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ABC LUNES 12- -11- -2007 75 El reciclaje para uso alimentario, un objetivo pendiente Miles de envases que arrojamos a diario en los contenedores se reciclan para volver a ser, en muchos casos, nuevos envases. Sin embargo, en el caso de los plásticos la normativa de nuestro país dificulta la implantación en el mercado de los envases reciclados. Y es que España, además de Italia, son los dos únicos países de la Unión Europea que prohíben el uso de envases hechos con plástico reciclado- -PET, PEAD, FILM o PVC- -para uso alimentario. Es decir, por ejemplo, que de las miles de botellas de plástico transparente para agua o refrescos- -de PET- -que lanzamos a los contenedores, no se puede volver a fabricar una sola botella de agua. Se podrá crear un envase de plástico reciclado, pero éste deberá ser destinado a usos no alimentarios: productos de limpieza, aceite para motor, etc. Todo eso por obra y gracia del artículo 7.2 del Real Decreto 1425 1988, y muy a pesar de las empresas recicladoras. NATURE El CO 2 de la atmósfera alterará el equilibrio de los océanos Los niveles de CO 2 de nuestra atmósfera también afectan al interior de los océanos. La absorción del anhídridro carbónico aumenta el grado de acidez de las aguas. El efecto no es inocente. Un experimento desarrollado en los fiordos noruegos muestra en la revista Nature cómo la mayor acidez aumentará el crecimiento del plancton (en la imagen) y su consumo en los próximos 150 años. Esos cambios alterarán el equilibrio de los océanos. dor debe depositar en el contenedor amarillo: envases de plástico, latas y envases tipo brik A este tipo de plantas llegan continuamente camiones que descargan toneladas de envases. En un primer momento, se hace un triaje manual- -o automático mediante infrarrojos- -para separar aquello que no es reciclable, los llamados impropios. Es el caso, por ejemplo, de los trozos de plástico grandes, como podría ser una pieza de un juguete, que están condenados a ser in- cinerados para generar combustible, metano (la llamada valorización energética) o a acabar en un vertedero. Largo proceso Tras el primer triaje, los miles de envases recorren metros de cintas transportadoras y son separados por tipos de material: briks que contienen papel y metal y que reciben un tratamiento en plantas especializadas, plásticos y metálicos. Los envases plásticos se dividen, mediante sensores que captan su distinta densidad, en dos familias: los de PET y los de Polietileno de Alta Densidad (PEAD) que son opacos y más resistentes, tales como los de productos de limpieza. Además, unos aspiradores recogen las bolsas de plástico, así como los plásticos con los que se envuelven los alimentos. En cuanto a los envases metálicos, como las latas, se logra separarlos del resto mediante la aplicación de artilugios tales como un imán, que succiona de la cinta transportadora aquellos envases con acero, o de un separador por corrientes de Foucault, que distingue y aparta aquellos envases de aluminio. Separados todos, los distintos plásticos y metales se prensan y se compactan en pilas que serán transportadas hacia distintas fábricas de reciclaje. En una de éstas, por ejemplo una de reciclado de envases de PEAD, tiene lugar el milagro de la transformación. Allí entran pilas de plásticos. Se trituran, se limpian, se separan por distintas densidades, se funden, se secan y se convierten en unos granos de plástico- -granza- -listos para su segunda vida: ser fundidos de nuevo y convertirse en algo útil, como un nuevo envase, una tubería de riego o una bolsa de basura, entre otras opciones. Hasta que vuelvan al contenedor y ruede de nuevo el círculo virtuoso del reciclaje. Más información: http: www. ecoembes. com