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6 OPINIÓN MARTES 13 s 11 s 2007 ABC AD LIBITUM EL VALOR DEL NÚMERO DOS L dos es un número con menos prestigio que el uno; pero tan importante y, en ocasiones, dueño de mayor mérito y relevancia. En los certámenes literarios, especialmente en los poéticos, el dos suele ser el primero entre quienes no tienen valedores e influencias. En política, el dos tiene valor doble, es lugarteniente y repuesto. De ahí, en buena medida, la debilidad estructural de nuestros grandes partidos políticos. José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, primeros entre sus respectivos conmilitones, tienen en común la debilidad de sus segundos. José Blanco en el PSOE y Ángel M. MARTÍN Acebes en el PP son fruFERRAND to, más que de su propia grandeza, de la intransitiva fuerza que la partitocracia transmite a sus gestores y burócratas. Ninguno de ellos tiene hechuras de vice y ambos andan más cercanos a la imagen del escudero medieval que del líder contemporáneo capaz de sustituir, si la necesidad lo requiere, a su jefe de fila. Eso empobrece tremendamente un sistema representativo y pone en veremos la potencia futura de las dos únicas formaciones que, cada cual a su modo, pueden aspirar al Gobierno de España. Es posible que, dado lo mucho que los españoles valoran los gestos de grandeza, la figura de presidente del Gobierno haya salido reforzada de los desagradables acontecimientos suscitados en la Cumbre Iberoamericana de Chile y que, por ello mismo, hayan engordado las opciones de Zapatero a renovar su contrato de inquilino en La Moncloa. En consecuencia algo habrán decaído las expectativas de Rajoy que, aun teniendo toda la razón, no ha estado fino ni cortés al recordar las amistades peligrosas cultivadas por los socialistas en esta legislatura. En el poder se puede ser número uno con un dos raquítico en los alrededores. Su ejercicio embellece y fortalece, amplía la capacidad de quien lo ostenta y, además, el dos del Gobierno puede suplir con creces la ridícula pequeñez del dos del partido; pero en la oposición, en la que el uno es número extremadamente frágil, incluso volátil, es importante la robustez del dos. Ahí reside uno de los problemas de futuro para un PP que, a sólo 120 días de unas elecciones trascendentales, sigue brillando más en quienes fueron que en los que aspiran a llegar a ser. El Rey Don Juan Carlos vuelve de Chile engrandecido por su actitud; pero eso no nos afecta porque, en una monarquía, la Corona representa la continuidad sosegada del Estado. La alternancia en el Gobierno, que es la revitalización permanente del juego democrático, es el fruto de la voluntad ciudadana, y de ahí la inquietud ante la escasez de los doses que luce el muestrario. En la contienda política el número dos valora y potencia al uno. También el tres, el cuatro, el cinco... pero no es cosa de hablar de ellos, en referencia al PP y al PSOE, para que no cunda el desánimo colectivo. PERSPECTIVA PRESUNTA DISCRIMINACIÓN lescente que piensa que las decisiones no tienen coste. L 30 por ciento de las mujeres directivas renunNunca he entendido esa obsesión de los colectivos presuncian a su cargo al no poder conciliar trabajo y fatamente progresistas por adoptar la lógica del poder y el milia. El 22 por ciento de las mujeres directivas didinero. Los mismos que condenan la economía de mercacen tener en su marido el mayor lastre para su carrera. do por su voracidad en convertir el trabajo en mercancía Aumentan los grupos de mujeres que reivindican la vuelno tienen reparos en asumir que detrás de toda mujer prota al hogar. Estos datos son los titulares de un informe pufesional hay un jefe ambicioso y sin escrúpulos, cuyo úniblicado en El País Vienen acompañados de una concluco límite es la discriminación a la que se ven sometidas. sión no tan cierta: el techo de cristal, la famosa barrera Los economistas sabemos desde 1957, cuando que impide la progresión profesional de la mujer, Gary Becker publicó su Economía de la discries una evidencia lacerante de discriminación. Cominación que ésta requiere para perpetuarse mo las palabras no son neutrales, me he permitien una economía de mercado que los agentes sodo reescribir las frases anteriores. El 30 por cienciales renuncien a la racionalidad o acepten una to de las mujeres directivas prefieren tener tiemdisminución de su renta real. Lo primero es un po para dedicar a su familia y se apartan de la casupuesto heroico; lo segundo lleva al atraso a las rrera presidencial manteniendo un trabajo intesociedades que lo practican, como bien demuesresante pero no tan absorbente. El 22 por ciento de tra el ocaso del mundo islámico. Las sociedades, FERNANDO las mujeres directivas valoran tanto su matrimocomo los deportes, se organizan mediante reglas FERNÁNDEZ nio que están dispuestas a sacrificar un ascenso de juego explícitas que se plasman en leyes. Hasprofesional por mantenerlo. Como vivimos en ta la entrada en vigor de la tan celebrada ley de igualdad una sociedad rica y el derecho civil ha disminuido radihabíamos diseñado un sistema de competencia profesiocalmente el riesgo económico asociado a la ruptura manal basado en la igualdad de oportunidades y en el que la trimonial, aumentan los grupos de mujeres que se planacción del Estado se limitaba a comprobar que esta igualtean la vuelta al hogar. dad efectivamente existía. Ahora lo hemos sustituido por Si el discurso dominante es el primero, las palabras la igualdad de resultados. Lo importante ya no es que tonos llevan naturalmente a denunciar la existencia de disdos jueguen al fútbol con las mismas reglas, sino que cacriminación. Pero si la interpretación correcta es la seda año gane un equipo distinto. Para ello ni siquiera basgunda, entonces podemos afirmar que las mujeres directaría con igualar por decreto los presupuestos de todos tivas, un colectivo privilegiado por educación y renta y los participantes, sino que habría que asignar un hándicuyo futuro afecta poco al del resto de sus compañeras, cap a los distintos equipos que fuese inversamente prosalvo que supongamos que ellas sí discriminan, tienen porcional a los resultados del año anterior. No estoy segucapacidad de elegir. Competir por acceder a la alta direcro de que aumentáramos los éxitos de la selección españoción exige siempre sacrificar tiempo por dinero. La sociela de fútbol, ni siquiera que creciera la afición por ese dedad espera de los hombres que no se lo piensen, que lo inporte. Tampoco estoy seguro de que con afirmaciones tenten. Sin embargo, las mujeres pueden decidir. Si prigratuitas sobre el techo de cristal mejorásemos la compeman sus responsabilidades familiares, encontrarán la tividad de la economía española, ni la probabilidad de simpatía y comprensión de los demás, incluidas las comque las mujeres tengan una mayor capacidad de elección, pañeras de su mismo sexo. Si deciden asumir el reto, no lo que dicen los clásicos que es el objetivo último del desadeben esperar que les cambien las reglas de juego. Parece rrollo económico y el fin lógico de un gobierno que dice más sensato trabajar para que los hombres también pueaspirar a hacernos felices. dan elegir. Pero no nos convirtamos en una sociedad ado- E E