independencia energética y su independencia alimentaria menos competencia en los mercados ya hemos decidido que para Europa la competencia no es sólo un medio, sino un fin en sí misma Si después añade que Europa tiene un papel que AP ejercer en la necesaria moralización del capitalismo financiero, cuyos excesos son rechazados por los ciudadanos del mundo entero se hace uno una idea de lo que es el liberalismo según Sarkozy y por qué casi le aplaudían más los socialistas que los populares. Francia mantiene sus reservas al ingreso de Turquía en la Unión E. S. Los observadores turcos ayer en el Parlamento Europeo, que sin duda los había, se quedaron con las ganas de escuchar en el discurso una referencia a sus intereses. El presidente francés no hizo alusión en ningún momento a las aspiraciones turcas, al menos mientras habló en público. Sin embargo, ante los jefes de los grupos parlamentarios, según fuentes bien informadas, insistió en mantener la misma oposición al ingreso de Turquía que exhibió en la campaña electoral. Más aún, dijo que Europa debía ser sincera con los turcos ofreciéndoles un tratado concreto y ventajoso con una relación especial, pero excluir el ingreso como miembro de pleno derecho. Sarkozy argumentó que los países que más presionan en favor de Turquía (en referencia a Gran Bretaña) son los que menos Europa quieren, y que, de todos modos, no piensa que el precio de mantener la estabilidad en Turquía deba ser la disolución del proyecto europeo.