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90 DEPORTES Tenis s Master femenino LUNES 12 s 11 s 2007 ABC Henin ahoga la resistencia de Sharapova La belga, maestra de maestras después de tres horas y media de épica lucha JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. Es lo que tiene el músculo, que se cansa. El cerebro no tanto, así que o liquidas los partidos al principio o en los encuentros maratonianos la inteligencia se acaba imponiendo. Y el tenis de Justine Henin es más cerebral que el de Sharapova, que juega al tenis a palo limpio, fuerza pura y dura para imponer su gran físico. Fue un partido tremendo, jugado, no con el cuchillo entre los dientes, sino con sables, cachiporras, floretes, pistolas... lo que fuese necesario con tal de ganar un punto, sólo un punto. Se preveía un choque así, pero no tan largo. Cada bola fue una agonía para las dos. Sharapova intentaba el juego directo y Henin lo repelía, intentando masticar el punto, mover la bola para que María se sintiese lo más incómoda posible. Sin embargo, el problema de la belga llegó, una vez más, por el servicio, lo mismo que en el partido ante Ivanovic. Un desastroso primer servicio (48 por ciento de primeros es una birria impropia de una número uno) fue un lastre contra el que ni siquiera Henin pudo luchar con garantías. Con ese saque, cualquier jugadora habría tirado la toalla en esa manga para un 6- 1 ó 6- 2, pero Justine tiene tanto tenis dentro que fue aguantando como pudo, sobre todo teniendo en cuenta que Sharapova, en el cénit de su físico, alcanzaba unos porcentajes de primeros del 83 por ciento. Esa diferencia fue vital en el set, porque permitió a la siberiana aprovechar un último juego desastroso de Henin. Hizo la belga siete dobles faltas en esa manga y tres en ese juego definitivo. Y, además, muchos errores no forzados (22 contra once de la rusa) Con esas cifras es normal que Sharapova se acabase adjudicando la manga después de disponer Henin Sharapova 576 753 Duración: 3 horas, 24 minutos. Evento: Final individual del Master femenino. 9.500 espectadores. Justine Henin María Sharapova 55 primer servicio 69 4 Aces 5 8 Dobles faltas 9 6 18 Break points a favor ganados 4 18 74 puntos con primer saque 67 43 puntos con segundo saque 33 44 puntos ganados al resto 40 de ocho bolas de set, que hasta ahí llegó la resistencia de la número uno mundial. Eso, y a pesar de la derrota, dio que pensar, y significaría la clave del partido. Es decir, que jugando mal Henin llevó al extremo a su rival y representaba también que no se iba a dar por vencida. Uno de los puntos fuertes de Justine, y por lo que es número uno, es su constancia y su confianza. Nunca se rinde y tiene una fe inquebrantable. En el segundo set se agarró a la pista con dedos de hierro, siguiendo con su táctica de mover a la otra, esperando que poco a poco el físico le fallase. Tenía su sentido. María ha llegado a este torneo después de estar varias semanas sin jugar, ha liquidado sus partidos por la vía directa y se suponía que no estaba preparada para llevar el duelo a terrenos pantanosos donde hubiese que ganar cada punto con pico y pala, extrayendo su fruto de cada bola. Y así fue. Sharapova fue declinando, perdió el segundo set y la tarea de demolición de Henin llegó en el momento decisivo, cuando cada bola cruzada era un puñal en las piernas de la rusa, que se fue abajo poco a poco, bola a bola. Al final, Henin puso la guinda. Justine Henin levanta el trofeo alcanzado en el Master femenino FRANCISCO SECO JUSTINE HENIN Tarea de demolición UNA CAMPEONA FORJADA A GOLPES POR LA VIDA La número uno del tenis mundial, Justine Henin, completa una temporada casi perfecta con diez títulos en un año tras superar una tormentosa vida privada J. M. C. MADRID. Forjar el carácter. Eso es lo que le ha enseñado la vida a Justine Henin, una campeona hecha a base de golpes y frustraciones que crearon una coraza en su corazón y en su cabeza. A los doce años Justine vio como su madre, Françoise Rosière, profesora de Lengua Francesa y de Historia, moría de cáncer. Estaba muy unida a ella y su fallecimiento fue un duro golpe, pero no el único. Su matrimonio con Pierre- Yves Hardenne a los 22 años la despegó un tanto de su familia, sobre todo de su padre, José Henin, del que ya se había emancipado a los 14 años porque consideraba que la presión que ejercía sobre ella era insoportable. Además, el matrimonio no salió bien y se fue al traste. A los tres años de la unión sufrió una dolorosa separación de la que pudo salir con mucho esfuerzo. Fue hace un año, pero en su ayuda llegó la reconciliación con su familia y el firme propósito de salir adelante. En vez de hundirse, Justine se refugió en el tenis, se encerró en la cancha y dio salida a sus frustraciones con horas y horas de entrenamiento, con un carácter firme y decidido y con una gran confianza en su juego. En 2007 su ascensión fue meteórica. Hasta entonces es- taba entre las primeras, luchando contra la irrupción de Sharapova y también contra el creciente dominio del músculo. Sin embargo, ella optó por usar sus armas y exprimirlas. Con sólo 1,67 y 57 kilos de peso, decidió hacer valer su técnica y su conocimiento del juego, además de una tenacidad por la que nunca daba un partido por perdido. Este año ha ganado diez títulos, entre ellos Roland Garros, el Abierto de Estados Unidos y este Master de tenis, reeditando el éxito que ya tuvo el pasado año. Además, no se parece en nada al resto de las tenistas, sobre todo a Sharapova. Henin huye de los flashes, del glamour y de la popularidad, y sólo se parece a la rusa en una cosa: habla poco y sus relaciones con las demás jugadores del circuito es la estricta y necesaria. En su trayectoria un hombre ha sido clave: el entrenador argentino Carlos Rodríguez, que lleva sus pasos desde que Henin cumplió los 14 años: Es como mi padre o mi hermano. Nunca me ha abandonado Huida del ruido Henin: No hice mi mejor tenis. Tengo que ser más efectiva a la hora de realizar mi juego agresivo Sharapova: He jugado bien, y no sólo hoy, sino toda la semana. Intentaré volver a ser la número uno