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ABC MARTES 13 s 11 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 La violación de Lucrecia reflejo del lado más negativo del hombre, en el Real La primera ópera de cámara de Britten- -fruto de la austeridad de la II Guerra Mundial- -se presenta por vez primera en Madrid, con dirección musical de Paul Goodwin y escénica de Daniele Abbado SUSANA GAVIÑA MADRID. Envidia, violencia, sentimiento de culpa, muerte... son los ingredientes que nutren la ópera The rape of Lucretia (La violación de Lucrecia) a la que puso música Benjamin Britten, y que a partir de hoy, y durante tan sólo tres funciones (13, 15 y 17 de noviembre) intercaladas con Il burbero de buon cuore de Martín y Soler, se puede ver en el Teatro Real, en el que supone, según su director artístico, Antonio Moral, su estreno en Madrid Tejida sobre un libreto de Ronald Duncan, inspirado en la obra homónima de André Obey, que a su vez bebió de un poema de William Shakespeare, es la primera composición de Britten tras su éxito Peter Grimes Su gestación coincidió con el final de la II Guerra Mundial y las consecuencias de ésta: la pobreza y el conocimiento de los horrores que en ella se habían producido. La primera hizo que el compositor optara por un formato más pequeño- -la ópera sólo requiere de trece músicos (en el Real serán 14) y ocho cantantes- idóneo para el escenario que la encargó, el Festival de Glyndebourne, donde se estrenó en 1946. A Madrid llega en una producción del Teatro Reggio Emilia, que dirige Daniele Abbado (hijo del director de orquesta Claudio Abbado) responsable también de la escena de esta ópera. Abbado visita por primera vez el teatro madrileño al igual que Paul Goodwin, que se situará al frente de la- -en esta ocasión- -reducida plantilla de la Orquesta Titular, en la que el director musical realiza un auténtico trabajo de orfebrería afirmó Moral. Goodwin elogió la extraordinaria arquitectura de la partitura inglesa. Es como un espejo roto que tiene muchos niveles. Si bien se ve en un primer instante la belleza y personalidad de Lucrecia, por debajo subyacen otras cosas, como la manipulación de Junius, que se van superponiendo El director de orquesta destacó el rechazo de Britten por los extremos, para él las cosas no son blanco y negro, derecha o izquierda, se detiene en los grises Algo que se refleja en su música, que empieza tonal pero después se tuerce a lo atonal Es precisamente esta obra, según Goodwin, la que le sirve al compositor como campo de experimentación de nuevas formas. E incide en la doble lectura de toda la ópera: Hay dos colores tanto en los personajes como en la historia res extraordinarios- -como si se tratara de un cuadro de Kandinsky- -y que tienen papel de solistas y momentos de gran lucimiento afirma. Otra de las particularidades de la obra es que está narrada por un coro femenino y otro masculino, simplificado por Duncan en una soprano y un tenor. Ambos están en los márgenes de un cuadro como si se tratase de una pintura estática, en cuyo centro de inserta la historia explica Daniele Abbado. La falta de movimientos de éstos, deviene después en la creación de unas escenas muy dinámicas en los personajes principales. Es ahí- -matiza- -donde reside la modernidad de esta obra En cuanto a la lectura que le ha querido imprimir el director italiano, éste confiesa haberse alejado de la visión del cristianismo vertida por Britten, muy exagerada en su opinión. Y le brinda al público la oportunidad de que sea él quien decida la interpretación. Y asegura que la suya, no tiene ninguna ideología Para Abbado, con La violación de Lucrecia Britten entra en una serie de personajes que son siempre víctimas Y destaca la cantidad de negatividad que contiene la obra, reflejo de la posguerra que se está viviendo, donde la envidia- como ya sucede en obras como Otelo de Shakespeare -se convierte en el detonante de la tragedia: la violación y posterior suicidio de Lucrecia. El director de escena ha combinado la ambientación original clásica de algunos personajes, más apegados a esa época con la atemporalidad de los coros, que están como suspendidos en el aire, como si fueran ángeles sin sexo Completa el cuadro la proyección de imágenes de campos de exterminio, y de represión pertenecientes a distintas épocas. El reparto está compuesto por Toby Spence, Vilet Noorduyn, Monica Groop, Ruth Rosique y David Rubiera, entre otros. Más información sobre la ópera: http: www. teatro- real. com JAZZ Chick Corea Béla Fleck Intérpretes: Chick Corea (piano) y Béla Fleck (banjo) Lugar: Teatro Circo Price, de Madrid. Fecha: 12 de noviembre. LA EXTRAÑA PAREJA PABLO MARTÍNEZ PITA El jazz ofrece un sinfín de posiblidades merced a su capacidad de adaptación, o mejor dicho, a la capacidad de adaptación de los músicos. En este caso, piano y banjo se dan la mano con dos de los mejores intérpretes que existen en la actualidad. Además, tanto Chick Corea como Béla Fleck son especialistas en afrontar nuevos desafíos y combinaciones sonoras. Sobre todo el primero se ha mostrado últimamente muy prolífico en cuanto a proyectos, unos con mejor fortuna que otros. Tanto es así, que sus más recientes visitas a Madrid han ofrecido repertorios que no tenían nada que ver unos con otros. El que anoche se nos presentaba en el Teatro Circo Price, dentro del Festival de Jazz de Madrid, es de los buenos. Es el mismo que ha tomado forma en el disco The enchantement y que no posee otro apoyo instrumental que el los dos intérpretes. Extraño lugar fue lo primero que dijo el pianista, sorprendido y divertido por el aspecto circense del recinto. Y extraño ambiente, podríamos añadir, con gente comiendo palomitas y entrando y saliendo en busca de refrescos, cervezas o toblerones. Algo poco frecuente en un recital de jazz. Mientras, los protagonistas de la noche desplegaban un temario de producción propia- -como Señorita Children s song Spectacle o Joban Dna Nopia lo cual resulta más arriesgado e incluso interesante para ellos, pero también más árido para el espectador- -aún así, hay que añadir que hubo aplausos a rabiar, sobre todo al final- Brazil era el único título popular, y, por tanto, en el que más fácil era identificar las posibilidades que ofrece esta extraña conjunción de instrumentos. Al final, en los bises, ya más relajados, hubo lugar a otras fantasías en torno a melodías reconocibles. Especialmente afortunada fue la fugaz intervención de Béla Fleck retomando el terreno que mejor conoce, el del bluegrass. Una improvisación espectacular que fue respondida con brillantez por Chick Corea. En cualquier caso, entre los dos músicos, metidos de lleno en el interesante experimento, iniciado el inusual diálogo, surgía de vez en cuando la magia. Un cuadro de Kandinsky El mayor reto para Goodwin ha sido, sin lugar a dudas, conseguir extraer la belleza de la música con tan pocos instrumentos, que deben crear colo- De pequeño formato Un momento del ensayo de La violación de Lucrecia en el Teatro Real JAVIER DEL REAL