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Lunes 12 de Noviembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.570. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. La peregrinación de John Wayne Winterset, un peliculero pueblo de Iowa, convierte la humilde casa donde nació hace cien años en una curiosa meca para mitómanos fascinados con el actor que Hollywood transformó en símbolo de EE. UU. POR PEDRO RODRÍGUEZ a imaginación cinéfila siempre juega malas pasadas al contrastarse con la realidad. Cualquier aficionado a los westerns seguramente intuye que un personaje como John Wayne debió haber nacido en algún lugar con desiertos, caballos, ranchos y armas de fuego como artículos de primera necesidad. Pero las apariencias acuñadas por las magistrales películas de John Ford se encuentran en las antípodas de la realidad, que al fin y al cabo es de lo que vive Hollywood. La prueba fehaciente se puede encontrar en la localidad de Winterset, un relajado pueblecito de cinco mil habitantes de Iowa, que ha sabido convertir la humilde casa donde hace cien años nació el icónico actor en una curiosa atracción turística. Pero, eso sí, con un paisaje de plácidas granjas, maíz en cantidades industriales y mucho porcino. Sin rastro de indios amenazadores o escenarios tan monumentales como polvorientos para pulsos fogueados entre el bien y el mal. Con el agravante de que la simbólica figura que el mundo conoce como John Wayne se llamaba en realidad Marrion Robert Morrison, nombre mucho más propio de un farmacéutico como su padre que del cowboy cinematográfico transformado en símbolo de Estados Unidos. En una esquina cercana a la plaza principal de Winterset se encuentra la sencilla vivienda de un dormitorio donde el 30 de mayo de 1907 nació un bebé enorme que terminaría por protagonizar 153 películas. La residencia se puede visitar a cambio de cuatro dólares dentro de un curioso montaje a cargo de unas cuantas señoras tan mayores como diligentes, que además regentan una surtida tienda con toda clase de ar- EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno EL LINCE ucía la vicepresidenta una bufanda con estampados felinos para recibir a los aviadores. Se diría que, ahora que el lince aumenta sus poblaciones, se hubieran puesto de moda sus estampados. Cada lince es distinto precisamente en eso: en el dibujo de sus manchas. No sólo varía por individuo, sino también por regiones, como el canto de los pájaros. Esto es algo que ya decían en 1996 los agentes forestales de Granada: que había lince en Los Montes, pero ahora se asegura científicamente. Y a esto nos iremos acostumbrando, a especies que veremos cómo aumentan sus poblaciones contra todo pronóstico porque se está produciendo un abandono del campo y esto es algo que se observa en casi todos los países de la cumbre iberoamericana, no sólo la diferencia entre ricos y pobres, sino en que la población se está aglutinando en las ciudades mientras las regiones rurales quedan despobladas pues su futuro no es otro que el de convertirse en polígonos industriales de viento y de sol para abastecer de energía a las macrociudades. Algún día habrá que analizar si este apelmazamiento de la población humana alrededor de un centro, influye también en la conformación de un pensamiento colectivo frente al pensamiento del individuo. Pero de lo que no cabe duda es que tendrá consecuencias ecológicas porque, en esa carrera de relevos que es la vida, surgirán especies que aprovecharán ese vacío sobre las tierras, como viene haciendo ahora quizás el lince. Con ese estampado felino que la vicepresidenta lucía la otra noche en su bufanda parecía corroborar que efectivamente han estado en el asunto de Chad a la que salta, tras adelantarse el lince. L L Wayne, en Valor de ley la película con la que ganó el Oscar en 1969 tículos relacionados con John Wayne, desde parlantes ornamentos de Navidad hasta snacks de carne seca. Con planes para construir un museo más en serio, la visita al 216 de la South Second Street se limita a tres habitaciones repletas de atrezzo y recuerdos, incluida una foto de Ronald Reagan visitando el lugar durante su campaña para la reelección presidencial. Aunque todas estas piezas primorosamente coleccionadas contrastan con la realidad de que John Wayne sólo vivió en este lu- REUTERS gar tres años hasta mudarse con su familia a California, acercándose con enorme fortuna hasta Hollywood. De hecho, se supone que el actor, apodado The Duke nunca volvió a pisar en toda su vida Winterset pese a rumores sobre una furtiva visita. Frustraciones que parecen dar la razón una vez más al inefable periodista de El hombre que mató a Liberty Valance cuando sentenciaba que en el Oeste, si la leyenda supera a la realidad, nosotros imprimimos la leyenda