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88 DEPORTES LUNES 12 s 11 s 2007 ABC Gabriele Sandri REUTERS Un policía examina el coche donde falleció el seguidor del Lazio en una estación de servicio de Arezzo EFE Otra muerte sacude el calcio Un seguidor del Lazio muere por el disparo de un policía y se desata una ola de violencia VERÓNICA BECERRIL CORRESPONSAL ROMA. ¿Por qué? Era la pregunta que ayer desde todos los sectores se hacía Italia después de la muerte de un seguidor del Lazio alcanzado por un disparo de advertencia de la Policía en una estación de servicio en una autopista. ¿Por qué el fútbol se ha convertido en una lucha en el país ganador del último Mundial? Los hechos tuvieron lugar a primera hora de la mañana de ayer en la estación de servicio Badia al Pino, cerca de Arezzo, al noroeste de Italia, donde seguidores laziales, que se dirigían a Milán para ver jugar a su equipo contra el Inter, se encontraron a los tifosi del equipo adversario. Tras un altercado inicial, la Policía fue reclamada. La patrulla de carretera se detuvo en el carril contrario y desde allí un policía realizó un disparo de advertencia que acabó incrustado en la ventanilla trasera de un coche donde iban seguidores romanos, justo donde estaba sentado Gabriele Sandri, de 26 años, conocido dj romano, que falleció en el acto. La noticia recorrió las televisiones y sobre todo internet como un reguero de pólvora y enseguida se difundieron las imágenes de Sandri y los primeros insultos y críticas atra- licía de Milán calificó lo sucedido como de trágico error y anunció que se llevará a cabo una investigación La violencia no cesó. Unos doscientos seguidores, presuntamente del Roma, asaltaron uno de los cuarteles de la Policía en la capital italiana tras la suspensión del Roma- Cagliari. Los alborotadores, algunos con el rostro cubierto y armados con piedras y bates, se encaminaron hacia el cuartel de la Policía, procediendo a quemar vehículos, romper barreras de protección y cristales del edificio. Los agentes del orden repelieron la agresión lanzando gases lacrimógenos. La noche fue larga. Centenares de ultras asaltaron también la sede del Comité Olímpico Italiano (CONI) que está en las cercanías del estadio Olímpico de Roma. Los radicales rompieron las puertas de vidrio de acceso y obligaron a los vigilantes a montar toda una barricada dentro del edificio. La última vez que se revisaron las normas de seguridad en los estadios de fútbol italianos, fue hace diez meses, cuando el inspector jefe de la Policía de Catania, Filippo Raciti, falleció el 2 de febrero durante los altercados entre los tifosi del derbi siciliano con el Palermo. En aquella ocasión todos los partidos de Liga se suspendieron y los hinchas del Catania fueron castigados con no poder presenciar los encuentros de su equipo. El hecho de que ayer se disputaran varios encuentros, mientras que tras la muerte del policía todos se anularon, hizo que los tifosi se mostraran todavía más enfurecidos. El mundo del baloncesto, un deporte muy seguido también en Italia- -aunque no tanto como el fútbol- -pero que nunca ha provocado incidentes mortales, se unió ayer a la pérdida del joven seguidor lazial y decretó un minuto de silencio en todos los partidos que se disputaron. Segunda muerte de 2007 Hinchas radicales protestan ante la sede de la RAI en Milán vesaron las redes para después pasar a la realidad. El encuentro Inter- Lazio quedó suspendido hasta una fecha por determinar, mientras que en los otros estadios se debatía entre empezar o no la jornada. La mayoría, excepto algunos partidos como el Atalanta- Milán y el Roma- Cagliari, se disputaron, aunque con varios minutos de retraso. En algunos estadios y en señal de protesta los seguidores quitaron las pancartas tradicionales que con ingenio evocan a entrenadores y jugadores. Mientras la mecha seguía recorriendo todos los estadios. Tifosi de equipos contrarios se unieron- -por una vez- -contra el enemigo considerado común, la Policía. En Milán grupos de seguidores de interistas AP Asaltos a la policía y el CONI y laziales se presentaron delante del cuartel de Policía de Novara tirando piedras y lanzado amenazas contra los agentes. Acabaron también en la mirilla de los furiosos seguidores varios cámaras de televisión que recibieron patadas, insultos, amenazas, y se quedaron sin cámaras. Desde todos los sectores llegaron mensajes de desconcierto por lo sucedido. El jefe de Po-